No es irrazonable que las empresas pesqueras que se radican en una región tienen como especies objetivo principales a aquellas que se encuentran más cercanas a la localización geográfica de la zona elegida. O a la inversa, que una empresa pesquera se asienta lo más cerca posible de donde se encuentran las especies que tiene previsto pescar.

No es irrazonable que las empresas pesqueras que se radican en una región tienen como especies objetivo principales a aquellas que se encuentran más cercanas a la localización geográfica de la zona elegida. O a la inversa, que una empresa pesquera se asienta lo más cerca posible de donde se encuentran las especies que tiene previsto pescar.

Así sucedió en la Patagonia, donde se afincaron empresas que tenían como especie objetivo a aquellas que se desarrollaban en los mares más australes. Así fue como se hicieron fuertes empresas dedicadas al langostino, otras que se orientaron al calamar y más al sur aún aquellas que fueron en busca de la merluza de cola, la polaca, la merluza negra o la austral.

Claro, que para operar en aquellas latitudes se hacía necesario contar con buques preparados para esos menesteres y ello derivó en que en la región sur haya, originalmente, una inclinación hacia los buques congeladores con un porte que permitiera operar sin complicaciones.

Sumado a ello se pueden agregar elementos tales como que el langostino congelado a bordo es el que mejor precio internacional obtiene, o que el calamar se pesca cerca de las 200 millas, y es preferible llegar hasta allí con un potero, que integra la flota congeladora. Demás está aclarar la eslora que deben tener, por ejemplo, los buques surimeros que enfrentan las más duras condiciones meteorológicas y oceánicas y que además son verdaderas fábricas flotantes que alimentan sus 18 procesos industriales a bordo con pescado recién capturado, garantizando la excelencia del producto final de exportación.

La contraparte de esta actividad es la innecesaria radicación de plantas en tierra con la intensiva ocupación de mano de obra en los diferentes puertos patagónicos.

Esta falta fue cubierta por los gobiernos provinciales exigiendo emprendimientos y empleos en sus jurisdicciones a cambio de permisos de pesca.

Con las principales especies bien posicionadas en el mercado internacional la ecuación se sostuvo. Leyendo las páginas que siguen se apreciará que es cada vez más difícil seguir haciéndolo. Más aún cuando la única compensación obtenida, la vuelta de los reintegros, específicamente los excluye.

Por Tedy Woodley

11/08/08
PESCA & PUERTOS

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