Millones en juego.
Millones en juego.
RIO DE JANEIRO.- La "guerra" abierta por Río de Janeiro para preservar los millonarios ingresos por las regalías petroleras y asegurar los recursos necesarios para organizar los Juegos Olímpicos de 2016 ingresó en una nueva etapa: la movilización popular.
Unos 80.000 manifestantes, según la policía (200.000, según los organizadores), ocuparon el centro de la ciudad para exigir al Senado que cambie las normas aprobadas por la Cámara baja, que le quitarían al estado de Río unos 4260 millones de dólares anuales en ingresos.
La mayor protesta callejera registrada en Río desde 1992 -cuando los cariocas se vistieron de negro para pedir la destitución del entonces presidente Fernando Collor de Mello- no fue una manifestación espontánea, sino que fue organizada por el gobernador Sergio Cabral, que dio asueto a los funcionarios que aceptaran participar en el acto.
Cientos de autobuses alquilados por alcaldes de municipios transportaron a servidores públicos y, según el diario Folha de S. Paulo , empresas constructoras encargadas de obras del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) ofrecieron transporte y 10 reales (poco menos de 6 dólares) a sus obreros para que intervinieran en la manifestación, a la que asistieron políticos de todas las tendencias. Sin embargo, fueron pocos los discursos: el gobernador optó por presentaciones de artistas como Xuxa para entretener a la multitud.
Cabral aspira a intensificar la presión sobre el Senado para que no ratifique la aprobación de la llamada "enmienda Ibsen", cuyo autor, el diputado oficialista Ibsen Pinheiro, desea repartir las regalías de la explotación del petróleo en la plataforma continental brasileña entre los 26 estados y el distrito federal.
De ser aprobada, la medida representará un duro revés para Río, cuya cuenca de Campos suministra alrededor del 80% del petróleo producido en Brasil y que tiene la mayor parte de los nuevos yacimientos con miles de millones de barriles de crudo detectados en aguas ultraprofundas, por debajo de la capa de sal del océano.
El proyecto aprobado por la Cámara baja dispone la repartición igualitaria por todos los estados del 40% de las regalías del petróleo de las nuevas reservas de la llamada "capa presal" y también del dinero ya pagado a los estados productores por el crudo sacado de la plataforma continental.
Pinheiro argumenta que las reservas de petróleo ubicadas en el océano pertenecen a todo el país, y por eso deben beneficiar a todos los estados. Los estados productores -Río de Janeiro, Espírito Santo y San Pablo-, a su vez, sostienen que las regalías se destinan a compensar el impacto ambiental y socioeconómico de la producción de petróleo. Para entrar en vigor, la "enmienda Ibsen" necesita ser aprobada por el Senado y ser promulgada por el presidente Lula.
Diana Renee
Agencia DPA
19/03/10
LA NACION
