(Mar del Plata) La corvina es, junto a la pescadilla, uno de los principales recursos ícticos que conforman el variado costero bonaerense. Este año la pesquería está contenida con enormes signos de interrogación a partir de algunas modificaciones que implementó la autoridad de aplicación provincial.
(Mar del Plata) La corvina es, junto a la pescadilla, uno de los principales recursos ícticos que conforman el variado costero bonaerense. Este año la pesquería está contenida con enormes signos de interrogación a partir de algunas modificaciones que implementó la autoridad de aplicación provincial.
La más importante es haber otorgado permisos para que la flota de mayor poder de pesca, costeros y fresqueros de mediana altura, puedan capturarla en la zona compartida con el Uruguay, entre Punta Rasa y Punta Médanos, frente a la Bahía de San Borombón.
Al revisar los desembarques del recurso, en el primer cuatrimestre del año, se llevaban capturadas algo más de 8 mil toneladas, una cifra que preocupa a los investigadores puesto que en todo el año pasado la cifra total desembarcada alcanzó las 12.300 toneladas.
La preocupación descansa en que todavía no ha entrado en escena la flota de menor porte, las lanchas de rada/ría y los artesanales, que históricamente la capturan dentro de la Bahía, operando desde los distintos puertos, como El Salado y Lavalle principalmente.
Este grupo de embarcaciones conforman una flota que comienza a pescarla desde mayo hasta el fin del invierno, época que la corvina se acerca a la costa y puede ser capturada por lanchas que mayormente trabajan “a la pareja”.
El problema es que al cierre de esta edición, las autoridades pesqueras bonaerenses todavía no habían cursado los permisos de pesca correspondientes para poder operar en aguas del Río de la Plata, como lo es San Borombón.
Las explicaciones oficiales de la cartera que encabeza Oscar Fortunato indican que de acuerdo a las evaluaciones y monitoreo constante que vienen haciendo sobre la biomasa de corvina, todavía hay demasiados juveniles en la zona a habilitar.
Como la situación biológica de la corvina dista mucho de ser la ideal, las autoridades apelan a la sustentabilidad, demorando la apertura, aunque se han superado todos los plazos históricos de inicio y los pescadores están ansiosos y preocupados. Sobre todo porque saben que los niveles de abundancia no serán buenos a partir de la presencia de la flota mayor en la zona exterior de donde operarán ellos en las próximas semanas. Es tal la ansiedad por comenzar a pescar que unas diez lanchas de Mar del Plata ya están amarradas en el Salado esperando que lleguen los permisos y se espera que la flota artesanal marplatense también se sume a la zafra corvinera.
Desde las varias cámaras que agrupan a la flota de rada/ría le apuntaron directamente a las autoridades pesqueras de la Provincia por generar las demoras y permitir que barcos mayores capturen una especie que siempre fue pescada por la flota menor.
04/06/07
PESCA & PUERTOS
