(FNM) Una síntesis histórica del uso de los medios aéreos de la Armada Argentina empleados en la recuperación de las Islas Malvinas y de las Georgias del Sur, en abril de 1982.
(FNM) Una síntesis histórica del uso de los medios aéreos de la Armada Argentina empleados en la recuperación de las Islas Malvinas y de las Georgias del Sur, en abril de 1982.
El 2 de abril de 1982 en una operación militar conjunta, conocida inicialmente como Operación Azul, luego Rosario, se recuperó la soberanía argentina en las islas Malvinas. Al día siguiente, 3 de abril, se materializó la recuperación de las islas Georgias del Sur1, hecho quizás poco conocido, pese a los años transcurridos.
En este breve documento voy a tratar de resumir el accionar de los medios aéreos de la armada argentina en ambos eventos, no sin antes hacer algunas reflexiones.
La Armada incorporó orgánicamente medios aéreos en el año 1916, y antes de ello participó en estudios y proyectos tendientes a la incorporación de estos.
Desde su origen estos medios estuvieron en la orgánica administrativa de la Armada bajo la denominación de Servicio de Aviación Naval, luego Comando de la Aviación Naval.
El Estado Mayor General de la Armada planificaba y determinaba las capacidades operativas de la misma, que se concretaban en planes de material y personal conducentes al uso de los medios, en este caso particular aeronaves (Aviones, dirigibles, globos y posteriormente helicópteros).
Así fue que en el devenir de cerca de setenta años, desde la creación de la Aviación Naval, se fue generando doctrina en el uso de los medios aéreos acorde a las necesidades operativas de ella. Medios que no constituyeron, ni constituyen, un fin en sí mismo sino, valga la redundancia, un medio para la realización de operaciones navales.
Así pues lo sucedido, desde el punto de vista operativo, con los medios aéreos de la Armada Argentina en 1982 fue producto de una doctrina naval propia, resultado de su experiencia, de su propia doctrina, de la enseñanza y de las necesidades de esta. Proceso este largo donde la improvisación no pudo tener lugar.
En esa doctrina dominaba el concepto de poder naval integral, que se nutriría de todos los medios, de superficie, submarinos, aéreos y de infantería de marina, para la realización de operaciones navales.
La crisis con la hermana República de Chile entre los años 1977-1979 sirvió de incentivo para mejorar capacidades operativas de la Armada Argentina, incorporar medios materiales, producir cambios en su orgánica, etc.
No sólo se llegó a la Operación Rosario con el bagaje de los cuatro años transcurridos desde ese hecho sino de toda la historia de la Armada, en particular del siglo veinte que sirvió particularmente para generar su propia doctrina.
Tomada la decisión en el nivel estratégico nacional de la recuperación de las islas Malvinas y Georgias, en el nivel estratégico militar planificó la aplicación de los recursos militares para contribuir al logro de ese objetivo, y en el nivel operacional se realizó la planificación necesaria para recuperar las islas ocupadas por el Reino Unido de Gran Bretaña.
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El Comando de la Aviación Naval era el responsable del adiestramiento y alistamiento de los medios aéreos de la Armada para la realización de operaciones navales eficaces en el marco de la doctrina naval vigente y de los planes en vigor.
En ese sentido al nivel del Comando de Operaciones Navales se realizó la planificación que determinó una organización operativa particular, conforme el objetivo a lograr en tiempo y forma, y que significaría una particular distribución de los medios aéreos de la Armada.
Como síntesis, para la Operación Rosario ellos fueron distribuidos, y embarcados, de la siguiente forma dentro de la Fuerza de Tareas Anfibia FT 40, en el Grupo de Tareas 40.2 de transporte en el rompehielos Almirante Irizar un helicóptero Sea King, en la Fuerza de Tareas de Cobertura FT 20 Grupo Aeronaval Embarcado en el portaviones A.R.A. 25 de mayo, cuatro aviones S-2E Tracker, tres aviones Skyhawk A4-Q tres helicópteros Aloutte AI03 y un helicóptero Sea King. Los destructores A.R.A Hércules y Santísima Trinidad embarcaron cada uno un Sea Linx.

Asimismo se creó un Grupo Aeronaval de Exploración que operaría desde la Base Aeronaval Rio Grande conformado por aviones SP-2 Neptune.
Desde esa base el 25 de marzo se iniciaron los vuelos de exploración a los que se sumaron a partir del 30 de marzo los realizados desde el portaviones que permitieron conocer la situación de mar próxima a las islas, tendiente básicamente a conocer la presencia de unidades británicas o de otras nacionalidades.
El día 2 de abril casi en simultáneo con la llegada de la los primeros vehículos de la infantería de marina a Malvinas un helicóptero Sea King despegado del rompehielos A.R.A Almirante Irizar aterrizó a 0734 en la cabecera oeste del aeródromo de por entonces Puerto Stanley. A este vuelo ese día se sumarían otros totalizando dieciocho significando el helidesmbarco de cerca de doscientos hombres y combustible en tambores para aeronaves.

Ese mismo día se produjeron dos vuelos de aviones de transporte para el traslado de miembros del estado mayor y la primera dotación naval en Malvinas, y repliegue de parte del personal de la fuerza de desembarco.
El 2 de abril además se creó la Estación Aeronaval Malvinas, que tenía como misión dar apoyo a las aeronaves de la Armada que operarían a partir de ese día en las islas, su personal que en parte llegó con los efectivos de infantería de marina integrantes de la fuerza de desembarco.

En la mañana del 3 de abril en dos vuelos de Sea King desde el portaviones se destaca personal de la Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina, a los que se sumarían en las primeras horas de la tarde dos aviones Tracker S-2E, los cuales significaron el primer despliegue, temporario, de medios aéreos navales que operarían desde Malvinas en la primera quincena de abril.
Ese mismo día, 3 de abril, en la mañana un helicóptero Alouette AI03 operando desde el buque polar A.R.A. Bahía Paraíso abrió fuego contra los infantes de marina británicos en la localidad de Grytviken (Isla San Pedro del grupo Georgias del Sur) permitiendo el desembarco de personal propio que asegurara que la bandera argentina flameara en ese puerto.

Esta muy breve síntesis nos permite apreciar que los medios aéreos de la Armada realizaron operaciones navales eficaces, que contribuyeron al logro de los objetivos fijados por la estrategia nacional. Ello lo hicieron con un mínimo preaviso y sin improvisación ya que todo resultó de las capacidades navales fijadas en planes de adiestramiento y alistamiento en vigor por entonces.
Podemos decir, sin presunciones, que nadie hizo nada para lo cual no estuviera preparado. ello fue producto de un largo camino que en este caso en particular lo podemos poner como punto de partida en el año 1916 cuando la Armada decidió incorporar aeronaves para la realización de operaciones navales con medios aéreos.

Estamos próximos al centenario de ello, y el Instituto Aeronaval ya casi en su cincuentenario contribuye a difundir la historia de las aeronaves de la armada.
Rafael Luis Sgueglia. Contraalmirante V.G.M (R.E.) Presidente del Instituto Aeronaval (Fundación NUESTROMAR)
1- Las Islas Sandwich del Sur, que completan en grupo de islas en disputa con el Reino Unido, ya se encontraba ocupada por la Estación Científica Corbeta Uruguay en el grupo de islas Thule del Sur desde 1975, con conocimiento de las autoridades británicas.
07/04/14

