Las exportaciones continúan preferentemente concentradas en los productos del agro, en particular con escasa elaboración. La preocupación por contener la inflación impidió ganar participación en un mercado mundial en expansión.
Las exportaciones continúan preferentemente concentradas en los productos del agro, en particular con escasa elaboración. La preocupación por contener la inflación impidió ganar participación en un mercado mundial en expansión.
Esa es la conclusión primaria que surge tras el análisis de los datos de la evolución del comercio exterior argentino en términos de precios y cantidades que difundió el INDEC.
Casi la única excepción le correspondió al segmento de los productos primarios, donde el país mantiene una tradición de ofrecer al resto del mundo productos con muy bajo valor agregado, lo cual constituye un obstáculo a la mejora de la distribución del ingreso.
En esta franja, la suba promedio de los precios internacionales de 17,9% disparó una expansión del 18,8% de las cantidades comercializadas, pese al desaliento que ejercen las retenciones, en presencia de un tipo de cambio virtualmente fijo que fue erosionado en sus efectos sobre la competitividad internacional por el alza de los costos internos.
Tal vez ese fenómeno, junto con la política antiinflacionaria que puso límites a las exportaciones de bienes altamente demandados por las familias locales, fueron la clave para explicar que en el caso de las manufacturas de origen agropecuario (MOA) la contrapartida a una estampida de las cotizaciones internacionales de 19,2% fuera que los volúmenes enviados al resto del mundo apenas se acrecentaran en 1,2 por ciento.
Los casos más notables fueron los correspondientes a la industria láctea, que pese a contar con el atractivo de un aumento de los precios del 21% los despachos al exterior se contrajeron 30,4%, a la industria aceitera que frente a un salto interanual de los valores ofrecidos por los compradores las ventas cayeron en los primeros 9 meses 1,3% en comparación con igual período del año anterior e incluso la tradicional de pieles y cueros que pese a la suba de las cotizaciones en 16,8% mermó los envíos en 3,6% interanual.
En este segmento de las MOA, la excepción le correspondió al mercado de carnes, principalmente vacunas, porque frente a una retracción de 4,5% de las cotizaciones internacionales, las cantidades negociadas subieron 21,9%, por efecto de la reconquista de mercados que habían sido abandonados en el pasado.
Automotores y químicos salvaron a las MOI
En la franja de las manufacturas de origen industrial, por el contrario, se verificó el efecto inverso, habida cuenta que pese a la modesta mejora del promedio general de los precios internacionales las cantidades despachadas se acrecentaron 11,6 por ciento.
Sin embargo, semejante desempeño estuvo preponderantemente explicado por los contratos previos en firme que tenían diversas terminales automotrices con clientes de México y Brasil, y en menor medida de Europa, que han determinado que en los primeros 9 meses del 2007 acusaron un crecimiento de las cantidades entregadas al resto del mundo en 22,3%, no obstante que los precios, en promedio, apenas repuntaron 0,9 por ciento.
Variaciones similares se verificaron en el caso de la comercialización de máquinas y aparatos eléctricos.
En tanto, en lo que respecta a las exportaciones de productos químicos y derivados, las empresas lograron acrecentar en 7,8% el volumen de negocios, pese a que las cotizaciones descendieron 0,9% en comparación con un año antes.
En cambio, en la competitiva industria siderometalúrgica, el incremento en 12,7% de los precios de exportaciones apenas impulsó las cantidades comercializadas en 0,7%, por efecto del menor excedente que liberó un mercado interno muy absorbernte de la producción nacional.
Un caso curioso
Fue el de las exportaciones de petróleo, no tanto por la contracción de los envíos en 44,9% interanual entre enero y septiembre de 2007 respecto de igual período del año anterior, sino porque frente a un singular salto de las cotizaciones en la plaza mundial el INDEC detectó una caída de 8,9 por ciento.
En tanto que en el caso de los combustibles elaborados, el organismo de estadística informó que en el período de marras se verificó una suba de precios de 6%, mientras que las cantidades vendidas al resto del mundo disminuyeron apenas 2,9% por ciento. Por Daniel Sticco
19/11/07
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