La flota potera enfrenta una tormenta perfecta

La flota potera enfrenta una tormenta perfecta

Armadores nacionales que pescan calamar son los más castigados del tablero. A la falta de rentabilidad le suman competencia desleal de buques extranjeros. Subsidios para llegar a la zafra 2016.

Armadores nacionales que pescan calamar son los más castigados del tablero. A la falta de rentabilidad le suman competencia desleal de buques extranjeros. Subsidios para llegar a la zafra 2016.

Ya hemos dicho que la crisis de rentabilidad que engloba a todos los eslabones productivos de la industria pesquera marplatense impacta de distinta manera a las empresas del sector.

No es lo mismo atravesar esta tormenta para los buques factoría, que pescan y procesan en alta mar, donde los costos laborales tienen una menor incidencia y los rendimientos del pescado que se convierte en filet son significativamente más importantes, que pilotearla en un buque fresquero que provee de pescado a un frigorífico con personal registrado en tierra.

En este contexto, tal vez los que peor están transitando este temporal de altos costos internos, atraso cambiario, derechos de exportación y presión tributaria, son los armadores de la flota potera, los buques que pescan calamar, uno de los recursos que junto con la merluza y el langostino, integra el podio de las principales pesquerías del Mar Argentino.

La pesquería de calamar se distingue por su alta eficiencia en la captura. Los barcos no hacen otra cosa que pescar el molusco ya que están equipados con máquinas automáticas (poteras) que se desprenden perpendiculares a las bandas de la embarcación, las cuales  transportan anzuelos en una línea sin fin a las profundidades del océano.

Al calamar se lo pesca de noche. Como es una especie voraz, los anzuelos van acompañados de un señuelo que es iluminado con potentes lámparas de 200 mil watt cada una, ubicadas en la cubierta. De manera adicional algunos barcos utilizan lámparas submarinas. La luz atrae a los cardúmenes y comienza la faena hasta que sale el sol. En una buena temporada, un barco puede pescar hasta 20 toneladas de calamar.

Se trata de una actividad zafrera dentro y fuera de la zona económica exclusiva (ZEE). Los barcos con permisos nacionales, eran más de 80 hasta hace unos años. El 2005 fue un año de excelente captura y precios internacionales. La vaina, el producto Premium de la pesquería, llegó a valer 3 mil dólares la tonelada. Hoy no llega a valer la mitad.

Muchos no pudieron soportar la tormenta y naufragaron. Ahora ya no son 80 buques sino 61. La mitad forma parte de la Cámara de Armadores Poteros Argentinos (CAPA). Los socios de la cámara eran 26 hasta no hace mucho. Ahora sobreviven 16. Y la lista podría achicarse.

En la Cámara sienten que sus barcos fueron la moneda de cambio para que llegue el auxilio financiero de China. Que aportaron más de 10 mil millones de dólares y recibieron el beneficio de poner de rodillas a una flota que le hacía competencia.

La flota opera sobre los distintos stock del calamar dentro de la plataforma continental –el principal es el subpatagónico- al sur del 44ºS desde el 1 de febrero hasta el 30 de junio.   Al norte del 44ºS la temporada arranca el 1 de mayo hasta el 31 de agosto y el principal stock es el Desovante de Primavera. Como se trata es un ejemplar de tamaño más chico que el subpatagónico, y por consiguiente de menor valor, la flota este año los barcos no lo fueron a pescar.

Pero los armadores poteros nacionales tienen un enemigo adicional a la falta de estímulos del gobierno para generar alternativas que les permitan recuperar rentabilidad, a ellos y al resto de las flotas.

Como el calamar es un recurso transzonal, también lo pescan fuera de la milla 200, más allá de la Zona Económica Exclusiva (ZEE). En el área adyacente se posiciona otra flota potera conformada por más de 300 barcos, principalmente de China, pero también hay coreanos y taiwaneses, que pescan el mismo calamar, con un costo de producción, sensiblemente menor, sin que Cancillería proteste ante los organismos internacionales.

“Nosotros tenemos un costo de producción diario de 20 mil dólares por día. Ellos de 4 mil dólares por día”, dice Guillermo de los Santos, armador potero marplatense y presidente de CAPA.

El desequilibrio nace a partir que la flota foránea recibe un subsidio del 50% en el combustible, no paga derechos de extracción ni retenciones. Ni hablar de los costos de la marinería y los oficiales de a bordo. La relación laboral en los buques asiáticos vulnera casi todos los derechos laborales, de seguridad e higiene. Es lo más parecido a una producción esclavizada.

En el Inidep hace un par de años que no realizan campañas de investigación sobre el calamar. Los datos que obtienen surgen del trabajo de los observadores embarcados en la flota. Los armadores notan que la biomasa disponible del sock subpatagónico  (SSP) en los últimos tres años se ha corrido hacia el límite de la ZEE, hecho que beneficia a la flota extranjera.

Históricamente fue España el principal comprador del calamar pescado por la flota argentina. Pero ahora cobró protagonismo China, que el año pasado compró casi 40 mil toneladas, por 47 millones de dólares. La madre Patria compra menos pero lo paga más. 30 mil toneladas que generaron casi 52 millones de dólares, a un promedio de 1700 dólares la tonelada. El año pasado había comprado 38 mil toneladas a un valor promedio de 2376 dólares.

“A principio de año les avisamos que si se mantenían estas condiciones implicaba la desaparición del sector. No nos equivocamos”, lamenta el Presidente de la Cámara. “Con esa disparidad de costos de producción competimos con el mismo producto, en el mismo mercado. Si no recibimos subsidios en el gas oil, no nos quitan las retenciones y podemos aplazar el pago de cargas sociales, el año que viene no saldremos a pescar”, avisa De los Santos.

Hace tres semanas desde Capa elevaron una nota a la Subsecretaría de Pesca solicitando que se adopten medidas urgentes. Pedían prorrogar el vencimiento de las cargas sociales. Muchas empresas no pueden terminar de liquidar la última marea a sus tripulantes. El salario de los oficiales arranca en el orden de los 7 mil dólares por mes.

“En tres días tendrán una respuesta”, dicen que les dijeron en la Subsecretaría. Ya pasaron 3 semanas y la tormenta perfecta sigue acumulando condiciones desfavorables y en pleno desarrollo. (Por Roberto Garrone; 0223)

07/08/15

 

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