Investigadores piden control de cianobacterias en el agua potable (Mar del Plata)

La presencia de ciertas algas genera toxinas en el agua y la convierten en no potable. Alertaron que no hay controles sobre el fenómeno.

La presencia de ciertas algas genera toxinas en el agua y la convierten en no potable. Alertaron que no hay controles sobre el fenómeno.

La disminución de la calidad del agua en los reservorios utilizados fundamentalmente para el suministro público, la irrigación y la recreación, es un hecho alarmante a nivel mundial, que también afecta a nuestro país.

El aumento de nutrientes, especialmente fósforo y nitrógeno, en dichos sistemas favorece la proliferación y predominancia de cianobacterias (algas verde-azuladas) productoras de toxinas (floraciones o "blooms"), que pueden, además de causar gustos y olores indeseables, provocar graves consecuencias a la salud humana y de animales.

Dada la importancia de esta temática en nuestro país el Centro de Investigaciones Biológicas de la Fundación para Investigaciones Biológicas Aplicadas (FIBA) con el apoyo de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires (CIC), convocó a expertos e interesados que trabajan en esta problemática en distintas partes del país para presentar el estado actual del conocimiento y la situación en cada lugar, intercambiar sus experiencias, y generar acciones concretas.

Con este objetivo se organizó este Taller multidisciplinario focalizado en los problemas del agua relacionados con la presencia de cianobacterias productoras de toxinas, en el que participaron representantes de distintos grupos de investigación.

Una meta prioritaria es la de impulsar el funcionamiento de la red de laboratorios que trabajan en cianobacterias toxígenas, enlazados por proyectos en común y por la creación de centros de referencia para la caracterización de toxinas e identificación de especies tóxicas de cianobacterias, y para elaborar guías prácticas para el manejo de floraciones.

Ricardo Echenique, Darío Andriolo, Norma Meichtry, Laura Pérez, Silvia Otaño, Marcia Ruiz y Graciela Salerno (coordinadora) le dieron a LA CAPITAL detalles sobre esta cuestión, que afecta, en distinto grado a las principales cuencas de nuestro país.

Los investigadores están compartiendo las problemáticas de cada lugar, "detectando los problemas en común" y "analizando las salidas nacionales" en el marco de un país en el que "no existe legislación que contemple la calidad del recurso de agua en cuanto a esta problemática" dijo Salerno.

Echenique, en tanto, explicó que si aparece este tipo de algas llamadas cianobacterias en el agua de consumo domiciliario, ésta "no es potable" porque "en la provincia de Buenos Aires la ley dice que no debe haber algas". Mientras que con relación a la presencia de toxinas "si bien se ha hecho alguna reforma todavía no está reglamentada y por lo tanto todavía no hay nada concreto" pero, de todas formas, desde el punto de vista científico "que haya algas en el agua implica que ya no es más potable".

En cuanto a los factores que provocan estas floraciones, Darío Andriolo enumeró -además de los ya mencionados- "el calor o determinadas características de PH que favorecen por ejemplo los ambientes alcalinos". De todas formas esto no es concluyente según los investigadores porque "por ejemplo tanto en Córdoba, como en Neuquén o Buenos Aires hemos encontrado desarrollo masivo de las algas en pleno invierno y con temperaturas muy bajas que, en teoría no deberían favorecer el desarrollo de estas algas. Las condiciones son bastante más amplias que lo que conoce".

También indicó que "las cianobacterias son un problema para la calidad del agua pero a la vez son expresión de la degradación del ambiente. Si hay un ambiente degradado, estresado, con pérdida de la biodiversidad, solamente algunos organismos pueden sobrevivir en estas características".

Este tipo de algas "habita básicamente ambientes continentales de agua dulce o salobre, aunque también hay problemas con algunas especies marinas. Pero el problema más grande está en los trastornos que provoca en el agua dulce" dijo el investigador, quien aclaró que "falta mucho por estudiar", pero alertó que "en el caso de la microcistina está asociado con tumores, a largo plazo". En ese contexto ejemplificó que "hace 10 años en Brasil murieron 50 personas por microcistinas en el agua".

Meichtry, por su parte, enfatizó que "estamos tratando que se haga legislación que respalde, que se exijan los controles de algas y de cianobacterias de las aguas para consumo, sobre todo de embalses", teniendo en cuenta que "en nuestro país el problema todavía no es tan grave como en otras partes, como Brasil donde tienen la mayor parte de los embalses contaminados pero tienen la ventaja de un sistema de monitoreo y saneamiento de agua ya preparado para resolver este problema de la cantidad de toxinas en el agua que pueden producir estas algas y se pone mucho dinero en investigación, desarrollo".

Más adelante explicó que para evitar la proliferación de estos organismos lo "fundamental sería controlar la eutrofización, más que nada en lagos y habría que hacer manejo de suelo, para evitar el aporte que generan los agroquímicos".

Qué hacer en casa

Los investigadores destacaron la importancia de cuidar la calidad del recurso agua, siendo este escaso y fundamental para la vida.

Además mencionaron que la difusión de esta problemática también es importante. "La gente tiene que saber los problemas que pueden causar las cianobacterias para tomar medidas para su propio cuidado, para que puedan denunciar cuando vean una floración, puedan advertir y exigir soluciones".

¿Cómo una persona se da cuenta de que el agua tiene floraciones? "Generalmente una floración implica un cambio en la coloración del agua. Si bien a veces no son visibles, hay algunas que sí, se observan manchas verdosas y espumas cuando están en gran cantidad".

A modo de comparación de la problemática, Andriolo explicó que "el fenómeno es similar al de las mareas rojas. La gente sabe más cuál es el impacto de las mareas rojas, pero además están el Senasa y el Inidep que trabajan sobre la calidad del agua, definen cuándo hay o no posibilidades de comer mariscos". Pero en el caso del agua dulce "ese sistema de alerta no está puesto en práctica".

Lo peor del caso es que "uno puede dejar de comer mariscos, no es una cosa de necesidad básica, pero no puede dejar de consumir agua" dijo Echenique, agregando que "en muchos casos hay gente que puede solucionar los problemas de un mal abastecimiento o mal tratamiento del agua potable con filtros de venta comercial, pero el común de la gente no tiene acceso a la compra de ese elemento y considerando que el agua es el principal alimento de la humanidad es algo que las autoridades deberían tomar en cuenta para poder hacer el mismo tipo de alerta que se hace por marea roja al menos en los lugares en los que se encuentran los cuerpos de agua más importantes como La Plata, Yaciretá, Cabra Corral, el Río Limay, San Roque, entre otros".

25/06/07
LA CAPITAL NET

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