Nuevas oleadas de inmigrantes a bordo de seis “carretas del mar” desembarcaron ayer en la isla de Lampedusa. En total son 500 indocumentados procedentes de Túnez, acentuando la pesadilla del arribo continuo de desesperados.
Nuevas oleadas de inmigrantes a bordo de seis “carretas del mar” desembarcaron ayer en la isla de Lampedusa. En total son 500 indocumentados procedentes de Túnez, acentuando la pesadilla del arribo continuo de desesperados.
En la jornada más de 2.000 forasteros, casi todos tunecinos, fueron trasladados a otras partes de Italia en cuatro grandes naves, mientras se anunciaba que 68 cadáveres fueron hallados mientras flotaban en la zona marítima vecina a Trípoli, la capital de Libia en guerra.
Un portavoz de la orden de jesuitas de la isla de Malta dijo que los 68 cuerpos pertenecían a un grupo más numeroso de eritreos y somalíes que habían pedido ayuda por un teléfono satelital el jueves, pues su nave con rumbo a Lampedusa estaba naufragando.
“Todos recibieron sepultura en una fosa común sin ser identificados, este fin de semana”, señaló.
“La situación es muy difícil”, reconoció el primer ministro Silvio Berlusconi, quien acusó a la oposición de usar el drama de los migrantes como un arma política contra su persona y su gobierno.
Berlusconi viajará hoy, lunes, a Túnez en un desesperado intento para que el gobierno del primer ministro Beyi Said Essebsi acepte impedir que naves y barcazas sigan partiendo desde las costas nordafricanas rumbo a Lampedusa. El premier italiano tratará también de convencer al gobierno local de aceptar la repatriación forzada de una buena parte de los 22 mil tunecinos que han huido sin permiso a Italia, que es la puerta de Europa.
Berlusconi dijo que el gobierno de Roma quiere repatriar por la fuerza cien tunecinos al día. Insistió en que el gobierno de Túnez asumió compromisos, pero los tunecinos afirmaron que no fue firmado ningún acuerdo con los italianos.
Pero en Lampedusa los migrantes dijeron que no aceptaban volver a Túnez. Reclamaron duramente poder abandonar la isla rumbo a otras partes de Italia. Hubo incidentes, como la quema de una casa rodante, destrozos en un centro de acogida para menores en la parroquia de la isla y gestos desesperados como un par de intentos de suicidio. Los isleños saludaron y aplaudieron mientras partían los tunecinos rumbo a centros en Sicilia, Puglia, Toscana y otras regiones italianas, en medio de grandes polémicas por la negativa de las prósperas regiones septentrionales de hacer su parte en la habilitación de centros de acogida.
03/04/11
CLARIN
