Hace un mes, la noticia de que la fragata de la Armada del Ejército Popular de Liberación de China “Xuzhou” había cruzado el Canal de Suez hacia el Mediterráneo sentó un precedente que alcanzó mayor repercusión mediática fuera de China que en el interior.

Hace un mes, la noticia de que la fragata de la Armada del Ejército Popular de Liberación de China “Xuzhou” había cruzado el Canal de Suez hacia el Mediterráneo sentó un precedente que alcanzó mayor repercusión mediática fuera de China que en el interior.

Sin embargo, no fue el único récord que se estableció y sus implicaciones no han sido completamente desarrolladas.

La presencia de la “Xuzhou”, una fragata de la clase 054A, en aguas del Mediterráneo liderando y coordinando la operación de evacuación de 35.000 ciudadanos chinos de Libia demuestra al mundo, tanto como a la misma China, la capacidad creciente de proyección de sus fuerzas navales. Sin embargo, no es menos importante la constatación del creciente compromiso de la República Popular con la seguridad y el bienestar de sus ciudadanos, recogido también en su duodécimo Plan Quinquenal que comienza este mismo año.

Para la operación de evacuación se contrataron mercantes, aviones civiles y un servicio de autobuses hacia los países vecinos , en un ejemplo de coordinación entre los Ministerios de Comercio, Exteriores y Seguridad Pública con los servicios consulares y las empresas afectadas .Pero también se utilizaron cuatro aviones de transporte estratégico Il-76 de patente rusa para el traslado de miles de personas hacia Jartum (Sudán) y la repatriación de cientos de ellas hasta China a una distancia de 9.500 kilómetros.

Los relevos que los militares chinos han llevado a cabo en las misiones de protección contra la piratería en el Índico y los casi 2.000 efectivos que participan en misiones de Naciones Unidas están proporcionando una valiosa experiencia a las Fuerzas Armadas chinas, que va a resultar determinante en todos los campos, desde la puesta en marcha de las operaciones hasta la concepción misma de dichas fuerzas y su contribución a la política general del país.

Implicaciones
La creciente confianza de la Armada china en su capacidad de despliegue propiciará a su vez la construcción y el uso de unidades navales de alta mar. El portaaviones “Zheng He”, que se desarrolla a partir del soviético “Varyag”, se beneficiará, sin duda, de estas experiencias y contribuirá a su explotación.

Las necesidades logísticas derivadas de los despliegues cada vez más lejanos también han comenzado a alimentar el debate sobre la conveniencia de establecer bases logísticas o de apoyo permanentes fuera del territorio nacional. La cautela con la que se ha conducido Pekín hasta el momento en Omán o Yemen es fruto de la indefinición sobre la conveniencia de abrir bases o establecer acuerdos para el apoyo de barcos y aviones (el debate "bases or places").

Cierto es que una buena parte de la Armada y las Fuerzas Aéreas no están en condiciones de operar más allá de los límites de las aguas territoriales chinas. Se trata de medios pertenecientes a generaciones anteriores con una muy limitada capacidad en aguas azules. En este sentido, los programas de construcción chinos se limitan a muy pocas unidades de cada serie para, inmediatamente, dar el salto a la siguiente evolución técnica. Las unidades construidas proporcionan experiencia industrial y operativa y allanan el camino hacia la superioridad tecnológica.

Así, la Armada china ha decidido desarrollar su estrategia siguiendo tres ejes fundamentales coherentes con esta línea: el incremento de los ejercicios militares, la experimentación en despliegues cada vez más lejanos y la persecución de una política de diplomacia naval basada en visitas a puertos y de cooperaciones bilaterales.
Más allá de estas reflexiones, la misma secular política china de no injerencia en los asuntos extranjeros está empezando a ser cuestionada coincidiendo con la capacidad de sus Fuerzas Armadas para hacerlo de forma efectiva.

El nuevo presupuesto de defensa
El incremento en un 12,7% del presupuesto destinado a Defensa de la República Popular China en este último año ha llenado titulares en medio planeta. La cantidad resultante es, no obstante, de unos 91,5 miles de millones de dólares, muy lejos de los más de 700 de Estados Unidos y muy en línea con el crecimiento de la economía general del país.

De hecho, esta política de concordancia entre el presupuesto general y el de Defensa está recogida en el Libro Blanco de la Defensa chino que, además, establece la división aproximada de éste último en tercios dedicados a personal, equipamiento y mantenimiento, y entrenamiento a partes más o menos iguales. Para los siguientes ejercicios fiscales se va a hacer hincapié en la mejora de los salarios de los militares y en sus condiciones de vida. Este aspecto se concretaba en el nuevo plan de reagrupación familiar de los militares aprobado este mismo mes.

XII Plan Quinquenal
La mejora de las condiciones de vida al pueblo chino en general y el cambio paulatino del modelo económico se recogen también en la propuesta que el primer ministro Wen hizo a la Asamblea Popular Nacional para el desarrollo del Plan Quinquenal que entra en vigor este mismo año. La base para este cambio estará en el desarrollo científico autóctono.

Otras líneas de actuación que impulsa el Plan tienen que ver con aspectos estratégicos como el incremento de la eficiencia energética – donde Pekín ya ha comenzado a adoptar medidas de calado – y la protección del medio ambiente.

La preocupación china por estos aspectos es más que razonable teniendo en cuenta que la estabilidad del régimen se sustenta en la constante mejora de las condiciones económicas. Durante 2010 la economía china, según señala el informe de Wen Jiabao, creció en su conjunto en un 10,3% con una tasa de inflación que, si bien en el conjunto del año fue de un 3,3%, ha crecido significativa y preocupantemente en los últimos meses.

La impresionante cifra de creación de empleo urbano, superior a los 11 millones de puestos de trabajo, no es muy superior al ritmo que necesita mantener durante el próximo lustro. Los objetivos para los próximos cinco años están en un incremento de nueve millones de empleos con un paro registrado del 4,6% y una inflación contenida por debajo del 4%.

El dragón chino ha estado siguiendo hasta ahora un modelo semejante al que otros tigres económicos asiáticos siguieron en su día, pero sabe que, a partir de ahora, tiene que buscar su propio camino. Las acciones de la “Xuzhou” y de los Ilyushin tienen mucho que ver con esto.
Por Ángel Gómez De Ágreda
         
30/03/11
ATENEA

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio