La aventura extrema, otra vez polémica

La muerte del explorador británico Henry Worsley cuando intentaba cruzar el continente antártico a pie y en solitario reinstaló el debate en torno a las travesías de alto riesgo. Las motivaciones detrás de la iniciativa.


La muerte del explorador británico Henry Worsley cuando intentaba cruzar el continente antártico a pie y en solitario reinstaló el debate en torno a las travesías de alto riesgo. Las motivaciones detrás de la iniciativa.

Apenas 48 kilómetros le faltaban a Henry Worsley, un militar británico de 55 años, para lograr su objetivo de cruzar la Antártida a pie emulando la empresa de Ernest Shackleton, el famoso explorador polar de principios de siglo que consiguió que los 28 tripulantes de su nave naufragada en el hielo, regresaran vivos a su tierra dos años después. Pero, como Shackleton, tampoco Worsley consiguió el objetivo de cruzar el continente a través del Polo Sur y murió en Punta Arenas, Chile, a principios de la última semana, después de pasar cuatro días afectado por una peritonitis, a un paso de cumplir su objetivo.

La trágica expedición de un hombre solo en la Antártida conmovió al mundo. Unido por lazos familiares al capitán del Endurance, el mítico barco de la expedición de Shackleton en 1915, Worsley se había convertido en un símbolo de Inglaterra. Amigo de los príncipes Guillermo y Enrique y saludado públicamente por el famoso futbolista británico David Bekham había logrado que su misión concitara el interés de buena parte del mundo al darle un propósito solidario: el de recaudar fondos para soldados con heridas de guerra. 

No obstante, el trágico final de su empresa volvió a poner en debate a las aventuras extremas, sobre todo aquellas emprendidas en solitario con el interés de batir récords y con escaso apoyo externo.

El propio Worsley había decidido limitar a lo mínimo posible el apoyo desde el exterior que terminó necesitando y pidiendo y que no llegó a salvarle la vida cuando una peritonitis bacteriana lo afectó a pocos metros de alcanzar el éxito.

“Está todo estrictamente controlado”, había dicho antes de partir, “Tengo que llamar una vez cada 24 horas a la Base de expediciones logísticas de la Antártida, donde tienen un doctor y un avión. Si me salteo alguna de esas llamadas me van a buscar por la posición que marque el GPS”, indicó.

Sin embargo, entre los objetivos que Worsley había declarado para su expedición constaba el de que tuviera la menor intervención externa posible. Es por eso que sus llamados fueron siempre breves, de menos de un minuto. Y que, a pesar de sentirse mal durante cuatro días, sólo pidió ayuda después de que los dolores de estómago le impidieron moverse y lo obligaron a mantenerse encerrado en su carpa por 48 horas.

El trágico final de la empresa volvió a poner en debate a las aventuras extremas, sobre todo aquellas emprendidas en solitario con el interés de batir récords y con escaso apoyo externo.

Worsley se había propuesto batir un récord exigente atravesar temperaturas de 44 grados bajo cero, días sin visibilidad por las tormentas de nieve a los que llamaba “de oscuridad blanca” , mientras cargaba 143 kilos de equipaje en un trineo a través de superficies cubiertas por una nieve de una consistencia demasiado blanda que hacía la marcha especialmente dificultosa.

Worsley, que era militar y además experto en la Antártida, donde ya había protagonizado dos expediciones, no sobrevivió a la iniciativa. Murió por un fallo múltiple de sus órganos cuando lo operaban  y en el marco de un fuerte desmejoramiento físico a causa de lo exigente de la travesía.

El sueño y el fin

Agotamiento, deshidratación y una peritonitis avanzada se conjugaron en el cuadro terminal del explorador británico cuando intentaba ser el primero en cruzar la Antártida solo y sin apoyo. 

El ex militar Henry Worsley se encontraba a 48 kilómetros de su meta luego de recorrer casi 1.500 kilómetros cuando pidió ayuda y fue recogido del hielo el viernes 22. 

Su familia dijo el lunes 25 que Worsley murió de “insuficiencia orgánica total” en un hospital en Punta Arenas, Chile.
Worsley, de 55 años, recorrió algo menos de 1.500 kilómetros en 71 días arrastrando un trineo con provisiones. 

Había sido operado el día anterior de una peritonitis bacteriana, una infección del tejido que reviste el abdomen y que puede provocar septicemia. 

“El paciente ingresó acá con una peritonitis muy avanzada. Llevaba aproximadamente unos cuatro días con síntomas”, declaró el doctor Juan Pablo Ormazábal, jefe del equipo médico que lo atendió en Punta Arenas, 3.200 kilómetros al sur de Santiago. 
Agregó que “el manejo fue el adecuado, pero la evolución, el pronóstico de ingreso era bastante ominoso” y que su esposa, Joanna Worsley, estaba agradecida por “todos los esfuerzos médicos que se hicieron”. 

1500 kilómetros en 71 días
Worsley, de 55 años, recorrió algo menos de 1.500 kilómetros en 71 días arrastrando un trineo con provisiones. 
Su intención era completar la expedición trans-antártica inconclusa de Ernest Shackleton de hace un siglo. 

La travesía de Shackleton se convirtió en una lucha desesperada por la supervivencia en 1915 cuando su barco, el Endurance, quedó atrapado en el hielo y se hundió. 

Su esfuerzo por llegar a una remota factoría ballenera en el Atlántico sur y rescatar a sus hombres es considerado una hazaña heroica. 

Frank Worsley, un antepasado de Henry Worsley, era el capitán del Endurance. 

La esposa de Worsley, Joanna, dijo que la expedición había recaudado unos 140.000 dólares para ayudar a soldados heridos. 

El príncipe Guillermo, patrocinador de la expedición, dijo que él y su hermano el príncipe Enrique habían perdido un amigo. 
“Fue un hombre que demostró gran valor y resolución y nos sentimos increíblemente orgullosos de estar asociados con él”, dijo Guillermo. 

Worsley decidió desistir el viernes después de no poder salir de su carpa durante dos días. 

“Los 71 días a solas en la Antártida con más de 900 millas terrestres (1.448 kilómetros) recorridos y el agotamiento gradual de mi resistencia física finalmente pudieron conmigo y con gran tristeza informo del final de mi viaje, tan cerca de mi meta”, dijo en un mensaje final desde la Antártida. 

La nieta de Shackleton, Alexandra, dijo que la muerte de Worsley significaba “una pérdida enorme para el mundo de los aventureros”.  

Con todo, en el mundo de los aventureros, un mundo creciente de la mano de las posibilidades que dan las nuevas tecnologías y los modernos medios de transporte, también hay quienes ponen en debate iniciativas como las de Worsley, por su carácter solitario y poco controlado en momentos en que existen recursos para dar mayor apoyo a los exploradores.

La muerte de Worsley motivó expresiones de pesar desde distintos puntos del mundo. Su aventura solitaria logró recaudar 20.000 dólares más de los que se había propuesto para los soldados con heridas de guerra. (Diario Democracia)

31/01/16

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