Será el tercer país en dejarla. La drástica decisión fue adoptada por el gabinete como conclusión de la catástrofe de Fukushima, tras el terremoto y el tsunami ocurridos en el 2011. Será el tercer país en dejarla. La drástica decisión fue adoptada por el gabinete como conclusión de la catástrofe de Fukushima, tras el terremoto y el tsunami ocurridos en el 2011. El gobierno japonés anunció el abandono progresivo de la producción de energía nuclear y su abandono definitivo hacia 2040, tomando las lecciones que dejó la catástrofe de Fukushima que hace un año y medio devastó el noreste del país. La propuesta de nueva política energética presentada ayer implica un cambio radical en la tradicional defensa por Japón del uso de la este tipo de energía. Japón, segunda economía asiática y gran potencia industrial, se convierte así en el tercer país, después de Alemania y Suiza, en anunciar el abandono de la energía atómica tras el accidente de marzo de 2011 en Fukushima Daiichi ( “El gobierno va a adoptar todas las medidas posibles para reducir a cero el uso de la energía nuclear hacia 2040”, indica un informe gubernamental sobre la reconversión energética del archipiélago. Antes de la catástrofe de Fukushima, la producción nuclear cubría el 30% de la demanda energética de Japón y las autoridades planeaban aumentar ese promedio a un 53% en 2030. Pero el desastre que obligó a unas cien mil habitantes a huir de la región creó un fuerte sentimiento antinuclear, con multiplicación de manifestaciones, en momentos en que el primer ministro de centroizquierda, Yoshihiko Noda, estudia convocar a elecciones legislativas anticipadas. El documento llama a una mayor dependencia en energía renovable, más conservación y uso sostenible de combustibles fósiles. Pero no ofrece mayores precisiones sobre energías alternativas, pero indica tres principios de base para orquestar la salida del sector nuclear. Esos principios son: no emprender la construcción de ninguna central nuclear nueva, apagar los reactores de las centrales con 40 años de actividad y al mismo tiempo autorizar el encendido de los reactores apagados provisionalmente tras Fukushima pero sólo después de que hayan sido verificados. Las generadoras eléctricas, apoyadas por gran parte de los medios empresariales, reclaman el encendido de los reactores apagados. Actualmente sólo funcionan dos de los 50 reactores del archipiélago. Para compensar la falta de esa fuente energética, las compañías eléctricas hacen funcionar al máximo sus centrales térmicas, lo cual las obliga a importar hidrocarburos de forma masiva, afectando la balanza comercial del país, que se hundió en números rojos. 17/09/12 RÍO NEGRO

