“Hay mayor conciencia sobre el valor del recurso”

“Hay mayor conciencia sobre el valor del recurso”

Juan Taranto, histórico armador fresquero del puerto marplatense, diseñó un arte selectiva para evitar la captura de juveniles de merluza, que ahora están probando en la Patagonia. En un reportaje con REVISTA PUERTO confesó que nota un cambio en la conducta de los pescadores.

Juan Taranto, histórico armador fresquero del puerto marplatense, diseñó un arte selectiva para evitar la captura de juveniles de merluza, que ahora están probando en la Patagonia. En un reportaje con REVISTA PUERTO confesó que nota un cambio en la conducta de los pescadores.

Debe ser porque no quiere están tan lejos del agua que Juan Taranto montó su oficina-galpón a menos de una cuadra de la banquina chica de pescadores, en el puerto local. Con una fuerte tradición en la industria pesquera local, Juan lleva en el agua más de 45 de los 60 que suma.

Poco apegado a las declaraciones altisonantes y a que su figura sea el centro de un teleobjetivo que asustaría a cualquiera, el empresario contó detalles de la red de pesca que presentó la Cámara de Armadores de Buques Fresqueros de Altura ante el Consejo Federal Pesquero a fin de que pueda ser evaluada.

REVISTA PUERTO: –Sabemos que usted trabajó en el diseño y construcción de un nuevo mecanismo de selectividad para pescar merluza. ¿Puede darnos algunos detalles?

JUAN TARANTO: –Es una red de arrastre, muy parecida a la que en su momento presentó Alpesca; creo que se llamaba Júpiter. Es una malla, un paño cuadrado en el centro de la red. Creo que mejoramos lo que había hecho Alpesca porque le sumamos paños laterales para que los juveniles puedan escapar. Me considero un tipo con experiencia; soy segundo patrón desde 1971 y puedo asegurar que el pescado chico no escapa para arriba porque no tiene capacidad ni fuerzas para hacerlo. Por eso, permitiendo una malla cuadrada, se van por los laterales.

RP: –¿Cree que ésa es la principal falencia del Dejupa?

JT: –Claro, por eso mismo fracasa el sistema Dejupa, porque el escape se da por arriba de la red. El pescado chico no tiene la velocidad suficiente para salir hacia arriba durante la maniobra de arrastre. Por eso siempre el pescado chico aparece enmallado en los laterales de la red. También son peligrosas las redes con varillas, sobre todo en la maniobra del izado de la red. Porque se hace de costado. Además cuando hay mucha abundancia los peces se bloquean en la boca de la red. Lo hemos visto, no hablo por hablar. El Dejupa no ha dado resultados.

RP: –¿Con el sistema que proponen esa situación quedaría resuelta?

JT: –Creemos que sí, pero hacen falta más pruebas. Es un tema complejo… Al momento del arrastre se produce una contrapresión en la red. Por un lado la presión del arrastre y por otra, la del fondo de la red. Esas presiones opuestas se encuentran en el medio de la red. De ahí que es fundamental colocar los paños cuadrados en vez de la red diamante en esa zona. Hicimos la experiencia en nuestro buque, el “Marbella” y mientras los demás barcos agarraban juveniles, nosotros teníamos muchos menos. La usamos dos meses y después la dejamos porque comenzamos con la zafra de anchoíta y caballa, en la que todavía seguimos. Nuestro buque tenía permiso irrestricto y ahora nos dieron nada más que mil toneladas, de las cuales apenas nos falta un viaje para completar el cupo. A la red la mandamos al sur porque será probada por los investigadores del Instituto Almirante Storni en dos barcos ramperos. Todavía no tiene nombre porque no tenemos la opinión oficial sobre su eficiencia. Para mí sí, pero hacen falta más opiniones.

RP: –Ya la enviaron al CFP a través de la Cámara de Armadores y éste lo giró al INIDEP para que sea analizado por el Proyecto Artes de Pesca. ¿Son optimistas?

JT: –Respeto el trabajo de los investigadores porque es gente capacitada y preparada. Pero el simulador de redes que tienen montado ahí lamentablemente nunca podrá reflejar lo que sucede en la realidad, en el mar. Cuando se arrastra una red bajo el agua entran en juego muchos factores que no están contemplados en la simulación. Como la variabilidad de tracción del buque; el barco no tracciona siempre en el mismo nivel. Entran en juego los fondos, las corrientes, las algas. Muchas cosas que no permiten trasladar el modelo a la computadora. Mirá, tengo 60 años y estoy en el agua desde los 13 años, con las lanchas de madera. He pescado en Australia, en Italia, en España y te aseguro que no todas las redes y dispositivos funcionan igual en distintos escenarios.

RP: –Por lo que describe, es una red sencilla de construir.

JT: –Sí, no es difícil y su costo, aproximadamente, oscila entre los 40 y 50 mil pesos. Creo que en estos últimos tiempos se ha notado con mayor nitidez la toma de conciencia en el sector sobre el valor que tiene el recurso pesquero. Siendo patrón, cuando se me escapaba alguna merluza de la red, desde la proa la pescaba con un copo. Creo que todos los armadores estamos haciendo un esfuerzo en encontrar alternativas viables para reemplazar al Dejupa. Y lo hacemos solos, eh, porque no recibimos ningún apoyo en estas experiencias. No es fácil hoy en día salir a probar una red. Porque para armar el barco tenes más de 120 mil pesos de costo. Y el riesgo es todo nuestro. Porque una cosa es probar una red y otra cosa es probar una red que tiene que funcionar porque si no todo es pérdida. El Estado creo que tendría que compartir ese riesgo con el armador; la incertidumbre de salir sin saber si la cosa va a funcionar.

Antes de irnos, Taranto se ofrece de guía y nos muestra el tinglado donde desarrolla la logística para sus dos buques pesqueros. En un entrepiso, a lo largo de más de cincuenta metros, se acumulan redes de todo tipo.

“Lamentablemente nos están acostumbrando a pescar sólo por arrastre”, confiesa en un tono melancólico mientras muestra unas redes de cerco, trasmallos, red costera, para tiburón, nasas para besugo y hasta redes tangoneras. “Todo está listo para ser utilizado, pero no estamos habilitados”, acota mientras levanta la cortina de hierro del fondo del galpón.

“Esta es una red de cerco de 900 metros para pescar atún. Hasta la bomba chupadora tenemos comprada. Acá aparece el riesgo que te decía antes. Todo esto no es barato precisamente. También hay que transformar toda la bodega del buque para almacenarlo. Estamos esperando unas plomadas que vienen de Francia. Vamos a ir a pescarlo en el verano”, dice más entusiasmado, y sus ojos cobran brillo. Pese a que ahora está detrás de un escritorio, lejos del agua, se sigue sintiendo el pescador que fue toda su vida.
Por Roberto Garrone | Fotos de Diego Izquierdo  

08/11/10
REVISTA PUERTO

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