Se dice en los ambientes portuarios y pesqueros que la Resolución N° 10/2013 dictada en agosto pasado por el Consejo Federal Pesquero, permitirá el ingreso de 20 buques poteros chinos (barcos que pescan selectivamente) a la Zona Económica Exclusiva Argentina para la captura del calamar; bajo pretexto que durante este año, quedaron disponibles excedentes que no pudieron capturar los buques poteros argentinos.
Se dice en los ambientes portuarios y pesqueros que la Resolución N° 10/2013 dictada en agosto pasado por el Consejo Federal Pesquero, permitirá el ingreso de 20 buques poteros chinos (barcos que pescan selectivamente) a la Zona Económica Exclusiva Argentina para la captura del calamar; bajo pretexto que durante este año, quedaron disponibles excedentes que no pudieron capturar los buques poteros argentinos.
Se dice también que el Subsecretario de Pesca Miguel Bustamante estuvo la semana pasada en la Asian Seafood Exposition de Hong Kong, y quería anunciar allí “esta muestra de la política Argentina de manejo sustentable de sus recursos”.
En general los corrillos del puerto están bien informados, y no suelen equivocarse respecto a las decisiones que toman las autoridades pesqueras y sobre todo de aquellas que se fundan con generosidad para justificar racionalidad; comentarios, que vienen generalmente acompañados de otros adjetivos-calificativos, que abonan la teoría de negocios espurios o de incompatibilidad con los deberes de los funcionarios públicos.
No se trata de darle o no a los chinos el calamar argentino. Los funcionarios de turno nos tienen acostumbrados a ceder los recursos pesqueros argentinos a Gran Bretaña en Malvinas, a los españoles, chinos, rusos, polacos, búlgaros, japoneses, etc. por nada; al menos, nada que pueda beneficiar al Estado Nacional o a la Actividad, y asegure la perpetuidad de los recursos para las próximas generaciones. En la Argentina no hay política pesquera y los fundamentos “agregados” a las resoluciones, -para justificar el objetivo- se toman desde el poder sin rigor biológico, productivo y ni siquiera político. Desde la década del 70 -en forma ininterrumpida- la actividad sufre la discrecionalidad de los funcionarios; pero la responsabilidad fundamental descansa en los empresarios o sus gerentes; ya que en general, los mismos funcionarios que se cuestionan, han contado con la anuencia del sector; basta ver, el origen del actual Subsecretario de Pesca Miguel Bustamante, y su vinculación previa a la Cámara de Armadores de Buques Pesqueros de Altura.
Los argumentos de fondo, para abrir el mar a la pesca extranjera, explicitados en forma detallada en la Res. 10/13, son que la flota argentina no pudo pescar todo el calamar disponible, alegando, entre otros argumentos inconsistentes, que por la Res. 11/2006 de ese Consejo, se había considerado “…que una explotación sustentable de la pesquería de calamar resultaba compatible con un número de buques poteros que no supere el promedio de los 104 buques poteros que operaron entre 1996 y 2005…”.
Es decir que a la flota de 62 poteros nacionales se le pretende agregar 20 más y aún se estaría por debajo de los 104 poteros que arbitrariamente el Consejo Federal Pesquero fijó como tope en el 2006.
Un argumento inconsistente e insustentable que no tiene en cuenta la biología; la interrelación entre las especies; las licencias ilegales que otorga el Reino Unido desde Malvinas, la pesca clandestina de una importante flota extranjera que ingresa al mar argentino; y aún menos, el carácter migratorio del calamar (Illex argentinus) que desde las aguas argentinas todos los años migra hacia alta mar y a alrededor de Malvinas, momento en que la flota extranjera lo captura, antes que esta especie pueda efectuar su regreso a las aguas del continente argentino.
Los números de extracción de esta especie con poteros o buques de arrastre son elocuentes; y demuestran una variación significativa -influido por las razones precedentemente indicadas- que no puede estar regida por el número fijo de 104 buques poteros como establece la resolución de 2006 sobre la que pretende justificarse la cuestionada Res. 10/2013. La biología no es matemáticas, y esta decisión del llamado Consejo Pesquero, demuestra en forma elocuente la falta de políticas pesqueras de la nación.
Además de ello, en el supuesto, que existieran recursos excedentes se debería promover primero su captura por la flota nacional; luego de lo cual, acordar con los países interesados (en este caso sería China) estableciendo dos condiciones previas: a) no pescar con licencias británicas de Malvinas en aguas argentinas; y b) Tratándose de un recurso migratorio y ajustándose a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, no capturar este recurso en alta mar sin un acuerdo previo con Argentina.
Mientras tanto, el gobierno deja en clara la inconsistencia, insustentabilidad y falta de planes en defensa del recurso pesquero, la competencia en el mercado, el empleo argentino y la soberanía nacional.
Por Dr. César Augusto Lerena*
cesarlerena@gmail.com
Mar del Plata, septiembre de 2013
*César Lerena es Doctor en C. Veterinarias, y consultor en producción, industria, comercio y servicios de alimentación y pesca. Fue además funcionario del SENASA (1976-1987).
Produjo 712 trabajos técnicos y publicó 19 libros, 16 de ellos de la especialidad. Entre otros merecen destacarse: Proyecto Ley Nacional de Pesca (1988); Bromatología de los Productos de la Pesca (1988); La Industria Pesquera Argentina, (1989) y Las Normas de control sanitario de los productos pesqueros en Argentina concordadas con la UE.
29/09/13
FUNDACION NUESTROMAR
