Los empleados intentaron sellar la grieta causante de la contaminación del mar en Japón. TEPCO encontró los cadáveres de dos trabajadores desaparecidos desde el tsunami ocurrido el 11 de marzo
Los empleados intentaron sellar la grieta causante de la contaminación del mar en Japón. TEPCO encontró los cadáveres de dos trabajadores desaparecidos desde el tsunami ocurrido el 11 de marzo
Ingenieros japoneses trataron el domingo de sellar una grieta que ha estado filtrando material radiactivo al océano desde un reactor dañado. Un asesor del primer ministro japonés, Naoto Kan, dijo que la prioridad del Gobierno es detener las filtraciones de radiación que están asustando a los japoneses, interfiriendo con los trabajos y alejando a los turistas. "Nosotros no hemos escapado de la situación de crisis, pero se ha estabilizado en parte", dijo Goshi Hosono, un legislador del partido gobernante y asesor de Kan.
El consejero vaticinó que serán necesarios "probablemente varios meses para detener las fugas radioactivas". "El mayor desafío son las alrededor de 10.000 barras de combustible usado, cuya retirada llevará mucho tiempo", añadió. El objetivo de los empleados de TEPCO es restablecer la alimentación eléctrica para que funcionen los circuitos de refrigeración de los cuatro reactores dañados. Sin embargo, los avances en esa tarea son lentos. Este domingo, los empleados pensaban utilizar cola polímera.
Los análisis de muestras de agua marina, efectuados el 30 de marzo a 40 km al sur de la central, arrojaron una tasa de yodo radiactivo 131 de 79,4 becquereles por litro. El límite legal es de 40 becquereles por litro.
La agencia de seguridad nuclear afirmó no obstante que esta sustancia radiactiva se diluye en el océano, y que dicha contaminación no es peligrosa para la salud. En los próximos días se espera que llegue frente a la central de Fukushima una plataforma flotante de acero de 136 metros de largo y 46 de ancho. Sus depósitos de una capacidad de 10.000 toneladas podrían servir para evacuar el agua contaminada. TEPCO anunció además que descubrió los cadáveres de dos empleados desaparecidos desde el 11 de marzo.
En la región del noreste de Japón devastada por el sismo y el tsunami del 11 de marzo, unos 25.000 soldados japoneses y estadounidenses seguían por tercera jornada consecutiva peinando el litoral en busca de víctimas. Por el momento sólo recuperaron 167 cadáveres. Tres semanas después de la tragedia, el balance aún provisional de la policía es de 12.009 muertos confirmados y 15.472 desaparecidos, cuyos cadáveres fueron muy probablemente barridos por el agua.
La central Fukushima Daiichi (N°1), situada al borde del océano Pacífico a unos 250 km al norte de Tokio, estaba concebida para resistir olas de seis metros, pero no de 14, como fue el caso. El 11 de marzo, sus seis reactores se detuvieron automáticamente, tal como estaba previsto, al producirse la primera sacudida del sismo de magnitud 9. Sin embargo, el posterior maremoto ahogó los circuitos eléctricos y de refrigeración del combustible nuclear. Cuatro reactores comenzaron entonces a calentarse peligrosamente, provocando explosiones y liberando humo radioactivo.
La enorme cantidad de agua empleada para enfriar las barras de combustible ha inundado las salas de turbinas y las galerías subterráneas, impidiendo toda intervención humana. La tarea más difícil de TEPCO es evacuar esas capas de agua altamente radiactivas, que en parte se filtraron al océano por una brecha de 20 cm descubierta en un foso conectado al reactor 2.El primer intento de colmatar la brecha con cemento fracasó el sábado, según TEPCO.
03/04/11
INFOBAE

