La Carta del Domingo
La Carta del Domingo
Señor Director:
"Hace pocos días, el diario LA NACION publicó un editorial sobre el estado actual de nuestra defensa nacional. Poco es lo que podemos agregar al documento, preocupante por su realismo, situación, por otra parte, bastante conocida por la clase dirigente argentina.
Pero «lamentablemente conocida» no significa asumida, especialmente por los distintos poderes del Estado, el empresariado, las organizaciones no gubernamentales, las instituciones en general y los partidos políticos en particular.
Y en esto nada hay de derechas ni de izquierdas. Todas las naciones soberanas, de cualquier ideología, saben que la defensa nacional es una política de Estado y actúan en consecuencia.
En nuestra querida Argentina, pareciera que se la considera un reducto de los militares, y en la medida en que se la debilite, se debilitará a las Fuerzas Armadas, con lo que se habrá cumplido un trasnochado objetivo, al altísimo precio del estado de indefensión.
La situación es peligrosa, máxime teniendo en cuenta que todos los países que nos rodean y varios más sudamericanos están haciendo cuantiosas inversiones en actualización de su armamento.
No hay en esto belicismo alguno. Nadie desea menos la guerra que quienes la conocen, deben enfrentarla y pagar por ellas los mayores costos.
Pero una cosa muy distinta es mantener la capacidad de discutir políticas entre las naciones, apoyar nuestras políticas exteriores, defender nuestros intereses y, en fin, estar presentes en el mundo con la musculatura que corresponde a un país codiciado, riquísimo en su continente y en su mar.
La defensa nacional es una política de Estado y, curiosamente, quienes la han enumerado en distintas oportunidades jamás se refirieron a ella.
Además, y esto es fundamental, la defensa nacional no es un tema de los militares y, si bien no los puede excluir, es toda la Nación la que debe ser defendida e intervenir en su propia defensa.
Raúl Fitte
Presidente del Foro de Almirantes
16/05/10
LA NACION
