La carga de trabajo contratada en las plantas de Galicia hasta el 2016 supera los 7.000 millones

La industria del petróleo acapara más de un tercio de los pedidos del sector.

La industria del petróleo acapara más de un tercio de los pedidos del sector.

Las adjudicaciones de nuevos contratos que siguen llegando a los astilleros gallegos garantizan carga de trabajo y estabilidad en el sector hasta por lo menos el 2016. Para ese año está dando vez Hijos de J. Barreras, que de aquí a final de año sumará a su cartera de pedidos cuatro nuevos sísmicos por importe de 400 millones de euros. Sin incluir esta cantidad, en proceso de negociación, la inversión contratada en las factorías de Vigo y Ferrol hasta esa fecha suma la cifra récord de 7.030 millones de euros.

Tanto como el importe de los contratos, el sector valora la calidad y dificultad tecnológica de las solicitudes. El nuevo multicontrato de Vulcano, Freire y Juliana para Venezuela, se suma a una cartera en la que más de un tercio de los encargos está en manos de media docena de firmas de Noruega, con un total de 23 barcos de apoyo a plataformas en alta mar y para trabajos a grandes profundidades, así como avanzadas unidades sísmicas para la detección de yacimientos de crudo y de gas bajo el lecho marino. El valor es superior a la mitad del total de los pedidos, con un importe cercano a los 1.500 millones de euros, cuando los números de todos los contratos en este momento en Vigo ronda los 3.00 millones de euros.
 
Capacidad tecnológica

Este bum de acuerdos procedentes de la industria petrolera tiene una explicación. Por un lado, el alto precio del crudo, que ha provocado una elevada demanda de buques para operaciones offshore, búsqueda de yacimientos y puesta en marcha y apoyo a plataformas; ya que cada vez es más rentable extraer oro negro aunque sea a grandes profundidades. Por otra parte, -y la propia Armada venezolana así lo ha confirmado- está la confianza de los armadores en la calidad de la construcción gallega y su capacidad tecnológica para la construcción de embarcaciones que impliquen un alto grado de complejidad.

El poder nórdico, y ahora también venezolano, tiene un contrapeso contractual que es ejercido en su mayor parte por las navieras españolas que firman adjudicaciones de ferris, así como por los concursos públicos generados por la Administración española para la fabricación de buques oceanográficos, y, en menor medida, por otras firmas británicas que compran portacontenedores, rusas que contratan quimiqueros y danesas que piden remolcadores.

Y si las cosas van bien para el naval del sur de Galicia, en el norte, la tendencia positiva se mantiene. Los pedidos actuales de los dos astilleros de Navantia en la comarca de Ferrolterra, ubicados en Ferrol y Fene, garantizan la carga de trabajo en las factorías hasta el año 2014. La firma ha subrayado que podría abordar la construcción de una sexta fragata F-100 para la Armada española, una inversión que la Marina ha solicitado en numerosas ocasiones, pero que el Gobierno central no ha concretado. Además, Navantia participa en la actualidad en varios concursos internacionales de construcción y modernización de barcos, como la mejora de cuatro fragatas para Colombia. También mantiene una intensa actividad en la división de reparaciones, que intervino en 37 buques en la primera mitad del presente año, de los que 33 eran civiles y el resto militares.
 
Pleno empleo garantizado para los próximos ocho años y demanda de mano de obra especializada.

El sector de la construcción naval gallega ya ha pulverizado la barrera de los 10.000 operarios, y va camino de los 11.000 (tanto en contratos civiles como militares y sumando personal fijo y auxiliar de los astilleros) puesto que se está preparando con urgencia otra oleada de entre un millar y 2.000 empleos para este año y el próximo, con el objetivo de poder atender y con rapidez los contratos asumidos por las factorías navales.

Las necesidades de empleo no solo serán para este bienio, porque, según las previsiones más realistas, la plena ocupación de esta rama industrial podría prolongarse hasta el año 2016 en el sector civil; y hasta el 2014, en el militar.

Para acabar con el déficit de trabajadores, la Asociación Clúster del Sector Naval de Galicia ha puesto en marcha un plan formativo que incluye la promesa de contratación para los participantes. Así, las firmas auxiliares se han comprometido a cualificar y a incorporar a sus plantillas en los próximos tres años a 875 operarios de distintos oficios. Las compañías ya han empezado a formar a los futuros empleados en sus propias instalaciones y talleres, para enseñarles el trabajo tal y como lo van a desarrollar después en los astilleros.

La preocupación por la ausencia de operarios cualificados es tal, que en la ría ferrolana la empresa pública Navantia se ha comprometido a aportar medios materiales y personales para colaborar en un proyecto formativo para el naval. La Asociación Impulsora del Plan Ferrol es la promotora del programa, que financiará la Consellería de Traballo.

La contratación en el sector gallego de la construcción naval en acero ha crecido un 14% respecto al 2006 y ha alcanzado por primera vez en su historia reciente el ansiado pleno empleo, un fenómeno que convierte a esta actividad en locomotora de la economía gallega.

05/08/08
LA VOZ DE GALICIA

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