No es una metáfora. Ocurrió. ¡Y tenía que contároslo!
No es una metáfora. Ocurrió. ¡Y tenía que contároslo!
El viernes por la noche nos acercamos un grupo de amigos a Café Aura, en Puente Tocinos, cuyo barman y copropietario, Jaime Bernabé, protagonizó la demostración de gin-tonics.
De camino a la coctelería, me confesaron que había un aliciente añadido, por si conocer las habilidades de Jaime con este combinado no eran ya suficientes.
Antonio Chacón, el otro dueño del local y profesor del Centro de Cualificación Turística (CCT) de Murcia, y Marta Ceballos, colega de Chacón en el CCT, miraban con deseo una imagen en sus móviles: un montón de trozos de hielo irregulares. Pero no era cualquier agua congelada, sino que se trataba de fragmentos traídos desde la mismísima Antártida y almacenados como tesoros en Café Aura para una ocasión especial.
Resulta que Jaime, como nos contó al grupo, tiene un amigo marino que ha viajado en la última expedición del Hespérides al Polo Sur. El buque de investigación oceanográfica llegó al puerto de Cartagena el pasado 3 de abril tras finalizar su XVIII Campaña Antártica.
Además de las muestras de sedimentos y agua tomadas para los estudios científicos, en sus cámaras el amigo de Jaime apartó unas piezas irregulares del hielo más puro del planeta. Y ese simbólico y memorable regalo acabó en nuestras copas para refrescar un grandioso, e histórico (nunca lo olvidaremos) gin-tonic realizado con corteza de limón al ‘twist’, bayas de enebro, ginebra Martin Miller’s y tónica Fever Tree. Y algún botánico más que nuestro crack se guardó cual as en su manga. Delicioso…
Todos os preguntaréis: ¿a qué sabe el hielo de la Antártida?, ¿notaste algo diferente? Pues, tal y como lo definió con claridad meridiana Antonio Chacón, “no sabe a nada, es purísimo. Ni a cal, ni a mineral ni a nada. Y tarda mucho más en disolverse gracias a esa pureza”. Yo añadiría el brillo que desprendía y sus formas, como peñizcos cortados a estalactitas, que le daban aún más encanto y solemnidad al trago.
‘Mi’ pedazo de estalactita científica
Entenderéis que para una periodista científica, que encima es una apasionada de la enología y de la coctelería, ha sido una vivencia única. Y también comprenderéis que a partir de ahora, o hasta la próxima vivencia de similar calado, mi foto sea el momento en que mordí un hielo traído de la Antártida por los científicos y marinos del buque Hespérides.
Por Paz Gómez
23/04/12
LAVERDAD.ES


