Horacio Tettamanti cumplió un año de gestión al frente de la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables de la Nación, y lo que la comunidad aprecia de su paso es el relato memorioso de la liturgia K y la planificación megalómana distanciada de los problemas reales y cotidianos.
Horacio Tettamanti cumplió un año de gestión al frente de la Subsecretaría de Puertos y Vías Navegables de la Nación, y lo que la comunidad aprecia de su paso es el relato memorioso de la liturgia K y la planificación megalómana distanciada de los problemas reales y cotidianos.
En la cartera de Florencio Randazzo reconocen que es un costo político hundido la designación del empresario marplatense -sobre el que pesan pedidos de informes sobre la situación de Terrena, una empresa de su grupo, que tiene un permiso de uso vencido en el puerto de Mar del Plata, por el que no realizó las inversiones comprometidas a cambio de la exención del pago del canon. En el delirio de lo infalible, el Gobierno no contempla la posibilidad de corregir errores. Significaría que, primero, los debe admitir.
Tettamanti cambió no ya su discurso sino su filosofía: pasó de vituperar el peso del Estado a ensalzarlo. Su continuidad no se debe a sus devaluados contactos políticos sino a la circunstancia de que en la concepción oficial, toda crítica periodística proviene de una campaña corporativa y principista.
Para cumplir con su vocación política de llegar a la intendencia de Mar del Plata no escatimó en la grandeza de sus planes para ajustarse al discurso oficial. Su proyecto de ley de recuperación de la industria naval y la marina mercante fue criticado, modificado, tachado y evaporado. Ahora, su última gran idea es la de recuperar la gestión netamente estatal de los puertos. El cordón privado de puertos del Paraná casi se infarta de sólo escucharlo. Pero en la administración de Transporte no le dan mayor aire a esta idea. Randazzo es bonaerense, y desde Zárate al norte, es más la cantidad de terminales privadas que públicas. El proyecto roza lo impracticable. “Es parte de su discurso hiperestatista, fruto de su plan político y de la negación de lo que dijo en el pasado”, señaló un empresario que lo conoce bien, desde hace más de 20 años.
Su mismo jefe, Alejandro Ramos, se ofuscó cuando se paseó por su provincia anunciando la duplicación de partidas presupuestarias destinadas al puerto de Santa Fe, de 60 a más de 120 millones de pesos. “¿De dónde sacó esto? ¿Qué hace?” lo escucharon preguntar a Ramos, cuando se enteró, bastante molesto y por los diarios, del anuncio. La falta de olfato y de sentido de la oportunidad le impidió a Tettamanti darse cuenta que Ramos estaba haciendo campaña en su provincia.
Pero tiene todavía una estrella y es que Mar del Plata es un símbolo de la política kirchnerista. Y la prueba de que allí el Proyecto es propicio fue el buen clima y la pericia de un práctico que le ahorraron a Tettamanti un papelón en el retorno de la Fragata.
Por Emiliano Galli | LA NACION
02/07/13
LA NACION
