James B. Mcclintock: ´La prioridad en la Antártida es atajar el cambio climático´

James B. McClintock es uno de los mayores expertos mundiales en los ecosistemas de la Antártida, donde investiga desde hace tres décadas los efectos del cambio climático. La semana pasada estuvo en España participando en varias conferencias.

James B. McClintock es uno de los mayores expertos mundiales en los ecosistemas de la Antártida, donde investiga desde hace tres décadas los efectos del cambio climático. La semana pasada estuvo en España participando en varias conferencias.

-Recientemente se ha hablado mucho de cierta desaceleración en el deshielo. ¿Cuál es su percepción?

-El problema es muy diferente si hablamos del Ártico o del continente Antártico. La Antártida es un espacio muy grande, con una superficie similar a la de China e India juntos y miles de kilómetros de distancia entre un extremo y otro. En la parte oriental hubo un aumento de la superficie helada mientras que en la occidental el hielo pierde superficie. De algún modo se compensan por ahora, aunque puede cambiar. Pero el deshielo no es tan dramático como en el Ártico.

-¿Tiene explicación?

-Hay muchas investigaciones y teorías, aunque gana peso la posibilidad de que el agujero de la capa de ozono, que en esta zona de la tierra tuvo una gran influencia, haya cambiado el régimen de los vientos provocando el aumento de los hielos en la zona oriental. Sin embargo, si como parece por la tendencia actual el agujero se cierra, sería una buena noticia, pero el oriente de la Antártida podría sufrir el mismo deshielo que la zona occidental.

-¿Qué especies son las más afectadas en este mundo que se “desvanece” en su último libro?

-Claramente el pingüino de Adelia, el Krill (pequeños crustáceos) y el fitoplancton, que son básicos en la alimentación de muchas especies.

-La Antártida es un ecosistema único, pero también alimenta a otros. ¿Su deterioro se nota ya en las pesquerías de zonas limítrofes?

-Se detectaron descensos significativos en especies como la lubina de la Patagonia y hubo una gran polémica porque Nueva Zelanda ha estado pescando el bacalao antártico. Tengo un amigo científico que trabaja con este bacalao y a veces no encuentra ejemplares. El sector pesquero en la Antártida tiene que ser muy cuidadoso porque puede acabar con especies a las que les cuesta mucho recuperarse. Por otro lado, la Antártida es muy importante para la vida en el planeta porque proporciona un montón de agua fría, rica en nutrientes. Las profundas corrientes se mueven desde la Antártida hasta el Atlántico y el Pacífico, así que es un sitio muy importante para el clima de todo el mundo y para las pescas locales, particularmente en Sudamérica.

-Visto el “mal” ejemplo del Ártico, con mayor explotación de petróleo, metales y la apertura de rutas comerciales y turísticas, ¿teme algo parecido en la Antártida?

-La Antártida está protegida por el Tratado Antártico, suscrito por los grandes países del mundo, que acaba de ser renovado por 50 años y que la pone a salvo de la explotación de minerales, petróleo y del uso militar. Probablemente hay países que han ido a la Antártida y han buscado minerales, petróleo… ¡los hay! pero está este tratado. Por otro lado, el coste de ir a la Antártida a coger minerales y petróleo es muy caro y quizá en algunos casos imposible por las condiciones climáticas… Creo que esta apetencia por los recursos podría convertirse en un problema, pero no en los próximos años gracias al tratado.

-Desde esa perspectiva, ¿dónde reside la principal amenaza para la Antártida?

-Hay impactos locales en la Antártida, como el turismo, las especies invasoras, la sobrepesca. Algunos países llegan a la Antártida ilegalmente a coger ballenas, pescado y es muy difícil controlar eso aunque la mayoría de estados colaboran. Sin embargo, creo que la prioridad es atajar el calentamiento global y la acidificación de los océanos. Esos son los grandes problemas, por encima de los que he citado.

-¿El turismo?

-Está creciendo mucho. Hay mucha presión, pero también una regulación estricta, que se cumple, y operadores conscientes de la necesidad de proteger este valioso ecosistema. Hay, además, un aspecto positivo en el turismo: la Antártida es un continente espectacular y la gente que tiene el privilegio de verlo se hace embajadora de su protección. Eso es importante.

03/03/14

LA OPINIÓN (España)

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