La mano sindical mece la cuna de las líneas marítimas

El capítulo local de las navieras danesas, alemanas, francesas, japonesas o de cualquiera sea su origen tiene el lastre de operar bajo condicionamiento sindical y entrenamiento "argentino" para "el juego de la crisis global". En realidad, en el medio local hay una genial capacidad de anticiparse a la crisis.

El capítulo local de las navieras danesas, alemanas, francesas, japonesas o de cualquiera sea su origen tiene el lastre de operar bajo condicionamiento sindical y entrenamiento "argentino" para "el juego de la crisis global". En realidad, en el medio local hay una genial capacidad de anticiparse a la crisis.

Mucho antes de que la caída de grandes bancos de inversión en marcara en la línea de tiempo el inicio de una nueva hecatombe financiera primero, económica después, el Gobierno ya había largado la entrada en calor.

Con el conflicto del campo como telón de fondo, el echó mano a las exportaciones de leche, carne y trigo y paralizó los embarques. Luego hizo otro tanto con las importaciones: para proteger a los fabricantes de medias y a los ensambladores electrónicos tosió compulsivamente valores criterio para desalentar las compras.
Este entrenamiento comenzó a intensificarse con un nuevo personal trainer : los sindicatos. No más indirectas, todo acción directa.

El SUPA y el SOMU, en distintos ámbitos, con distintos reclamos, y con un campo de influencia que a priori parecía poco trascendente, son manos que mecen los barcos.

Por el conflicto del primero en Puerto Nuevo, la más irracional advertencia trascendió en medios digitales especializados: la amenaza de estatización de los puertos. "Si no están en condiciones de garantizar la operación portuaria, abandonen la concesión", habría dicho el más kirchnerista de los funcionarios.

El segundo de los sindicatos (en conflicto con pesqueras de Mar del Plata) insiste con un peligroso ejercicio de elongación: tensar el músculo del transporte impidiéndole operar. Su titular, Enrique Suárez, en carácter de representante de la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte (ITF) solicitó de forma "urgente" copia de los manifiestos de carga de todos los buques portacontenedores que operaron desde Buenos Aires hasta Bahía Blanca la semana última, negando el remolque hasta que no presenten lo exigido.

Es doblemente doloroso el desgarro en un entrenamiento.

18/11/08
LA NACION

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