Con insultos al gobierno y forcejeos entre vecinos se realizó ayer la audiencia pública por la regasificadora. Abundaron las críticas al proyecto y varios actores gubernamentales fueron caracterizados como Pinocho.
Con insultos al gobierno y forcejeos entre vecinos se realizó ayer la audiencia pública por la regasificadora. Abundaron las críticas al proyecto y varios actores gubernamentales fueron caracterizados como Pinocho.
El gobierno y vecinos de la zona oeste expusieron ayer sus contrapuestas visiones sobre la instalación de la planta regasificadora en Puntas de Sayago en una audiencia pública convocada por la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama). Incluso, en el momento de mayor ebullición, se enfrentaron vecinos a favor y en contra del proyecto intercambiando empujones e insultos.
La planta regasificadora consistirá en un buque capacitado para transformar de líquido a gas el combustible. Se ubicará a 2,5 kilómetros de la costa y tiene previsto gasificar 10 millones de metros cúbicos de gas al día. La empresa ganadora de la licitación fue Gaz de France (GDF) – Suez, aunque el contrato con el gobierno uruguayo lo firmó GNL Montevideo, una empresa indirecta de la multinacional.
El emprendimiento es resistido por vecinos de la zona oeste por aspectos vinculados a la seguridad e impacto medioambiental que la planta generará. Ese grupo de vecinos aprovechó la audiencia de ayer para reiterar su rechazo al proyecto.
La audiencia pública, último paso previo formal que realiza la Dinama antes de tomar una decisión final sobre la viabilidad ambiental del proyecto, se realizó en un predio de la Administración Nacional de Puertos (ANP) en Puntas de Sayago, ante la presencia -al menos en sus primeras horas de duración- de unas 500 personas.
El cronograma del encuentro establecía una disertación inicial por parte de los presidentes de UTE y Ancap (ambos organismos públicos que conforman Gas Sayago), Gonzalo Casaravilla y Raúl Sendic; una presentación del proyecto a cargo de Gas Sayago y las exposiciones de técnicos de la empresa CSI Ingenieros, encargada de confeccionar la solicitud de la Autorización Ambiental Previa (AAP) que Gas Sayago presentó ante la Dinama.
El ánimo contrario de gran parte del público apenas resistió las presentaciones de Casaravilla y Sendic y cuando hizo uso de la palabra la directora de Gas Sayago, Marta Jara, comenzaron las críticas y los silbidos.
El moderador de la audiencia fue el director de la Dinama, Jorge Rucks, quien también recibió los abucheos de los asistentes de manera permanente. El jerarca denunció en declaraciones publicadas por El País del domingo que el gobierno está apurando a la Dinama para que dé su aval al proyecto (ver recuadro).
Cuando Jara defendía el proyecto, mencionó que otros de este tipo que hay en el mundo se realizan en tierra y no offshore como esta planta.
Una de las críticas de los vecinos es a la cercanía de la escollera respecto de la costa. Jara sostuvo que mundialmente no están establecidas distancias mínimas para la construcción de plantas de regasificación.
También minimizó los riesgos de seguridad que tiene el emprendimiento. La jerarca expresó que el riesgo de muerte por accidentes en la regasificadora, luego de estudios realizados, sería de un deceso cada 600 años. Añadió que ese cálculo mostraba por sí solo un riesgo menor al que puede producirse en cualquier industria o en cualquier domicilio. “Mentirosa”, fue la respuesta que recibió Jara de algunos vecinos al terminar su alocución.
Forcejeos
Alessandra Tiribocchi fue la experta de CSI Ingenieros que hizo la presentación técnica ambiental del proyecto. En un pasaje de su disertación descartó que la terminal generara impactos negativos y en ese momento fue interrumpida por los gritos y abucheos de varios vecinos. Rucks también recibió algún insulto cuando solicitó a los presentes que guardaran la calma.
Estaba previsto que en una primera instancia podrían hacer uso de la palabra aquellos grupos que lo hubieran solicitado previa y formalmente. La “Coordinadora de vecinos del oeste montevideano” (uno de los mayores sectores vecinales opuestos al proyecto) abrió ese espacio y sus delegados fue- ron recibidos con cánticos y aplausos como en una cancha de fútbol.
Los vecinos recorrían el predio de la ANP con pancartas donde se veían las caras de varios jerarcas de gobierno con narices como Pinocho. No faltaron en esas caracterizaciones Sendic, Casaravilla, Jara, el ministro de Industria, Roberto Kreimerman, y el director nacional de Energía, Ramón Méndez, entre otros.
El momento de mayor rispidez se generó cuando un grupo de vecinos de Villa Esperanza y 4 de marzo quiso hacer uso de la palabra sin estar previamente autorizados. Estos habitantes de la zona oeste sí están de acuerdo con la instalación de la planta regasificadora. Cuando quisieron expresarse recibieron los insultos de otros presentes y no les fue permitido hablar. Allí hubo empujones, ofensas y hasta alguna invitación para pelear fuera del recinto entre vecinos de bandos contrarios.
Gobierno niega las presiones
El ministro de Industria y Energía, Roberto Kreimerman, rechazó ayer las presuntas presiones del gobierno a la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) para que apruebe con celeridad el proyecto. “Creo que la Dinama está trabajando de acuerdo a lo legal y técnicamente en forma concreta, observando, pidiendo información en lo que corresponde hasta llegar a un estudio de impacto ambiental que se apruebe en el momento en que la Dinama lo considere”, dijo el jerarca a la prensa. “Creo que lo conocemos bien a (el director, Jorge) Rucks, hemos trabajado junto con él”, señaló.
Por Maximiliano Montautti
15/10/13
EL PAÍS (Uruguay)
