«Para que el Señor proteja a los marineros y a todas las personas que están enlazadas con las actividades marítimas». Es la intención general que Benedicto XVI propone para este mes de junio. Y para reflexionar sobre esta invitación del Santo Padre el Apostolado de la Oración presenta el Documento final del XXI Congreso Mundial del Apostolado del Mar.
«Para que el Señor proteja a los marineros y a todas las personas que están enlazadas con las actividades marítimas». Es la intención general que Benedicto XVI propone para este mes de junio. Y para reflexionar sobre esta invitación del Santo Padre el Apostolado de la Oración presenta el Documento final del XXI Congreso Mundial del Apostolado del Mar.
La Iglesia no quiere estar ajena a la era de la globalización, donde se tratan importantes problemas con los que se enfrentan los pescadores, los trabajadores del comercio marítimo y de cruceros, sus familias y el mundo marítimo en general.
«Durante este Congreso hemos escuchado el grito de quienes son víctimas del impacto negativo de la globalización», señala el Preámbulo de ese documento y pone de relieve que «el Evangelio y la Iglesia nos enseñan que el valor esencial debe ser, ante todo, la dignidad del hombre, y que la economía es para el hombre, y no el hombre para la economía. La pobreza que deriva de una globalización salvaje es, en efecto, una de las peores violaciones de la dignidad humana».
Consciente de que las reglas de esta economía global del mercado atemorizan a muchos, aun cuando se trata de normas establecidas sólo parcialmente y sujetas a intenso debate, el Apostolado del Mar “está llamado a dotar de un rostro humano a la globalización en el mundo marítimo y a contribuir a la formulación de las normas de un nuevo orden mundial, basado en principios éticos, sobre la solidariedad y sobre la inviolabilidad de la dignidad humana”, informó Radio Vaticano, en Roma, Italia.
En relación con las familias de la gente de mar, se recomienda impulsar en todas partes las Asociaciones de Familias o de Esposas de los marineros. Pues, las esposas, los hijos y las familias, en efecto, están llamadas a participar de forma más plena en el ‘ministerio marítimo’. Y se les anima a tomar iniciativas para reunir a la comunidad portuaria, en el seno de las capellanías locales del Apostolado del Mar, para sostenerla y procurarle un liderazgo espiritual y práctico.
En relación con la pesca artesanal o industrial, se recuerda que unos 500 millones de personas en todo el mundo dependen de la pesca para su subsistencia. Y sin embargo, la pesca, incluida la industrial, presenta graves problemas, que abarcan, incluso, el menosprecio de la dignidad de los pescadores.
Reconociendo la profesionalidad y la contribución de los pescadores al bien común, incluidos los dedicados a la pesca artesanal y tradicional, este Congreso quiso apoyarles a fin de que puedan ocuparse de sus problemas profesionales, de sus infraestructuras y de su economía. Con la recomendación de que, gracias a los instrumentos internacionales, los pescadores puedan gozar de las ayudas y de la protección social equivalentes a aquellas que pueden tener, por ejemplo, los marinos de la marina mercante.
08/06/07
THE FISHMALL
