En Bariloche se está desarrollando un satélite de investigación SAC D, producto de un contrato con la NASA, con una inversión de 230 millones de dólares.
En Bariloche se está desarrollando un satélite de investigación SAC D, producto de un contrato con la NASA, con una inversión de 230 millones de dólares.
SAN CARLOS DE BARILOCHE.- La empresa estatal Invap, con sede en San Carlos de Bariloche, logró un importante grado de avance en la construcción de los satélites de investigación SAC D y SAOCOM, proyectos en los que la Argentina está asociada con Estados Unidos de América e Italia, respectivamente.
También comenzó a desarrollar la etapa de ingeniería para el satélite de comunicaciones que le encargó la empresa nacional AR-SAT.
Si bien los tres contratos son muy diferentes entre sí (los dos primeros fueron firmados en 2002 y el restante es del año pasado), significan para la empresa rionegrina el mismo desafío y resultado, que la posicionó entre los principales proveedores del mundo en materia satelital.
Tulio Calderón, gerente de Proyectos Aeroespaciales y de Gobierno de Invap, señaló a la agencia Télam que en el proceso de los dos primeros satélites, de observación terrestre, la empresa ya está muy avanzada, y que los equipos podrán ser lanzados entre 2008 y 2009.
Indicó que el SAC D -producto de un contrato entre la NASA estadounidense y la CONAE argentina-, demandará una inversión de más de 230 millones de dólares estadounidenses, de los que Estados Unidos financiará 180 millones y el resto quedará en manos del país.
Se trata de un satélite con un radiómetro, que le permitirá medir la radiación superficial de los océanos, además de su temperatura y su salinidad.
"Será de gran utilidad en el estudio del cambio climático, y aportará a un completo modelo mundial de clima que elabora Estados Unidos, para observar todo lo que hace a agua, vientos y meteorología", explicó.
Indicó que el proyecto de Invap ganó un concurso internacional de la NASA, que también escogió otros desarrollos para estudiar simultáneamente la emisión de gases de efecto invernadero, vientos y olas superficiales de los mares.
Por otro lado, el SAOCOM -desarrollo de CONAE y la agencia SSI de Italia- tiene casi completada su etapa de ingeniería para la fabricación de dos satélites iguales.
De similares dimensiones al anterior, demandará una inversión de cien millones de dólares a Argentina (con financiamiento del BID) y una contraparte italiana de 50 millones de dólares.
Calderón indicó que este equipo puede estudiar detalladamente la presencia de humedad del suelo en la superficie terrestre, hasta dos metros de profundidad, de tal forma que "resultará ideal para prevenir inundaciones y asistir a la producción agropecuaria".
Los SAOCOM irán en una misma "constelación" con otros satélites europeos similares, que en conjunto trabajarán para prever catástrofes naturales.
El cuarto satélite a ver la luz en los talleres barilochenses será el primer satélite geoestacionario de comunicaciones construido en la Argentina, que será ubicado en la segunda frecuencia internacional asignada a la Argentina (la primera es del Nahuel Sat).
En principio, AR-SAT firmó un contrato con Invap por 18 meses, para definir la misión que se le dará al satélite y encarar la ingeniería preliminar. Una vez cumplido este tramo, ambas empresas completarán el acuerdo, que tendrá un costo total de unos 100 millones de dólares.
Su misión se definirá en base a un estudio de AR-SAT, en el que determinará cuál es el mejor mercado para cubrir para Argentina, ofrecer servicios de transmisión de datos a otros países.
Cuatro
Los laboratorios de Invap en Llao Llao, que a mediados de año comenzarán a trasladarse a su nueva sede más cercana al centro de San Carlos de Bariloche, trabajarán este año sobre cuatro satélites: el SAC D, dos SAOCOM, y el geoestacionario de comunicaciones.
El SAC D pesará alrededor de mil kilos y tendrá unos cuatro metros de alto, y será lanzado desde la base de Vandermberg, California, con el cohete Delta II.
Será operado desde la estación de CONAE en Falda del Carmen, y sus datos serán distribuidos a toda la comunidad científica internacional.
Invap ya está construyendo los modelos estructural y de funcionamiento, que son satélites idénticos al definitivo (que estará listo en 2008) sobre los que se realizan distintas pruebas en tierra.
Al igual que el SAC D, los SAOCOM orbitarán a 700 kilómetros de la Tierra. Pero en este caso, tomará imágenes día y noche, gracias a un radar llamado SAR, de tres dimensiones, complejo y de los que hay pocos en el mundo.
Su puesta en órbita será tercerizada por Italia a un lanzador europeo, posiblemente de Rusia.
Finalmente, el geoestacionario orbitará a 36.000 kilómetros de la Tierra, sobre la línea del Ecuador.
Este satélite -más común en el mundo- pesará casi dos toneladas, tendrá dos metros de diámetros y unos 3,5 metros de altura.
Su peso final será determinado por el combustible que lleva, que significa casi la mitad del artefacto.
Como esta línea de órbita está atestada de satélites de todo el mundo, que deben conservar con precisión su posición para no afectarse entre sí, cada uno de ellos debe hacer permanentes correcciones, para lo que necesita un motor de combustión.
En su vida útil (entre 10 y 15 años), este satélite consumirá casi todo el combustible, dejando una reserva para impulsarse fuera de la órbita al dejar de funcionar.
19/02/07
LA CAPITAL – MAR DEL PLATA
