(FNM) Durante la Conferencia de Astrobiología celebrada en Chicago esta semana, los investigadores de la NASA discutieron nuevos proyectos y tecnologías que están expandiendo la búsqueda de vida más allá de la Tierra. Aunque habitualmente tales búsquedas se concentran en la necesidad de agua y calor, algunos astrobiólogos han comenzado a dirigir su atención a ciertas clases de rocas, que podrían ser igual de esenciales para prospectar formas de vida extraterrestres.
(FNM) Durante la Conferencia de Astrobiología celebrada en Chicago esta semana, los investigadores de la NASA discutieron nuevos proyectos y tecnologías que están expandiendo la búsqueda de vida más allá de la Tierra. Aunque habitualmente tales búsquedas se concentran en la necesidad de agua y calor, algunos astrobiólogos han comenzado a dirigir su atención a ciertas clases de rocas, que podrían ser igual de esenciales para prospectar formas de vida extraterrestres.
En el sistema solar, las heladas lunas de Júpiter y Saturno parecen ser las mejores apuestas para encontrar formas de vida vecinas. Tanto Europa -satélite de Júpiter- como Encélado, su equivalente de Saturno, lucen como buenas opciones para albergar formas de vida, dado que poseen núcleos rocosos ocultos bajo océanos de agua líquida y superficies congeladas. A comienzos de la próxima década, la NASA planea lanzar una misión para volar sobre la luna Europa una docena de veces, recogiendo datos que servirán de base para futuros viajes. Antes del lanzamiento al espacio, sin embargo, resulta valioso probar la idea en un laboratorio científico al que se puede tener acceso: la Tierra.
Alexis Templeton, investigadora principal del proyecto “Rock-Powered Life”, propiciado por el Instituto de Astrobiología de la NASA, está en la búsqueda de microbios presentes en rocas que hayan sido alguna vez parte del manto terrestre. Estos depósitos de rocas duras y oscuras –conocidas como rocas “ultramáficas”- son ricos en hierro y manganeso y almacenan energía en forma de partículas cargadas que, si son liberadas, podrían –teóricamente- mantener vida. En opinión de Templeton, la forma de acoplar esta energía con los sistemas vivos, es el agua.
En Omán, Templeton estudia manantiales subterráneos que brotan en superficie provenientes de rocas ultramáficas. El agua que se acumula en estos charcos es altamente alcalina por la transformación química que deviene del contacto con dichas rocas por largos períodos de tiempo. “Es una clase de agua rara de encontrar en la Tierra”, explica, pero podría ser común en lunas como Europa y Encélado. Si esos ambientes albergaran vida, se ampliaría el abanico de lugares donde la gente cree que puede existir algún tipo de vida.
Pero esto da pie a preguntarse cómo encontrar esa vida, si es que estuviere allí. Y eso es lo que la astrobióloga Britney Schmidt y su equipo están tratando de resolver en la plataforma helada de McMurdo en la Antártida, con su proyecto de ecosistemas en hielos marinos y en ambientes extraplanetarios análogos.
La iniciativa utiliza cinco vehículos para explorar el hielo antártico: un radar con penetración en hielo, que va montado sobre una aeronave, un trépano de hielo, y varios vehículos submarinos, tanto autónomos como operados por control remoto. “Es justo el tipo de cosas que querríamos hacer en Europa algún día”, comenta Schmidt.
Ecosistemas similares podrían existir más allá del sistema solar. Científicos como Victoria Meadows, investigadora principal del Laboratorio Planetario Virtual, se dedican a reunir datos que permitan determinar qué exoplanetas son candidatos promisorios para albergar formas de vida. Según explica Meadows, les está yendo bien con el hallazgo de planetas lejanos que contienen océanos, junto con la evaluación de las respectivas atmósferas y sus posibles alteraciones por influencia de formas de vida, aunque no puedan por el momento detectar la existencia de rocas ultramáficas.
Pero con misiones como la Kepler que están revelando crecientes cantidades de exoplanetas -1.852 confirmado hasta aquí, con 4.661 candidatos- el vecindario se está tornando cada vez más grande. (wired.com. Adaptado al español por NUESTROMAR)
20/06/15

