La apuesta a la infraestructura

Brasil tiene motivos para sonreír, aun en medio de la fuerte crisis que afecta al mundo. Comercio creciente, fuertes reservas, reconocimiento de su liderazgo regional, líder en el complejo cárnico, y la lista de rubros en los que ocupa las primeras posiciones podría continuar.

Brasil tiene motivos para sonreír, aun en medio de la fuerte crisis que afecta al mundo. Comercio creciente, fuertes reservas, reconocimiento de su liderazgo regional, líder en el complejo cárnico, y la lista de rubros en los que ocupa las primeras posiciones podría continuar.

Sin embargo, si se observan índices, como el del Banco Mundial o el Foro Económico Mundial, que miden la competitividad de un país (infraestructura, niveles de corrupción, facilitación del comercio, entre otras cosas), el vecino país no ha cambiado mucho: "Se mantiene de la mitad de la tabla hacia abajo", dijo Raúl Ochoa, docente del Instituto de Comercio Internacional de la Fundación Standard Bank.

Luego, citó entre las principales debilidades del gigante severas limitaciones de infraestructura de transporte, graves deficiencias en la operatoria y control portuario, y una excesiva regulación y burocracia en los procedimientos de comercio exterior que afectan especialmente a las pymes, aspectos que, según explicó, tienen alta prioridad en el Programa de Desarrollo Productivo que presentó el presidente Lula da Silva en mayo último.

Por otra parte, en mayo de 2007, Brasil aprobó la creación de la Secretaría Especial de Puertos, dependiente directamente de la presidencia, hecho que revela el grado de prioridad que pretende darle al entramado portuario.

La Secretaría Especial de Puertos surgió por la necesidad de lograr que las terminales brasileñas logren la misma eficiencia que las principales del mundo. Pero toda acción y promoción del desarrollo de infraestructura portuaria se hace bajo el paraguas del Programa de Aceleración del Crecimiento para lo cual se delineó un Plan Nacional Estratégico de Puertos.

Entre las prioridades figura el mantenimiento, la recuperación y la ampliación de la infraestructura portuaria. Por ejemplo, se destaca el Programa Nacional de Dragado, por el cual las terminales recibirán 568 millones de dólares para profundizar los canales de acceso para recibir así buques de mayor porte.

Desigualdad social
Otra de las asignaturas pendientes son las desigualdades sociales internas y las diferencias de desarrollo regionales, aspectos que también están contemplados en el plan.

"Pese a todo, hay una percepción internacional de cambio, del potencial que tiene Brasil basada en que las decisiones de las décadas anteriores ahora están dando sus frutos. El salto de Brasil al agrobusiness y a la agroenergía es un claro ejemplo, así como el cambio de enfoque de sus elites empresariales respecto de la inserción de las empresas brasileñas en el mundo", dijo Ochoa.

25/11/08
LA NACION

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