En 1788 a Napoleón Bonaparte se le negó al posibilidad de participar de un periplo oceánico que luego tuvo un desastroso final.
En 1788 a Napoleón Bonaparte se le negó al posibilidad de participar de un periplo oceánico que luego tuvo un desastroso final.
PARIS (EFE) — Francia lanzó una expedición para buscar los restos de la flota del explorador Lapérouse, cuyo naufragio en 1788 en las oceánicas Islas Salomón pudo cambiar el curso de la historia, de haberse aceptado a Napoleón Bonaparte como miembro de la tripulación.
"La historia del mundo y de Francia podría haber tenido otro rostro con esa expedición, ya que quien se convirtió en Napoleón Bonaparte se había presentado como candidato para embarcar, pero no fue aceptado", afirmó el ministro francés de Defensa, Hervé Morin, durante una visita de tres días al archipiélago de Nueva Caledonia.
Desde ese territorio oceánico francés ha zarpado el "Dumont d’Urville", la octava misión que intentará develar el misterio del naufragio de las fragatas "Astrolabe" y "La Boussole" cerca de Vanikoro, en el Pacífico Sur, con un equipo de cincuenta personas enroladas que durante treinta días investigarán el naufragio de los barcos de Jean François Galaup, conde de Lapérouse.
El explorador partió en 1785 desde Brest, al oeste de Francia, con 220 marineros e investigadores a bordo, en una misión de carácter científico enviada por el rey Louis XVI a dar la vuelta al mundo y completar el trabajo iniciado por el navegante británico James Cook.
Cook, además de descubrir las islas de Hawai en 1778, recorrió el mundo en nombre de la Corona de Inglaterra en los barcos "Endeavour" y "Resolution", explorando América, Nueva Zelanda, Australia, Tahití y la isla de Java (Indonesia).
Murió en una reyerta con guerreros hawaianos por haber tomado como rehén a un jefe tribal para intercambiarlo por pertenencias que los nativos habían robado del "Resolution".
Se tiene constancia de que el conde de Lapérouse llegó a Sydney en enero de 1788, desde donde partió hacia Nueva Caledonia, Santa Cruz, las islas Salomón, las Luisiadas y las costas del oeste y del sur de Australia, sin que se le volviera a ver ni a él ni a nadie de su tripulación.
A lo largo de 25 años de inmersiones de la Asociación Salomón han ido sacando a flote diferentes objetos de las fragatas y en 2005 una expedición llegó hasta las puertas de la cabina de "La Boussole", capitaneada por Lapérouse, pero dejando el misterio de su muerte y de la expedición aún sin resolver.
"No sabemos nada. Tenía escorbuto, puede que muriese entre Australia y Vanikoro", afirmó el contraalmirante y escritor francés François Bellec, quien aseguró que le encantaría "encontrar un cementerio en tierra o, por qué no, un manuscrito en una botella o en un cañón, que dijera qué es lo que pasó".
21/09/08
LA NUEVA PROVINCIA – BAHÍA BLANCA
