(FNM) El 24 de junio, los expertos participantes de la 25º Asamblea de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental (COI) de la UNESCO, reunidos en Paris, recomendaron a la totalidad de la comunidad oceanográfica la adopción de una nueva ecuación de estado del agua de mar, y el empleo de la Salinidad Absoluta, en reemplazo de la Salinidad Práctica usada hasta el presente.
(FNM) El 24 de junio, los expertos participantes de la 25º Asamblea de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental (COI) de la UNESCO, reunidos en Paris, recomendaron a la totalidad de la comunidad oceanográfica la adopción de una nueva ecuación de estado del agua de mar, y el empleo de la Salinidad Absoluta, en reemplazo de la Salinidad Práctica usada hasta el presente.
“La composición exacta del agua de mar es desconocida al presente”, afirma Frank Millero de la Rosenstiel School of Marine and Atmospheric Science, Universidad de Miami (EEUU). Y no es porque no se haya intentado. Los científicos marinos han estado buscando la “fórmula mágica” para medir la salinidad, durante 150 años.
Ya en 1865, el gequímico y marino danés Georg Forchhammer, encontró 27 sustancias diferentes en el agua de mar que él mismo muestreó en varias regiones del océano.
“Después del Cloro, el Oxígeno y el Hidrógeno, el Sodio es el elemento más abundante en el agua de mar”, escribió por entonces. Entre las otras sustancias principales por él encontradas, mencionaba el ácido sulfúrico, carbonato de sodio, carbonato de potasio, cal y magnesio. “También están presentes, en cantidades menores pero determinables, sílice, ácido fosfórico, ácido carbónico y óxido de hierro”, concluía. Sus tablas fueron utilizadas hasta 1902, cuando otro danés, el oceanógrafo Martin Knudsen, filtró y destiló agua del Atlántico Norte como estándar para que todos los científicos marinos pudieran usarla para calibrar sus instrumentos fácilmente, y comparar sus muestras de cualquier parte del mundo con una de control.
En la década de 1930, apareció un instrumento que podía medir la conductividad eléctrica del agua de mar. Su introducción precipitó grandes discusiones para determinar cuál de los métodos- análisis químicos o el nuevo análisis físico- funcionaban mejor para determinar la salinidad. Ganó la conductividad, y hacia mediados de los 50´, el uso de equipos de monitoreo que portan una serie de botellas de muestreo, equipado con registradores de conductividad, temperatura y profundidad – denominados CTDs -, comenzaron a utilizarse rutinariamente durante las campañas oceanográficas. Para mantener la consistencia, en 1978 se introdujo un cambio en el estándar internacional para el agua de mar, que permitió a los oceanógrafos comparar la conductividad con una Escala Práctica de Salinidad.
A diferencia de la escala Práctica de Salinidad, que da cuenta solamente de los iones presentes, la nueva Salinidad Absoluta incorpora los “no electrolitos”, utilizando tablas que explican cómo varían estas sustancias adicionales de región en región. De nuevo, entonces, la latitud y longitud en la que se haya tomado la muestra de agua jugará un importante rol en el cálculo de la salinidad.
Fuente: Comisión Oceanográfica Intergubernamental.
Para acceder a una más completa explicación de los cambios a introducir, haga click aquí para bajar el documento “Una pizca de sal” (220kb formato pdf)
15/07/09
NUESTROMAR

