El desarrollo de una industria de energía oceánica -aprovechando la fuerza de las olas- en el ámbito comercial es, hoy por hoy, muy costoso.
El desarrollo de una industria de energía oceánica -aprovechando la fuerza de las olas- en el ámbito comercial es, hoy por hoy, muy costoso.
Así lo aseguró ayer Cristina Huertas, directora de ingeniería marina de la empresa Ina-bensa-Abengoa, durante su intervención en Euromares 2010.
La experta analizó los impactos positivos y negativos de esta incipiente industria.
Entre los primeros está la disminución de emisiones de CO2, la seguridad en el abastecimiento, la disminución de la dependencia de energías exteriores y la generación de santuarios de peces a través de arrecifes artificiales, entre otros.
En cuanto al lado negativo, Huertas apuntó que «aún no hay pruebas realizadas, porque no existen parques para aprovechar la energía de las olas a nivel comercial».
De todas formas, estima que, dependiendo de los casos, se pueden dar reducciones en la altura de la ola, con la consiguiente pérdida de sedimentos que lleguen a la costa y mayor turbidez del agua.
19/05/10
ELCOMERCIODIGITAL.ES
