La economía se ve afectada por la piratería en el Cuerno de África

Tan pronto como el carguero indio "Safina Aibrahimi" se acerca a las aguas costeras de Somalia, se termina la tranquilidad y el sosiego a bordo.

Tan pronto como el carguero indio "Safina Aibrahimi" se acerca a las aguas costeras de Somalia, se termina la tranquilidad y el sosiego a bordo.

"Nadie duerme cuando estamos frente a Somalia", dijo el capitán Osman Daud, a quien se le ven reflejadas en el rostro las noches en vela. "Vigilamos las 24 horas para detectar a los piratas".

La tripulación del barco, que está anclado en el puerto de Berbera en la autodenominada república de Somalilandia, está integrada por 20 marineros, que están acuclillados descansando en la sombra de un colgadizo, mientras trabajadores portuarios somalíes descargan el barco.

"Ya no sé cuántas veces tuve piratas a bordo, pero una veintena fueron seguro", dijo el capitán. Sin embargo, Daud y sus hombres tuvieron suerte en la desgracia.

Los piratas les quitaron varias veces los teléfonos móviles y otros objetos de valor, pero entonces abandonaban de nuevo el barco, para continuar su búsqueda de botines más valiosos.

Con su colorida mezcolanza de coches usados, aparatos electrónicos, neumáticos de camiones, sacos de arroz y otros bienes, que se acumulan de forma desordenada en cubierta, la pequeña "Safina" no tiene suficiente valor para los piratas, como para que lo secuestren.

Con un petrolero, un buque contenedor y hasta un barco con una tripulación europea o estadounidense se puede conseguir mucho más dinero de rescate.

Pero el capitán Daud y su tripulación no pueden deshacerse del miedo. Cuando navegan frente a la costa de Somalia, mantienen contacto por radio con los buques de guerra que patrullan las aguas y siguen los movimientos de barco sospechosos. Si escuchan que hubo ataques de piratas a lo largo de la ruta que tenían planeada, cambian su rumbo.

Omar Aboko Jama, vicedirector del puerto de Berbera, dice que las consecuencias de la piratería se sienten también en tierra. "Por mes, unos 30 barcos y unos 50 botes pequeños atracan en el puerto", según sus cálculos. "Hace algunos años, eran entre 40 y 60 barcos y entre 60 y 80 botes".

Los escasos ingresos por las tasas portuarias se hacen notar en la economía del pequeño país que no goza de reconocimiento internacional.

"Alrededor del 80 por ciento de los ingresos del país proceden del puerto de Berbera", dijo Jama.

Desde Berbera se embarcan camellos, cabras y ovejas a los países árabes del Golfo. Somalilandia está a salvo de la guerra civil y la violencia del sur de Somalia, pero es extremadamente pobre, con una tasa de desocupación de alrededor del 70 por ciento.

"Los precios de todos los bienes importados aumentaron", se quejó Jama. "Y si llegan menos barcos al puerto, hay cada vez menos dinero para el pago a los funcionarios".

En vista de la alta tasa de desempleo, entre los trabajadores del puerto se pueden encontrar hombres que tienen estudios, indicó. "Debemos lograr combatir la piratería".

También Kenia sufre el aumento del precio de los productos importados por la subida de los costos del traslado por barco.

Un estudio de un instituto estadounidense de economía sustentable señala que el costo de las pólizas de seguro para las empresas navieras subió 40 veces en el plazo de unos pocos años.

Pasar al lado de África por una ruta menos peligrosa más alejada de las costas del Cuerno de África no es una alternativa debido a los altos precios de los combustibles.

Y tampoco está garantizada la seguridad si se navega lejos del Cuerno de África. En muchos casos, los barcos estaban más cerca de India que de la costa africana cuando fueron secuestrados por piratas somalíes en el océano Índico.
Fuente: Eva Krafczyk (dpa)

31/07/11
EL PAIS.CR

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