Es un hecho: las comparaciones son odiosas. Días atrás, la Presidenta decidió reforzar la idea de que la década que le tocó gobernar fue ganada para todos los argentinos. Así como en alguna ocasión argumentó que “el mundo se nos cayó encima”, en esta ocasión demostró que la Argentina está en una mejor situación que Australia y Canadá a partir de una serie de variables macroeconómicas debidamente seleccionadas.
Es un hecho: las comparaciones son odiosas. Días atrás, la Presidenta decidió reforzar la idea de que la década que le tocó gobernar fue ganada para todos los argentinos. Así como en alguna ocasión argumentó que “el mundo se nos cayó encima”, en esta ocasión demostró que la Argentina está en una mejor situación que Australia y Canadá a partir de una serie de variables macroeconómicas debidamente seleccionadas.
Más allá de que la inflación y el poder de paridad de compra (PPP, por sus siglas en inglés) fueron, se presume, omitidos con deliberación del análisis, lo cierto es que poco o nada se dijo respecto de los grandes temas estructurales como la infraestructura del comercio exterior y los costos logísticos internacionales, que hacen al desarrollo económico de un país y que explican en parte, por ejemplo, por qué la Argentina se quedó relegada en la carrera respecto de estas dos economías con las que en algún momento (siglo 19 y del 20) pudo haber convergido.
Y mientras la Argentina, en la voz de su Presidenta, “derriba mitos”, Estados Unidos, los erige: la primera potencia mundial está preocupada por el avance de sus competidores, entre ellos, Australia y Canadá precisamente.
Building America’ s Future (Construyendo el futuro de América) es una coalición norteamericana integrada por legisladores de los partidos Demócrata y Republicano cuyo principal objetivo es generar una nueva era de inversiones en infraestructura para apalancar de nuevo la economía de los Estados Unidos. Tiene un fin tanto pedagógico como de lobby, y apunta a concientizar sobre la necesidad de direccionar los fondos hacia el transporte, la competitividad económica, tecnología, energía y la creación de un Banco Nacional de Infraestructura.
En uno de sus documentos advierten que Estados Unidos está perdiendo terreno en inversiones y planificación. “Muchos países están invirtiendo de acuerdo a planes de infraestructura diseñados estratégicamente para mejorar sus corredores económicos críticos”, advierte el informe.
Modelos para EE.UU.
Australia y Canadá son dos de los ejemplos que Estados Unidos pone a la hora de pensar en una infraestructura que articula visiones innovadoras respecto de lo que es una verdadera red de transporte intermodal.
Por caso, cita que Australia lanzó en 2008 el proyecto “Australia Infraestructura”, integrada por especialistas que debieron identificar las prioridades en materia de transporte, agua, energía y comunicaciones. Con un enfoque multijurisdiccional, el programa generó el primer “Plan Nacional de Transporte y Estrategia Portuaria”.
En tanto, Canadá creó en 2007 “Construyendo Canadá”, un master plan de proyectos de infraestructura para darle soporte al crecimiento económico de la mano de la sustentabilidad medioambiental y sin descuidar el necesario mínimo impacto en la comunidad. “El plan refleja una clara conciencia gubernamental respecto de que el éxito en el siglo XXI depende de la habilidad de lograr un transporte barato, confiable y fácil para las importaciones y exportaciones en puertos y fronteras”, resume el informe norteamericano tras analizar los pasos dados por Canadá, que destinó 33.700 millones de dólares en un plan de 7 años para mejorar la infraestructura. Fue la inversión más alta hecha por el país en los últimos 50 años. Y, cuando la crisis asomó eh 2009, no recortaron sino que agregaron US$ 4100 millones.
Por su parte, Australia pasó los últimos dos años desbordando de fondos el sistema de infraestructura para el transporte: US$ 36.800 millones. Duplicó lo que venía invirtiendo en rutas y autopistas. Y cuadruplicó sus inversiones en ferrocarriles. Ambos países financiaron y ejecutaron los programas de desarrollo a través de corporaciones público-privadas (public-private partnerships, PPP), de tal manera que se garantizaron no vaciar de recursos a los Estados ni de dejar todo en manos de concesiones privadas. La mejor muestra de cómo reducir la distancia hacia el justo equilibrio.
A Estados Unidos le duele no tener a ninguno de sus puertos en el top ten mundial, por ejemplo. Tanto como el hecho de que el puerto de Shanghai mueve lo mismo que los principales siete puertos norteamericanos. “Es Canadá el país que está captando la mayor cantidad de tráfico desde y hacia China”, advierte la primera economía del mundo.
De hecho, el vecino que “depende” de la economía de Estados Unidos -como deslizó la Presidenta al desmitificar la dependencia comercial de la Argentina con Brasil- inauguró recientemente el primer puerto diseñado específicamente para el embarque intermodal ferroviario: el Prince Rupert, localizado estratégicamente para servir hubs de carga como Toronto, Chicago y Memphis. ¿Quiénes pierden? Los congestionados puertos de la costa oeste: mientras las operaciones por el puerto de California se mantuvieron estancas en 2007, los movimientos por Prince Rupert aumentaron un 37% en el mismo año.
Y Australia, “dependiente” del comercio con China, también construyó facilidades intermodales para mover por tren materias primas hacia los puertos del este, desde donde embarcan las cargas a China.
Peor que Canadá y Australia
¿Qué comparaciones pueden hacerse, entonces, con la Argentina?
Según el ranking 2012 de Facilitación del Comercio elaborado por el Foro Económico Mundial (WEF, en inglés), Canadá se ubicó en el puesto 9, Australia en el 17, y la Argentina 96 sobre 132 países. Los cinco pilares que computa el índice tienen que ver con la facilidad en el acceso al mercado (importación y exportación), el control aduanero, la infraestructura del transporte, y el ambiente de negocios.
Doing Business es una iniciativa del Banco Mundial y la Corporación Financiera Internacional (IFC, en inglés) que mide las regulaciones para hacer negocios en 185 economías. Este índice tampoco es muy favorable para la comparación de la Argentina con Canadá y Australia.En el macroindicador general “Facilidad para hacer negocios”, Australia ocupa el puesto 10; Canadá el 17, y la Argentina el 124. En el apartado “Comercio transfronterizo”, Australia y Canadá comparten el sitial 44; la Argentina, el 139.
El Banco Mundial elaboró también el índice “Distancia a la frontera”. “La distancia de una economía a la frontera se indica en una escala de 0 a 100, donde 0 representa el desempeño más bajo y 100 el más alto. La frontera marca el mejor rendimiento observado en cada uno de los indicadores de Doing Business (apertura de un negocio; manejo de permisos de construcción; obtención de luz eléctrica; registro de propiedad; acceso al crédito; protección de inversores; pago de impuestos; comercio exterior; cumplimiento de contratos, y resolución de la insolvencia) en todas las economías a través del tiempo”, explica la institución.
Entre 2006 y 2013, Australia pasó de 78,8 a 80,7; Canadá de 83,3 a 83,5; y la Argentina de 52,2 a 53,3. Es decir, que Canadá y Australia se encuentran a menos de 20 puntos porcentuales de lograr el máximo de su performance en todos los indicadores. La Argentina a más de 46 puntos.
“En 1918, las tropas de Estados Unidos construyeron un taller ferroviario en La Rochelle. Fabricó trenes para las tropas durante la Primera Guerra Mundial. Hoy ese taller sigue funcionando: Alstom construye ahí trenes de alta velocidad más rápidos que cualquiera de los de Estados Unidos. La Rochelle es otro ejemplo de cómo Estados Unidos abandonó su rol de líder en infraestructura”, se lamentan los norteamericanos.
Más acá, lejos de lamentar glorias seculares pasadas, festejamos una década ganada en temas coyunturales. Otra década perdida en inversión estructural.
BRECHA
En el último Índice de Performance Logística (LPI, en inglés) del Banco Mundial, sobre un total de 155 países, Canadá se ubicó en el 14° lugar; Australia en el 18°, y la Argentina en el 49°. El indicador mide las siguientes variables: Aduana (velocidad, simpleza y previsibilidad de normas); Infraestructura (calidad de los puertos, vías y autopistas); Embarques (facilidad para conseguir precios competitivos); Logística (servicio de los forwarders y despachantes), y Puntualidad. Canadá y Australia están en los primeros 20 lugares de cada indicador. La Argentina: 83° en Aduana, 72° en Puntualidad, 52° en Infraestructura y 51° en Logística.
Ránking comercial
Los tres países, bajo la óptica del comercio
Parte del todo
Cuánto participan en el comercio mundial.
La suma de importaciones y exportaciones de Canadá equivalen al 2,5% del comercio internacional global. En el caso de Australia, su intercambio representa el 1,35%. La Argentina, el 0,4%.
Per cápita
Comercio exterior y población (en 2010).
Australia tiene una población de 22,3 millones y un comercio de 511.600 millones de dólares. Canadá tiene más habitantes (30,4 millones) y casi el doble de comercio: 947.700 millones de dólares. En tanto, la Argentina es el más poblado de los tres países: más de 40 millones de habitantes. Y US$ 151.000 millones de intercambio.
Por Emiliano Galli
10/09/13
LA NACION

