La siguiente conversación tiene lugar en la casa del secretario general de SUPA (Sindicato Unidos Portuarios Argentinos) en Quilmes. Participan su abogado personal y el abogado del gremio.
La siguiente conversación tiene lugar en la casa del secretario general de SUPA (Sindicato Unidos Portuarios Argentinos) en Quilmes. Participan su abogado personal y el abogado del gremio.
-¿Estoy hablando con el secretario general de SUPA o con el ex secretario, que renunció después de que tiraron al motociclista de la pierna ortopédica del puente Avellaneda?
-Buena pregunta. A mí me llamaron, yo estaba en mi casa y cuando vi las imágenes, ese chico tirado… Me arrepiento, te digo la verdad, no quiero cortar puentes, calles…
-¿Quiénes tiraron al muchacho?
-Desconozco, verdaderamente.
-Se dice que reclutaron gente de Dock Sud para la marcha.
-Cuando dije que trajimos gente “de afuera”, el periodismo lo tomó mal. Me refería a la gente de la plazoleta fiscal, a los contratados. Lo que pido es que investiguen a la terminal [Exolgan, empresa de logística portuaria]. Ya están denunciados los nombres de quienes iban a interrumpir la marcha. Sabíamos que podían querer contrarrestarla, pero no que se iba a armar este quilombo.
-¿A quién está acusando usted?
-[Mira al abogado, a ver si puede hablar o no].
-[Responde Federico Larroy, abogado del gremio] Mirá, el nombre que nosotros denunciamos por los incidentes tiene dos empresas y es puntero de Exolgan, la terminal con la que tenemos el conflicto.
-¿De quién están hablando?
-[Retoma Corvalán] Es un puntero de Dock Sud. No sé si es barra. Pero cuando hay un conflicto, la terminal lo llama y lleva gente. Es un puntero de la villa que trabaja en Exolgan.
-Si no dice el nombre, esto es un rompecabezas que la gente no entiende…
-[Vuelve a mirar a los abogados, duda, avanza] “El Negro Luis”.
-¿Dice que un tal “Negro Luis”, en connivencia con la empresa, instigó la violencia en la marcha?
-Y sí, no hay otra explicación.
-La otra explicación es que gente de su gremio se haya pasado de rosca. En 2013, en otra marcha fueron acusados de…
-[Interrumpiendo] No, no. Es que ya está identificado quién fue y se sabe que no es portuario. A nosotros nos infiltraron la marcha.
-¿Y para qué lo harían?
-Nosotros estamos tocando muchos intereses de lo laboral y de recomposición de fuentes de trabajo que a la empresa no le convienen.
-Esto es nuevo. Usted había declarado a la prensa otra cosa.
-Es fea la imagen que quedó de los trabajadores tirando de un puente a un discapacitado. Estamos averiguando, para que no nos echen la culpa.
-A mí me da la impresión de que usted no va a renunciar.
-Y bueno, por ahora, voy a seguir tranquilo, esperando.
-¿Qué espera?
-Que mi abogado me diga que esto fue así y que nosotros no tenemos nada que ver.
-¿Usted es el abogado personal de Corvalán?
-[Abogado] Sí. Mi nombre es Juan Carlos Maggi. Lo que advertimos es que esta persona, la de la pierna ortopédica, tiene antecedentes penales y era parte de la barra brava de Dock Sud, y entonces pertenece al área de influencia de “el Negro Luis”. Estamos averiguando. Y tampoco la esposa de este señor de la moto, Lescano [Raúl], estaría embarazada. Y llama mucho la atención cómo se duerme en la declaración.
-¿Qué quiere decir que se duerme?
-Primero tarda mucho en hacer la denuncia. ¿Por qué tarda? Y después se duerme en la declaración. Será por ciertas cosas que no quería decir. O cuando le empiezan a hacer preguntas, se desvanece.
-¿Ustedes dicen que el motociclista y “el Negro Luis” se conocen?
-[Retoma Corvalán] Estamos diciendo que, de alguna manera, Lescano es un rompehuelgas.
-Según su teoría, ¿pasaba con la moto, como un actor contratado, armando una escena de disturbios falsos para desacreditar la marcha?
-Totalmente.
-[Maggi] Qué mejor que la pierna ortopédica para desprestigiar a alguien.
-¿Y Lescano se hizo tirar de diez metros para completar la obra de teatro?
-No eran diez metros. Lo que estamos diciendo es que él sabía que si pasaba por ahí iba a ser agredido.
–¿Y por qué cae del puente?
-Ahí había una persona de la barra de Dock Sud que tenía cuentas pendientes con él y que por eso lo agredió. Esto es ajeno al sindicato.
-Según su teoría, “el Negro Luis” y Lescano, los dos, van a romper la marcha, pero en ese montaje algo sale mal…
-Claro. Aparece una persona que tiene cuentas pendientes con él.
-En esta hipótesis, los portuarios quedan vaciados de toda culpa y maldad.
-[Abogado del gremio] No estoy de acuerdo con esa frase de “vaciados de maldad”, porque Corvalán desde un primer momento estuvo organizando la marcha para un reclamo justo de los trabajadores.
-Corvalán, usted en el momento de mayor temperatura declaró: “En el Ministerio de Trabajo, el que no pone no consigue nada”.
-Vos fijate nada más: hoy Guincheros tiene convenios que nosotros no tenemos. Esto también es una provocación a la violencia. No digo de tirar gente del puente, me refiero a marchar o parar terminales.
-¿Y el ministro Tomada qué dice?
-[Se encoge de hombros] Tomada ¿qué me va a decir? Todos los intentos de recuperar a mis afiliados fueron negativos. Yo no tengo llegada.
-¿Qué es tener llegada?
-Y… ser amigo. Volvé a 2006 y fijate quiénes son los amigos de Tomada.
-¿Quiénes son?
-La federación Fempinra [Federación Marítima Portuaria y de la Industria Naval]. A ellos sí siempre les da. Tomada fue abogado de ellos en el 94. Vos sacá la conclusión. Te cuento una anécdota: estábamos en una cena, se me acerca Tomada, me pone la mano en el hombro y me dice: “Me vas a odiar”. Y se fue. Yo no sabía de lo que me hablaba. Me enteré a las dos semanas cuando me llegó la resolución que no nos reconocían nuestros derechos. Él sabrá el daño que nos hizo.
-Dice cosas fuertes de Tomada. ¿Tiene miedo de algún escarmiento cuando lea esta nota?
-El escarmiento, el que me lo daba ya no está. Era mi viejo. Y si esto entorpece las negociaciones, desde antes ya estaban entorpecidas.
-Dejamos acá.
Historia clínica
Corvalán, Juan Pedro
Edad: 59
Ocupación: Secretario gral. de SUPA.
Observaciones: Muy preocupado por dar su versión de lo que pasó en el puente Avellaneda.
Por Diego Sehinkman | Para LA NACION
24/03/14

