Después de múltiples idas y venidas las gestiones del ministro de Salud de la provincia, José Manuel Corchuelo Blasco para hacer funcionar una Cámara Hiperbárica en Puerto Madryn finalmente llegaron a buen puerto, para decirlo en términos navales.
Después de múltiples idas y venidas las gestiones del ministro de Salud de la provincia, José Manuel Corchuelo Blasco para hacer funcionar una Cámara Hiperbárica en Puerto Madryn finalmente llegaron a buen puerto, para decirlo en términos navales.
Y es que el lunes el ministro fue notificado oficialmente por el secretario de la Armada, Contraalmirante VGM Pedro Leonardo Bassi que en general “la Armada Argentina concuerda con el modo de acción propuesto por la Provincia” en el modo de operar el equipamiento que la fuerza posee en el predio de El Golfito. La cosa está tan avanzada que en la misma misiva a la que tuvo acceso El Diario, los jefes dispusieron una reunión para el mes de febrero a la que asistirán autoridades de la Armada “cuyas áreas de responsabilidades se encuentren comprendidas en el tema en cuestión”.
Rompiendo la inercia
Las gestiones de Corchuelo tuvieron un eco fundamental en algunos actores estratégicos para lograr este avance, como contar con la voluntad del ministro de Defensa, Agustín Rossi; la del Jefe del Estado Mayor General de la Armada, Almirante Gastón Erice, la del secretario general de la AA, Contraalmirante Pedro Bassi y el jefe del Apostadero Naval local, capitán de fragata Pascual Quevedo.
Tal es así que el equipamiento está en Madryn desde el año 2010 pero aún no se logró ser utilizado por el sistema de Salud. Exactamente el 11 de noviembre de ese año, el capitán de navío Guido Lucotti Jefe del Servicio de Salvamento de la Armada Argentina presentó en sociedad la nueva Cámara Hiperbárica en el predio que tiene la Armada Argentina en el ejido municipal y que se encuentra donde antes funcionaba el camping El Golfito.
En ese momento quedó en funcionamiento cubriendo las necesidades operativas del personal de la Armada aunque a “disposición de la comunidad” hasta tanto se suscribiese “un convenio adecuado que otorgue el marco legal y responsable para tratar a cualquier persona que necesite del equipo”. El aspecto técnico y de mantenimiento, corre en estos momentos por cuenta de la Armada, y por supuesto se necesitaría de acondicionamiento del lugar con las medidas médicas sanitarias adecuadas para tratar a las personas que requieran su utilización. Esto se había conversado con el gobierno allá por fines de 2010 cuando estaba en plena retirada el gobierno de Mario das Neves y por asumir Martín Buzzi. ¿Qué pasó desde entonces a esta parte? Posiblemente muchas cosas, pero sobre todo burocracia y desconocimiento.
Más inversión
En Mayo de 2013 por ejemplo el ministro nacional Norberto Yauhar y el intendente Ricardo Sastre firmaron un convenio que disponía un aporte del Ministerio de Agricultura para que el Municipio comprara una Cámara propia. Para ello el ex ministro le facilitó una primera cuota de 750 mil pesos a la que el Municipio sumaría otra inversión mayor, a fin de licitar la compra. Ya le habían dispuesto lugar en el hospital en el albergue Ruca Weni para familias de pacientes provenientes del interior provincial, y se daba por hecho la adquisición, pero como el monto dispuesto para la inversión a nivel municipal fue muy bajo, finalmente la licitación quedó desierta de oferentes con intenciones de proveerla.
Un equipo esencial
¿Pero para qué sirve la tan codiciada y promovida Cámara Hiperbárica? Este equipo tiene tres funciones fundamentales. La primera que es la que aprovecha la Armada Argentina en Madryn es la de adiestramiento del personal de buceo que debe tomar contacto con un factor esencial como lo es la presión. Es así como se detecta, alrededor de los 30 metros, si una persona tolera razonablemente el nitrógeno, porque a partir que aumentan las proporciones, el nitrógeno se convierte en un gas que embriaga a la persona y puede derivar en un peligro bajo el agua, afirman los entendidos.
La segunda función de este equipo es lograr realizar una descompresión en superficie. Esto refiere a que un buzo que ha estado mucho tiempo debajo del agua, en vez de hacer la descompresión en el mar (lo cual demandaría mucho tiempo), sube rápidamente y se lo introduce en la cámara, vuelve a tomarse la presión a la que estaba expuesto y se procede a su descompresión. Para el caso de los buzos, sirve para tratar dos enfermedades comunes a la profesión: la embolia traumática o una embolia gaseosa.
La tercera función y la más interesante para la comunidad en pleno es que sirve para realizar tratamientos médicos para una gran gama de enfermedades como la intoxicación por monóxido de carbono, gangrena gaseosa, mionecrosis clostridial, pie diabético, fascitis necrosantes, lesiones postradioterapia, osteomielitis crónica refractaria y sobre todo, cualquier tipo de cáncer.
Este aparato de hecho existió en funcionamiento en la ciudad hace muchos pero muchos años, se podría decir que hasta hace unas quince primaveras para atrás atendiendo silenciosamente colas de pacientes en el piso superior del Hospital, hasta que por un desperfecto habría sido trasladada a Bahía Blanca y nunca más regresó. Uno de los apasionados de las aguas que operaba este equipo era nada menos que el recordado médico Marcelo Belsito.
Lo cierto es que ahora si la gestión sigue viento en popa como parece, Madryn logrará tener nuevamente acceso al tan aclamado equipo. Si eso sucediera, muchos pacientes que deben hoy disponer de tratamientos impostergables, contarán con el servicio público en su propia ciudad. Un verdadero avance que habla de gestión concreta y una buena para la Salud en 2015. (Diario de Madryn)
01/01/15

