Existe una gran presión sobre los puertos y sus accesos, con graves consecuencias para la competitividad del comercio exterior.
Existe una gran presión sobre los puertos y sus accesos, con graves consecuencias para la competitividad del comercio exterior.
Como hechos destacados quiero citar la siguiente serie de eventos que ocurrieron en 2007, aunque mucha gente se extrañe: 1) Diversas presentaciones sobre el Informe del Banco Mundial con el título: Argentina, El desafío de reducir los costos de la Logística, 2) El anuncio del Programa de Ampliación del Canal de Panamá en marzo del 2007, que marcaron el inicio para las licitaciones de las obras, 3) el anuncio que hizo el subsecretario de Puertos, Ricardo Luján, en junio en el Centro Argentino de Ingenieros (CAI) del inicio de la formulación del plan maestro y director del Sistema de Navegación Troncal del Río Paraná. 4) Presentaciones del Cepal sobre los atrasos en la infraestructura de los puertos latino-americanos.
Como quinto punto, resalto los debates sobre el futuro del Puerto de B. A. (ITBA 02.08.07 y CAI 29.11.07). Finalmente, las publicaciones que alertan sobre los peligros que los puertos europeos se verán colmados en su capacidad si no se hacen urgentes obras de ampliación.
Todos apuntan en la misma dirección: que los puertos están bajo una gran presión, que se va a intensificar aún más en el futuro. Con la única excepción del anunciado plan maestro para el Río Paraná, no hay ningún indicio que nuestras autoridades prestan atención a estos acontecimientos y nada se sabe de lo que el Gobierno está haciendo con el Informe del Banco Mundial, que ha llamado la atención sobre los serios problemas que se están acumulando por las congestiones que se notan claramente en los accesos terrestres a los puertos de Rosario y Buenos Aires y que amenazan nuestra competitividad.
También Brasil tiene problemas similares, pero mientras en el país vecino los interesados presionaron al gobierno para apurar las soluciones y se creó un Ministerio de Puertos, aquí los interesados no hacen público sus reclamos. Parece que los usuarios del Puerto de Buenos Aires pueden absorber los innegables aumentos de costos que significa la creciente ineficiencia del sistema portuario.
El debate más importante sobre el futuro del Puerto de Buenos Aires y Dock Sud, que se hizo el jueves 2 de agosto en el ITBA, no fue atendido por las autoridades y las informaciones que aparecieron después en la prensa, no reflejaron en absoluto lo que fue tratado y un gran esfuerzo de esa institución fue desperdiciado.
Nada se sabe todavía sobre el resultado del encuentro en el Colegio Argentino de Ingenieros (CAI) de noviembre, donde quedó claro que los anunciados planes para modificar la entrada del ferrocarril al puerto, no van a solucionar el problema que se presenta en la ciudad.
Mientras tanto el gobierno quiere alcanzar dos metas que fijó hace tres años: obtener en el 2010 una producción agraria de 100 millones de toneladas y exportaciones con un valor total FOB de u$s 60.000 millones. Mucho más rápido que lo esperado se está cumpliendo la primera, pero la segunda está aún muy lejos, habiéndose llegado a aproximadamente u$s 46,6 mil millones en 2006.
Los recientes crecimientos indican que no es imposible alcanzar la cifra, pero está muy claro que si queremos tener éxito, se debe hacer ya un programa detallado de todos los pasos que se deben comenzar a tomar de inmediato para solucionar los problemas que se presentan alrededor de los puertos.
Los puertos cerealeros han tenido un enorme crecimiento, gracias a las grandes inversiones privadas, pero los accesos terrestres no se ampliaron. En lo que se refiere al problema del movimiento de contenedores, que también se cita en el informe del Banco Mundial, nada se está haciendo y es evidente que los costos de la logística pronto alcanzarán niveles peligrosos.
Entonces veo como perspectiva para 2008 un grave incremento de la presión sobre los puertos y sus accesos, con graves consecuencias para la competitividad de nuestro comercio exterior.
Como única posible solución está la urgente formulación del anunciado Plan Maestro de la Subsecretaría de Puertos, que deberá someter al Gobierno una clara propuesta con planes concretos de obras y acciones, con metas y fechas:
1) Cómo se va a desarrollar el Río Paraná en una autopista marítima, que se debe adecuar a los crecientes requerimientos, tanto para los cereales como para los igualmente importantes movimientos de contenedores. El Paraná deberá ofrecer las posibilidades de utilizar eficazmente las terminales portuarias existentes y la construcción de nuevas que harán falta y al mismo tiempo se deberán crear las condiciones seguras de navegación para poder absorber el creciente tráfico de buques de ultramar. La moderna terminal de contenedores de Zarate está fuera de la competencia por una medida que ha sido cuestionado en muchos círculos y que merece una urgente revisión.
2) Se deberá reclamar al gobierno que informe como va a solucionar los accesos terrestres a los puertos en la zona de Rosario, tanto viales como ferroviarios, que ya no soportan las presentes exigencias y que de ninguna forma podrán absorber el crecimiento sin urgentes obras.
Por Antonio Zuidwijk
Especialista en temas portuarios y marítimos.
Más información en: http://www.azuidwijk.com.ar
20/12/07
TRANSPORT & CARGO
EL CRONISTA
