Japón logró imponer como eje del debate la pesca con fines de investigación, a la cual adhiere, y que los países conservacionistas rechazan con firmeza.
Japón logró imponer como eje del debate la pesca con fines de investigación, a la cual adhiere, y que los países conservacionistas rechazan con firmeza.
La caza científica de ballenas por parte de Japón, que cada año captura unos 1.000 cetáceos con este fin, centraba ayer los debates de la Comisión Ballenera Internacional (CBI), reunida en Santiago desde el lunes.
El cuestionado plan japonés para la captura científica de ballenas fue expuesto por la delegación nipona que asiste a la CBI, donde este país asiático encabeza un grupo de países que promueven la reapertura de la caza comercial de los cetáceos.
En su exposición, Japón defendió su programa JARPA de investigación en la Antártida, argumentando que a través de él ha demostrado que las poblaciones de ballenas son abundantes y saludables en esta área.
Japón afirmó además que ha podido obtener valiosa información sobre la madurez sexual y algunas transformaciones en la composición de las especies que no se podrían haber realizado sin métodos letales.
"Desde que la moratoria a la caza comercial fue establecida, muchas especies de ballenas muestran una tendencia al aumento", señala el estudio presentado por el Instituto de Estudios Cetáceos de Japón.
Varias naciones conservacionistas, como Australia, Estados Unidos y el bloque de la Unión Europea y América latina, pidieron más temprano a Japón revisar este programa, al tiempo que saludaron su disposición de incluir este tema al grupo de trabajo que se creará para discutir el futuro de la CBI.
El argumento esgrimido por los conservacionistas es que se puede hacer investigación científica sin matar a las ballenas.
La delegación japonesa se quejó además ante el pleno de la Comisión por el hostigamiento que sufren sus embarcaciones destinadas al plan científico, compuesto por un buque factoría, cuatro arponeros y uno de avistamiento.
Según un documento entregado por la CBI, durante la anterior temporada 2007-2008 Japón cazó 551 ballenas Minke en la Antártida y 158 en el Pacífico norte, además otras 150 de especies distintas en este último lugar.
La captura total –de 859 cetáceos–, se situó por debajo de la cuota autoasignada por Japón de unas 1.000 ballenas por año para este fin.
En la última temporada Japón cazó menos ballenas debido a la intensa campaña desplegada por varias organizaciones conservacionistas, además del gobierno de Australia, para impedir la cacería.
26/06/08
EDICIÓN NACIONAL
