Patricio Alessandroni, referente de Industrial Coop, es la cara visible de lo que queda del cooperativismo en la industria pesquera marplatense. De 1.500 asociados, en menos de dos años pasaron a ser 150.
Patricio Alessandroni, referente de Industrial Coop, es la cara visible de lo que queda del cooperativismo en la industria pesquera marplatense. De 1.500 asociados, en menos de dos años pasaron a ser 150.
La cooperativa de trabajo Industrial Coop llegó a tener 1.500 asociados en los años en que la pesca marplatense y la modalidad de contratación tercerizada eran moneda co-rriente en las calles del puerto.
Entre plantas propias y de los clientes, los trabajadores se repartían en siete instalaciones diferentes. Estaba la zafra de anchoíta que sumaba plantel a la nómina y hasta se estudiaban alternativas para desembarcan en la estiba y el sector agrícola.
La planta San Remo, en Alejandro Korn casi Irala, es lo que queda de aquellos años de esplendor, luego que el Anexo PyME fuera la herramienta elegida por los empresarios para dar el paso al costado y salir airosos del fraude laboral decretado por el ex ministro de trabajo bonaerense, José María “Tucho” Casas.
Patricio Alessandroni fue el protagonista central de esa época y lo es ahora también, como vicepresidente de la entidad, que en plan de ajuste, dejó las amplias oficinas en la loma de la avenida Paso, para mudarse a la propia planta.
“Allá funciona la Federación que hemos constituido: ASOCIARSE, la cual se integra por varias empresas de autogestión con las que compartimos la misma forma de ver y sentir el cooperativismo”, dice el dirigente, como para mostrar que el retroceso no ha sido tan profundo; pero se queja de que a más de dos años de su formación, la Federación no tenga todavía la matrícula nacional.
REVISTA PUERTO: –Además de la pérdida de asociados, ¿han tenido que enfrentar juicios laborales de quienes les reclamaban la registración laboral?
PATRICIO ALESSANDRONI: –Lamentablemente estamos sufriendo el desinterés de la justicia laboral para evaluar las pruebas que nosotros hemos presentado para avalar la legalidad en el funcionamiento de la cooperativa. Directamente no nos dan bolilla. Presentamos los balances, libros estatutarios, asambleas, etc, etc, etc. En estos momentos tenemos 52 juicios de personas que reclaman una indemnización por haber trabajado en la entidad y nada de todas las pruebas que aportamos parecen suficientes. Nadie le da bola a lo legal. La Justicia se desentiende, ni siquiera podemos hablar con el juez y desde el juzgado casi nos invitan a arreglar con los demandantes.
RP: – ¿Cómo es eso de que los invitan a arreglar?
PA: –Nos pasa todo el tiempo. Un grupo de asociados que trabajaba en la planta de Bermejo, cuando ésta cierra, nos reclama relación de dependencia. Le decimos que si querían trabajo, había acá (San Remo). Pero ellos no quieren trabajar. Pierdo toda la mañana con las audiencias de estas causas y no tenemos chances de demostrar que somos una cooperativa como corresponde. Parece que somos ciudadanos de segunda, o ellos de primera, porque ni nos escuchan.
RP: –Ni antes, ni ahora aparece una defensa del cooperativismo por parte del INAES o del IPAC, en la Provincia.
PA: –Lamentablemente no la tuvimos. Se hablaba de pseudocooperativas y ese discurso incluyó a todos en la bolsa y lamentablemente las entidades que estamos en regla y apostábamos al cooperativismo como una herramienta genuina para la generación de trabajo, fuimos duramente castigadas. Y ahora nos siguen castigando con dureza. Debemos quedar tres o cuatro cooperativas, los demás bajaron la persiana.
RP: – ¿Nunca se le ocurrió montar una PyME?
PA: –No, jamás. Hace 23 años que estoy ligado al cooperativismo y sería ir a contramano de mis ideales. Pienso que es una herramienta noble que aporta muchos beneficios sociales y económicos. Ser dueños de tu propio destino. Pero acá, mientras el Gobierno impulsa al cooperativismo para fomentar el empleo genuino, la justicia nos ataca como te contaba recién. Esa esquizofrenia propicia la realidad que vivimos.
En su momento le hemos solicitado al INAES que certifique en qué momento Industrial Coop ha cometido fraude laboral. En principio aclararon que en caso de existir, no sería laboral, sino fraude cooperativo. Luego de analizar los expedientes, afirman que no existió fraude de ningún tipo. Acá la gente se asoció voluntariamente, cobra por el banco con una cuenta ligada a la cooperativa, tiene sus aportes de monotributo, reconoce que es un asociado cooperativo, hizo su aporte societario, tiene su cobertura médica. ¿Vos creés que puedo ponerles la pistola en la cabeza a 1.500 personas para obligarlas a ingresar a la entidad? Imposible… pero vos llevás todos esos argumentos y no es suficiente. La otra parte lleva dos testigos, dicen cualquier cosa y lo avalan. Me llama la atención que los 52 casos tengan un mismo abogado. Y que un secretario del juez nos diga que es mejor arreglar por diez lucas antes de pagar más de 300 si hay sentencia.
RP: –Diez mil pesos, 52 demandas…
PA: –Olvidate, nosotros no tenemos ese dinero. Las ganancias de la cooperativa, cuando las tiene, porque hace un par de años que tenemos resultados negativos, son distribuidas entre los asociados. No podemos hacer frente a eso. Tenemos que cerrar la persiana y dedicarnos a otra cosa. Como también demandan a quien aporta la materia prima, a nuestro cliente, por ser solidario, sucederá lo mismo: terminan cerrando, o presentándose en convocatoria. Por un grupo de vivos termina quedando si trabajo mucha más gente.
RP: –Convengamos en que hubo casos de gente que, con la pantalla de la cooperativa, explotaban a los trabajadores.
PA: –Totalmente de acuerdo; y hay gente que actualmente sigue lucrando con esa pantalla. Se dicen cooperativas, pero sólo son un sello de goma. En muchos casos han pasado ahora a ser una PyME, pero no tienen ningún respaldo detrás. El día que no puedan conseguir materia prima, habrá nuevamente tensión social en el puerto. Encima están acostumbrados a no tener jefes y por lo que he escuchado, hay mucha anarquía. Las que crearon los empresarios son un poco más estables.
RP: – ¿Cómo los afectó que el Anexo PyME del Convenio 161/75 sume tantos adeptos?
PA: –Las consecuencias están a la vista. Al que no borró del mapa, lo dejó reducido a su mínima expresión, como a nosotros, que de 1.500 asociados, quedamos en 150, incluyendo los administrativos. Tenemos esta planta, que está habilitada para la Comunidad, a la que le hemos invertido mucho dinero para dejarla en condiciones, y prestamos servicio de frío para otro cliente fuera de nuestras instalaciones. No más que eso.
RP: – ¿Tuvieron casos de asociados que fueron registrados por clientes de la cooperativa?
PA: –Sí, un solo cliente incorporó de manera unilateral 100 asociados, gente a la que habíamos formado, capacitado, gente muy capaz para la tarea del procesamiento. Ni me consultó o pidió permiso y me dijo que no indemnizaría a nadie. Directamente creó una o dos PyMEs y las sumó en relación de dependencia. A nosotros nos hizo un agujero tremendo en detrimento de otros asociados. Pero la situación en las PyMEs no está bien. Todas las semana recibo ex asociados que vienen a pedir su reincorporación. Acá una envasadora trabajando muy bien, ganaba 5 mil pesos por mes. Ahora cobran poco más de la mitad y se dieron cuenta de que aunque trabajen mucho, los valores son otros. Antes eran dueños de manejar sus horarios, ahora deben cumplir un horario y si faltan pierden el presentismo. Tienen las retenciones previstas en la Ley de Contrato de Trabajo… muchos no están muy contentos.
RP: – ¿Cree que fue una decisión de los empresarios cambiar el tipo de relación laboral, o el SOIP presionó para que se produzca?
PA: –Las dos cosas. Muchos empresarios se asustaron por la catarata de juicios que podían recibir; el INAES no nos defendió como merecíamos y el SOIP apretó muy bien, empresa por empresa. Ahora están más tranquilos, incorporaron muchos obreros para incrementar los ingresos por cuota sindical, pero el modelo tiene muchos problemas. Al empresario no le sale más barato el PyME y tienen al gremio metido adentro. El tiempo dirá como evoluciona todo. Nosotros resistimos acá.
Por Roberto Garrone / Fotos de Diego Izquierdo
06/07/10
REVISTA PUERTO

