En el frenesí de anuncios oficiales, desde inauguraciones (que en realidad son los famosos actos de la "piedra fundamental") de plantas para la elaboración de biocombustibles hasta la de la estación ferroautomotor marplatense, se esquivan e ignoran los problemas de fondo.
En el frenesí de anuncios oficiales, desde inauguraciones (que en realidad son los famosos actos de la "piedra fundamental") de plantas para la elaboración de biocombustibles hasta la de la estación ferroautomotor marplatense, se esquivan e ignoran los problemas de fondo.
Vale todo en los anuncios de "más industria" y "más infraestructura".
Un operador logístico de primera línea en el transporte y distribución de autos en la Argentina (y en el mundo) daba cuenta de que una prueba para mover los vehículos por ferrocarril a Mar del Plata dejó como resultado una demora de 15 días para hacer 400 kilómetros.
En el río, mientras en la costa se festeja cómo se erigen nuevas industrias para dar salida a los mismos granos de siempre, pero con valor agregado en origen, los problemas de congestionamiento de barcos se suceden sin que preocupe mucho.
Un paro del personal del Senasa paralizó la actividad fluvio-portuaria por una semana. El costo diario en flete de los buques ronda los 40.000 dólares, y estas moles se agolpan en el Paraná como los camiones en las cabinas de peaje.
Esta congestión subestimada se agrava todavía más con otro hecho tomado como victoria oficial. En lugar de promover las inversiones energéticas, se importa gas licuado. Y como no hay tiempo político, nunca, para planificarlo, se opta por lo rápido y caro: los buques regasificadores. Los metaneros que traen el combustible tienen prioridad, y son más y más demoras en la navegación por el Paraná.
En tanto, en Mar del Plata, mientras muchos sueñan con ver cruceros, en una publicación local especializada, Revista Puerto, uno de los prácticos que intentan operar en la terminal, señalaba: "Acá en Mar del Plata somos Africa. Pero no Durban o Ciudad del Cabo. Somos Matadi, en Zaire, sobre el Río Congo". Pasaron 27 meses de la llegada de la draga, y las batimetrías de abril daban 5,4 metros en el canal secundario. Si la capacidad crítica no se deja apabullar por la cadena nacional, estos detalles no son menores.
Por Emiliano Galli
26/07/11
LA NACION
