Inicia proyecto para monitorear los sistemas lagunares

El proyecto PAMPA II integrará en una red las investigaciones que se van a realizar en diferentes cuerpos de agua para evaluar distintos patrones biológicos y de cambio climático.

El proyecto PAMPA II integrará en una red las investigaciones que se van a realizar en diferentes cuerpos de agua para evaluar distintos patrones biológicos y de cambio climático.

 

Las lagunas pampeanas son el hábitat natural de especies de importancia económica y tienen además valor deportivo y recreativo. Para comprender los efectos del clima sobre el funcionamiento de los ecosistemas en general y de las lagunas en particular, son imprescindibles estudios estandarizados de larga duración.

Para ello se constituyó una red que involucra a diferentes grupos de trabajo y que cuenta con el apoyo institucional del CONICET. La iniciativa está integrada por investigadores de Chascomús, Bahía Blanca, Tandil, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, San Luis y Río Cuarto.

PAMPA II es un proyecto argentino de monitoreo y prospección de ambientes acuáticos coordinado por Horacio Zagarese, investigador principal del CONICET y responsable del Laboratorio de Ecología y Fotobiología Acuática del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas – Instituto Tecnológico de Chascomús (IIB INTECH, CONICET-UNSAM).

La red monitoreará un total de trece lagunas entre las que se encuentran la de Chascomús, El Triunfo, La Limpia y Salada de Monasterio, la Salada de Pedro Luro, Sauce Grande y Puan, Barrancosa, Salada de Tedín Uriburu y El Chifle; la laguna Grande de Otamendi y laguna Helvecia.

En cinco meses se instalarán boyas equipadas con sensores automáticos capaces de medir temperatura, presión, viento, precipitaciones, humedad, oxigeno, clorofila y profundidad. Estos dispositivos van a estar conectados a un procesador que almacena la información y luego la transmite en tiempo real a los laboratorios encargados de su funcionamiento.

Condiciones meteorológicas

Esto permitirá contar con información continua, estandarizada y extendida en el tiempo. Además se recogerán muestras de agua cada quince días o un mes para analizar, por ejemplo, qué algas o bacterias las habitan.

“Estamos bajo la premisa de que las condiciones meteorológicas, sobre todo las variaciones de temperatura, vientos y precipitaciones, tienen un efecto fundamental sobre los ecosistemas acuáticos”, analiza Zagarese. En el partido de Chascomús se registró un aumento de la temperatura media anual atmosférica de 1.7° C en los últimos 40 años.

De acuerdo con el investigador, en un contexto de continuos cambios en las prácticas agrícolas, comprender en qué medida el funcionamiento hidrológico de las lagunas responde a estos cambios cobra importancia no sólo por el valor intrínseco de estos sistemas, sino por su papel como indicadores de la salud de todo el paisaje.

Diversidad de algas

“Como resultado a corto plazo se espera que el trabajo de la red aporte datos que faciliten la elaboración de alguna investigación sobre la diversidad de algas o la biología pesquera”, comenta Zagarese.

Según explica a largo plazo se espera obtener información sobre las lagunas de la región pampeana, conocer sus respuestas fisicoquímicas y biológicas frente a diversos ciclos y eventos climáticos y también evaluar patrones de cambio vinculados con el impacto antrópico – es decir, del hombre – sobre estos cuerpos de agua.

“El objetivo es realizar un trabajo que integre todas las variables y que sea de utilidad para la comunidad, tanto para los organismos de manejo como para los organismos de gobierno locales involucrados”, enfatiza.

10/01/13

DIARIO DE MADRYN

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