La fragata “Libertad” se despidió de los otros grandes veleros y sigue su viaje de instrucción

La fragata “Libertad” se despidió de los otros grandes veleros y sigue su viaje de instrucción

El buque escuela de la Armada Argentina abandonó el puerto venezolano de La Guaira con un desfile naval y ahora navega de regreso a Buenos Aires con los guardiamarinas en comisión.

El buque escuela de la Armada Argentina abandonó el puerto venezolano de La Guaira con un desfile naval y ahora navega de regreso a Buenos Aires con los guardiamarinas en comisión.

EN NAVEGACIÓN – El buque escuela de la Armada, fragata ARA “Libertad”, se despidió el miércoles del puerto venezolano de La Guaira y del resto de los participantes del Encuentro y Regata Internacional de Grandes Veleros “Velas Sudamérica” 2010.

La fragata sigue ahora con su itinerario de instrucción de los guardiamarinas de la Escuela Naval en comisión, de regreso a Buenos Aires, donde prevén arribar el 7 de julio. Antes visitará los puertos de Fortaleza (Brasil) y Montevideo (Uruguay).

Amigos para siempre

A poco de haber zarpado de La Guaira, Venezuela, los buques participantes de “Velas Sudamérica 2010” desfilaron y le dijeron adiós a la “embajadora de los mares” argentina.

Fueron muchas las experiencias compartidas desde que los grandes veleros se reunieran por primera vez en Río de Janeiro (Brasil). El miércoles por la tarde, luego de cuatro meses de surcar juntos las aguas del Atlántico y el Pacífico, los buques desfilaron a modo de despedida pasando por la banda de babor de la fragata ARA “Libertad”.

En la “embajadora de los mares” por el difusor se comenzaron a escuchar viejos tangos. Es sabido que la música de los arrabales remite, principalmente, a aquello que se ha perdido: un amor, una apuesta, la vida, etc.; pero en todos los casos genera nostalgia. Y ese fue precisamente el sentimiento que vivenciaron los más de 300 tripulantes de la “Libertad” al saludar a cada uno de los buques que los acompañaron durante esta travesía que duró meses y en los que primó la camaradería.

Vestido de tropical blanco y formado sobre la cubierta principal, el personal debía rendir honores a las unidades participantes del “Encuentro y Regata Internacional de Grandes Veleros: Velas Sudamérica 2010” en posición de firme.

El primero en saludar fue el buque escuela “Esmeralda”, de Chile. Mientras sus jóvenes Guardiamarinas se encontraban subidos a los palos, el personal vestido con su uniforme de navegación consistente en remeras blancas y pantalones cortos azules estaba formado en firme.

A pesar de la formalidad, no faltaron aquellos que agitaron los brazos para saludar y su saludo fue correspondido desde el buque escuela argentino.

De esta forma se despidieron los buques pertenecientes a las Armadas organizadoras de este evento de la vela mundial que reunió a los grandes veleros de Sudamérica que celebran el Bicentenario de la conformación de sus Primeras Juntas de Gobierno y de su Independencia, a los que adhirieron a los festejos otros veleros provenientes del continente y Europa.

El segundo en despedirse fue el “Cuauhtémoc” de México, luego el “Cisne Branco” de Brasil, el “Gloria” de Colombia y el “Guayas” de Ecuador. Asimismo desfiló el buque francés “Le Boudeuse” que, si bien no participó del evento en sí, marcó presencia en la ciudad de La Guaira durante la permanencia de los buques en tierras venezolanas.

Otros de los buques que despidieron a la fragata fueron el “Capitán Miranda” de Uruguay y el “Simón Bolívar” de Venezuela.

A medida que iban pasando los buques, sus dotaciones efectuaban muestras de afecto: rindiendo honores con cañonazos de salva, agitando los brazos, haciendo la “ola”, saludando en firme y cantando la canción “Amigos para siempre” con la que la noche anterior a la zarpada de Cartagena de Indias en Colombia los tripulantes de los veleros se despidieron entonando: “marinos por el mundo, en un puerto o en el mar. Blancas velas en sus naves izarán. Como banderas ondeando por la paz. Amigos para siempre”.

Cuando los buques comenzaron a alejarse y a poner proa rumbo a Santo Domingo (República Dominicana), en los rostros de los tripulantes de la fragata -que navega rumbo a Fortaleza- se evidenciaba la melancolía por haber despedido a aquellos con los que compartieron intensas emociones durante más de cien días, tanto en navegación como durante la estadía en los puertos.

La aventura sudamericana

Más de 2.500 tripulantes de los grandes veleros vivieron la experiencia de circunnavegar el continente durante este evento único de la vela que los llevó a recorrer las aguas del Océano Atlántico, el Pacífico y el Mar Caribe.

La navegación transoceánica de la flota de 9 veleros dio inicio el 7 de febrero, en Río de Janeiro, (Brasil).

Al soltar amarras del puerto de la ciudad carioca inició la travesía que llevó a los buques a vela a desafiar las aguas y los vientos del Océano Atlántico durante la primera fase de regata que concluyó en Mar del Plata.

Previo al arribo a “La Feliz”, durante la madrugada del pasado 14 de febrero, día de San Valentín, hubo un temporal en los mares del sur.

La fuerte tormenta sorprendió a los veleros de gran porte. Enérgicas ráfagas de viento generadas por un frente frío proveniente del sur ocasionaron la ruptura de velas en varias naves y la avería del palo bauprés del Buque Escuela “Esmeralda” de Chile. Tal fue la magnitud de la corriente que un buque de bandera canadiense, el “Concordia”, naufragó y sus 64 tripulantes quedaron flotando en el mar en plena noche, de donde fueron rescatados.

Al arribar a la ciudad de Mar del Plata se unieron los veleros de Portugal (Sagres) y Holanda (Europa), completando así la flota.

El 27 de febrero, cuando los buques navegaban desde Mar del Plata hacia Uruguay, en Chile un potente sismo de 8,8° grados en la escala de Richter -y posterior tsunami- dejó más de 500 muertos y afectó a poblaciones por donde pasaría la travesía como el puerto de Talcahuano. El sentimiento de solidaridad se hizo presente a partir de ese momento.

Luego, los avezados marinos debieron -de a poco- desafiar el descenso de temperatura que se fue registrando desde que se zarpó de Buenos Aires rumbo a Ushuaia. Al llegar a la capital fueguina las bajas temperaturas fueron sufridas principalmente por los marinos provenientes de zonas tropicales como Colombia, Ecuador y Venezuela.

Pero ese no sería el único desafío que debían enfrentar. Más al sur los esperaba el Cabo de Hornos, donde han naufragado más de 200 barcos, marcando un hito en la historia de la navegación mundial.

Así fue como los tripulantes de la flota de veleros, luego de navegar por ese pasaje recibieron el nombre de “Los vencedores del Cabo de Hornos” al llegar a Punta Arenas. En ese primer puerto chileno, las muestras de apoyo al pueblo chileno se hicieron presentes a través de acciones solidarias.

En aguas del Pacífico se llevó a cabo la segunda fase de regata que debía zarpar a la altura de Talcahuano -puerto al que inicialmente iban a arribar los buques- hasta Valparaíso. Pero los vientos no fueron favorables y la regata tuvo que ser suspendida en varias oportunidades hasta que finalmente la distancia establecida para la competencia tuvo que acortarse. El 10 de abril, cuando las condiciones fueron propicias dio inicio la competición que dio como ganadora a la fragata en su categoría -por segunda vez después de Mar del Plata-.

Otro de los hechos memorables durante este primer semestre fue la ceremonia de bautismo por el cruce del Ecuador; tradición marinera que se realiza al cruzar esa línea imaginaria a bordo de un buque militar.

Luego vino el paso por el Canal de Panamá, donde se realizó el cruce del Pacífico hacia el Atlántico en una navegación transoceánica única para muchos de los grandes veleros.

Estos cuatro meses de navegación fueron intensos, durante los cuales debieron ponerse a prueba las artes marineras para sortear los obstáculos que se presentaron.

La celebración

La regata de grandes veleros, primera en su tipo en esta parte del mundo, fue organizada por las Armadas de Argentina y Chile para celebrar los dos siglos de la conformación de sus Primeras Juntas de Gobierno.

Los veleros participantes tocaron, hasta el momento, 12 de los 14 puertos de Sudamérica previstos para celebrar el Bicentenario de Argentina, Chile, Colombia, México y Venezuela.

Para ello emplearon el mismo sistema de navegación usado tanto para el descubrimiento de estas naciones como en sus luchas por la libertad hace 200 años. Si bien los tiempos han cambiado desde esa época, se retomó el sentido de aventura y desafío propio de la navegación a vela.

En cada puerto donde llegaron, la majestuosa imagen de los grandes veleros reinó en las aguas como una visión del pasado cuando los heroicos marinos desafiaban el mar y el viento.

Se apuntó a unir a través del mar a países que comparten –en su mayoría- un pasado histórico común, con figuras emblemáticas como la del general San Martín y Simón Bolívar, que los hermana no sólo por pertenecer a la parte sur del continente americano. Cada uno de los puertos a los que se arribó forma parte de la historia naval en la lucha por la independencia y la libertad.

Los imponentes velámenes, palos, aparejos y jarcias recobraron su supremacía en los mares y los grandes veleros volvieron a reinar en las aguas de nuestro continente.

Experiencia única

Para aquellos que fueron partícipes del “Encuentro y Regata Internacional de Grandes Veleros” la experiencia se convirtió en una aventura única e irrepetible que pudo ser presenciada por las miles de personas que fueron a visitarlos y fueron testigos de este momento histórico.

“Velas Sudamérica 2010” reforzó los inquebrantables lazos de unión y amistad existentes entre las naciones participantes y sus Armadas. Durante este evento primó la camaradería entre los marinos que fueron los protagonistas de este acontecimiento náutico único en el mundo.

Los grandes veleros soltaron en febrero sus amarras en búsqueda de los vientos que los hermana y de los mares que los integran, iniciando de esta forma el primer encuentro de grandes veleros realizado en aguas del Atlántico y del Pacífico Sur.

La flota de veleros conformada por bergantines, fragatas, corbetas y goletas provenientes de América y de Europa inició su periplo en Río de Janeiro recalando hasta el momento en puertos de Argentina, Uruguay, Argentina, Chile, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela.

En cada uno de los puertos a los que arribaron los grandes veleros se realizaron no sólo visitas a los buques participantes sino, además, actividades recreativas, culturales, competencias deportivas y conciertos. Se propició, de esta forma, la reunión e intercambio de variadas culturas y costumbres. Convirtiéndose en un evento masivo tanto en mar como en tierra.

Tal fue la magnitud de este evento en el marco del Bicentenario que las revistas navales fueron presenciadas por presidentes de varios países, e incluso los buques recibieron la visita de los mandatarios y fueron condecorados con la Orden al Mérito Naval en Colombia.

Durante estos cuatro meses se vivieron un sinfín de experiencias que resultan difíciles de enumerar, pero que quedarán grabadas en el corazón de sus protagonistas.

04/06/10
GACETA MARINERA

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