En el notable blog a 6 manos que escriben 3 corresponsales del diario El Mundo, de Madrid, se publicó el siguiente delicioso post sobre las aventuras del jefe de la Armada israelí.
En el notable blog a 6 manos que escriben 3 corresponsales del diario El Mundo, de Madrid, se publicó el siguiente delicioso post sobre las aventuras del jefe de la Armada israelí.
(Crónicas desde Oriente Próximo). En su larga y exitosa carrera militar siempre le han apodado ‘el chino’. Su aspecto oriental -su abuelo procedente de China- era la razón. Una cara y unos ojos que le identificaban en el Ejército y le protegían en la peligrosa y sensual noche de Tel Aviv. Eliezer Marom, máximo oficial de la Marina israelí, afronta el temporal más importante de su vida.
Y lo hace no en las profundidades del mar sino en uno de los clubs de striptease más conocidos de Tel Aviv, donde ha sido pillado in fraganti.
"En la segunda planta del bar ‘Go Go Girls’ vi a un hombre con una copa en una mano, un puro en la otra y cinco chicas semidesnudas bailando a su alrededor. Su cara me resultaba familiar. En el club me dijeron que era un trabajador chino", empieza a relatar Buki Nae, periodista y experto en el mundo del hampa israelí.
"Llamé a periodistas militares y me di cuenta de que se trataba de Marom, el máximo responsable de la Marina. Decidí revelar el caso porque vete tú a saber si alguien le hace una foto con esas chicas y luego le soborna si no le entrega secretos de Estado", concluye Nae.
El propio Marom reconoció su error asegurando que "estaba allí invitado a la fiesta de un amigo".
El jefe del Estado Mayor, Gaby Ashkenazy, conocido por su extrema dureza en temas de disciplina- le llamó inmediatamente a su oficina. "Ha sido un error puntual del que me arrepiento profundamente", le dijo el oficial de la Marina, de 53 años, avergonzado por el escándalo que afecta a su carrera y a su mujer y tres hijos.
Ashkenazy le reprendió severamente pero no le destituyó tal como exigen diputados y asociaciones de mujeres. "No ha cometido ningún crimen pero es una vergüenza moral. No puede volver a ponerse el uniforme del Tsáhal", opina la diputada del Likud, Miri Reguev, ex portavoz del Ejército.
El trabajo obliga así que anoche entramos en el bar ‘Go Go Girls’, al sur de Tel Aviv.
Nadie entiende el revuelo causado. "Es una desgracia que haya salido todo en la prensa porque nos han dejado sin una importante fuente de ingresos", nos dice una de las chicas que acostumbraba a recibir buenas propinas del generoso oficial. Una afirmación que desmiente lo de la ‘visita puntual’.
El dueño del local, Coby Mizrahi, se ha convertido en un hombre muy solicitado. Muy a su pesar ya que "nuestro local se basa en la máxima discreción. Por aquí vienen jugadores de fútbol, famosos e incluso hace unos días varios actores de Hollywood. Si pudiera hablar…".
En el club de striptease de Tel Aviv, nadie imaginaba que ese hombre simpático y con gafas que saludaba en inglés en la puerta es el máximo responsable de la Marina y miembro del Estado Mayor de Israel. "Pensábamos que era un chino", recuerdan.
De momento, los responsables militares aguantan la presión y mantienen a Marom pero una cinta de video puede cambiarlo todo. Según diversos empleados del bar, una cámara oculta ha registrado algunos momentos de despelote del oficial con sus chicas.
"Me han ofrecido 300.000 shequels (€60.000) por las imágenes pero me niego. Ni por un millón. Este lugar se cerraría si no hay discreción", explica el propietario.
Marom es descrito como "un militar muy apreciado, honesto y brillante". En conversaciones privadas citadas por el diario Yediot Ajaronot, confiesa: "No quiero que un error de este tipo, una falta de mi conducta estropeen 35 años de carrera en la Marina. Estoy pagando un precio muy alto con tantas noticias y persecución que estoy sufriendo. Pero no me quejo ya que soy el único culpable".
‘El chino’ se olvidó que Israel es un país pequeño donde todos prácticamente se conocen personalmente o a través de un hermano, primo o amigo. Le pilló un periodista como lo podía haber hecho uno de sus soldados en las bases y puertos del país.
"No tiene de qué avergonzarse. No es ningún delito venir y disfrutar de nuestro baile. Somos profesionales del baile, coreografía y erótica pero no somos putas o ladronas. No entiendo la que se ha montado", nos dice una rubia despampanante, contenta por el aumento de clientes tras el revuelo pero un poco triste por su oficial.
La tarjeta de visita del ‘Go Go Girls’ reza: "El lugar donde tus sueños se hacen realidad". Para el oficial, se han convertido en una pesadilla.
08/03/09
URGENTE 24
