Desde la asunción del gobierno del Dr. Kirchner la Industria Naval Argentina ha iniciado evidente recuperación. Es cierto que faltan muchos esfuerzos más aún, tanto del sector público como del sector privado. Desde éste último, al cual representamos, no podemos y no debemos, esquivar ni disimular nuestra responsabilidad social, laboral y productiva al respecto.
Desde la asunción del gobierno del Dr. Kirchner la Industria Naval Argentina ha iniciado evidente recuperación. Es cierto que faltan muchos esfuerzos más aún, tanto del sector público como del sector privado. Desde éste último, al cual representamos, no podemos y no debemos, esquivar ni disimular nuestra responsabilidad social, laboral y productiva al respecto.
El compromiso de nuestro sector implica saber advertir que el rico tejido productivo, económico, social y laboral de la Industria Naval nos inhibe de cualquier intento de exclusión o retardamientos especulativos.
La ABIN, desde su origen, cuando presentó sus “10 Principios para una Agenda Productiva de la Industria Naval Argentina” (diciembre 2004), ha afirmado esta visión global e integradora. Casi tres años después, los hechos nos dan la razón. La Industria Naval no existe si no existen los astilleros, los talleres navales, los proveedores y los trabajadores. Pero tampoco existe sin la presencia de los armadores, de los puertos y las vías navegables, los profesionales, el sector académico universitario, los representantes gubernamentales y los legisladores, las fuerzas armadas y de seguridad vinculadas. Se trata de toda una comunidad en la cual todos somos responsables tanto por nuestras acciones como por nuestras inacciones.
El futuro inmediato presenta nuevos desafíos dignos de enfrentar. Al menos desde la ABIN trabajamos de hecho en éste sentido para prepararnos y no improvisar. Prueba de ello es nuestra propuesta de constitución del Consorcio de Exportación de la Industria Naval Argentina – CEINAR (febrero 2006), a fin de diseñar un equipo para ofrecer trabajo argentino también a los mercados internacionales.
La Industria Naval Argentina no empieza ni termina en el sistema de la Hidrovía Paraná-Paraguay, ese valiosísimo recurso que es auténtico generador de empleos y de cadenas productivas. Gracias a su crecimiento, sin dudas, la industria naval también se ve favorecida. Pero también existen más mercados como el pesquero, entre otros, y sobre el cual armadores, constructores y reparadores podemos y debemos trabajar conjuntamente todavía.
La experiencia frustrante del Foro de Competitividad Naval debe servir de modelo sobre aquellos errores, subestimaciones e improvisaciones que debemos saber evitar. Pero no puede ser un obstáculo más a partir del cual, nuevamente, volvemos a quedarnos con los brazos cruzados. Nuestro sector, como otros, exige de una planificación elemental y consensuada, y de ejecuciones inmediatas.
Esto está también vinculado al futuro crecimiento de la Industria Naval nacional privada, porque en nuestro país los buques y artefactos navales no sólo se pueden construir en los astilleros del Estado. La Industria Naval privada también puede y debe ser incluida en los proyectos, en las estrategias y en los programas oficiales de construcción, reparación, reequipamiento y modernización de los astilleros y talleres navales.
Ya no alcanzan los discursos ni los anuncios. Hechos es el nombre de nuestras soluciones. En este sentido, disponer de efectivas y, principalmente, competitivas vías de aporte de capital es cada día más necesario y decisivo. Las líneas crediticias, el leasing naval y los fondos fiduciarios son muy valiosos pero aún exiguos, “porque si nosotros queremos construir buques, y no tienen un precio y una financiación acordes a los lineamientos internacionales, no vamos a poder competir” (agosto 2006).
Por ello, ésta entidad representante de la Industria Naval nacional y productiva destaca y apoya el proyecto de ley presentado por el Diputado Nacional Miguel Dante Dovena que, entre otros aspectos favorables para nuestra competitividad plantea la puesta en marcha de un Fondo Fiduciario de la Industria Naval Nacional (FOFINA).
La ABIN entiende que ese apoyo unánime que éste proyecto de ley recibió de la Comisión de Industria y la Comisión de Interés Marítimos de la Cámara de Diputados de la Nación debe ser el común denominador de las demás comisiones legislativas de ambas cámaras nacionales y que el Poder Ejecutivo debe tomar cartas en el asunto de manera precisa y puntual.
A la vez, desde la ABIN advertimos que la necesidad de que el Estado proponga avales para las operaciones de construcción de buques para el mercado nacional e internacional es un aspecto clave que sigue sin estar contemplado en ningún proyecto legislativo.
Como se sabe, desde el retorno de nuestra democracia, muchos han sido los proyectos legislativos presentados hasta la fecha referidos a éste sector. Es hora que nuestros legisladores impongan otra actitud que genere otro hecho: establecer definitivamente para la República Argentina su propia ley de la Industria Naval. No sólo porque otros países ya disponen de ésta herramienta y es efectiva. Sino porque también una Nación en constante crecimiento no puede perder la oportunidad de incorporar a su Industria Naval, sus empresarios y sus trabajadores al mismo por medio de una definitiva y categórica legislación que nos brinde orden, aliento y que nos permita acompañar a las demás fuerzas productivas nacionales.-
05/04/07
Asociación Bonaerense de la Industria Naval (ABIN)
