De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), una manera de ayudar a que la acuicultura limite su impacto medioambiental y asegure el mayor beneficio posible para los pequeños acuicultores es certificando los productos, de forma que compradores y consumidores puedan escoger aquellos que han sido producidos de forma sostenible, saludable y socialmente responsable.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), una manera de ayudar a que la acuicultura limite su impacto medioambiental y asegure el mayor beneficio posible para los pequeños acuicultores es certificando los productos, de forma que compradores y consumidores puedan escoger aquellos que han sido producidos de forma sostenible, saludable y socialmente responsable.
Este procedimiento -sostiene la entidad internacional- está siendo empleado cada vez con más frecuencia en la pesca de extracción y en la acuicultura, pero no está exento de problemas.
"A medida que proliferan estos programas, los productores tienen dificultades para satisfacer las diversas normas aplicadas por las distintas compañías, países u organizaciones certificadoras, que pueden diferir considerablemente entre sí", afirma la organización.
Para la FAO, una sobreabundancia de normativas también aumenta la probabilidad de que se usen etiquetas de certificación simplificadas y poco fiables, junto a otras que sí son creíbles.
Para abordar estos problemas, la FAO ha estado trabajando con la Red de Centros de Acuicultura de Asia y el Pacífico (NACA, por sus siglas en inglés), consultando a varios organismos de certificación, grupos de productores, procesadores y organizaciones de consumo con el objetivo de redactar unas directrices mundiales sobre cómo deberían establecerse y aplicarse los planes de certificación para la acuicultura.
Ya se ha realizado un borrador de directrices que va a ser presentado esta semana en Puerto Varas al Subcomité del COFI para su discusión y decisión.
"Estas directrices no servirán por sí mismas como normas de certificación, sino que más bien proporcionarán un programa común que asegurará que quien quiera que esté certificando productos marinos cultivados -ya sea un gobierno, una ONG, o una compañía privada- lo haga de la misma manera, siguiendo las mismas normas.
La FAO ya ha desarrollado directrices similares para la certificación de productos pesqueros procedentes de la pesca de captura continental y marina.
09/10/08
AQUA – CHILE

