Una “burbuja” de aire caliente y húmedo sube desde la costa, donde el sol veraniego ha calentado el agua del mar, hacia los niveles más altos y fríos de la atmósfera. La ascensión es muy rápida y es causa de una repentina conversión del vapor en lluvia o granizo. Es la llamada gota fría, el fenómeno meteorológico que está afectando a España en estos días y que trae lluvias abundantes y un descenso generalizado de las temperaturas. Se manifiesta a finales de verano o a principios del otoño y es frecuente en la costa occidental del Mediterráneo.
Una “burbuja” de aire caliente y húmedo sube desde la costa, donde el sol veraniego ha calentado el agua del mar, hacia los niveles más altos y fríos de la atmósfera. La ascensión es muy rápida y es causa de una repentina conversión del vapor en lluvia o granizo. Es la llamada gota fría, el fenómeno meteorológico que está afectando a España en estos días y que trae lluvias abundantes y un descenso generalizado de las temperaturas. Se manifiesta a finales de verano o a principios del otoño y es frecuente en la costa occidental del Mediterráneo.
Además de marcar el fin de la estación de máximo calor, la gota fría provoca fenómenos atmosféricos cuyas consecuencias pueden ser de gran magnitud. Aemet prevé para hoy tormentas o chubascos localmente fuertes en la mitad sur de la península ibérica. A finales de septiembre del año pasado, Andalucía oriental y la región de Murcia fueron castigadas por unos temporales que se cobraron la vida de 10 personas, víctimas de las riadas.
Cinco años antes, el 12 de octubre de 2007, el puente de Beniarbeig (Alicante) fue destruido y la población fue inundada por el río Girona, cuyo cauce creció de forma anómala debido a la gota fría. En aquella ocasión las precipitaciones superaron los 400 milímetros, destrozaron 1.200 casas y 1.500 coches. En Gandía (Valencia), en 1987, la gota fría trajo precipitaciones de más de 500 litros por metro cuadrado, devastando la comarca de la Safor.
29/08/13
EL PAÍS (España)

