Greenpeace considera que los minoristas neozelandeses de productos del mar están muy rezagados en materia de estándares de sustentabilidad de los productos del mar.
Greenpeace considera que los minoristas neozelandeses de productos del mar están muy rezagados en materia de estándares de sustentabilidad de los productos del mar.
Un informe difundido por la organización indica que, en el plano internacional, la presión del consumidor está obligando a los minoristas a adoptar prácticas de abastecimiento de productos sustentables. En los últimos años, esta tendencia provocó cambios alentadores en la industria pesquera.
“Mientras que muchos minoristas europeos y norteamericanos anunciaron cambios en sus políticas para los productos del mar, basados en el criterio de sustentabilidad, no hemos visto que ocurra lo mismo en los supermercados neozelandeses. Todavía se vende destrucción en los mostradores de sus supermercados”, manifestó la defensora de los océanos de Greenpeace Nueva Zelanda, Karli Thomas.
“Si Nueva Zelanda quiere mantener su reputación de país ecologista y limpio, entonces los minoristas y la industria pesquera en general necesitan satisfacer, o superar, los estándares establecidos por los principales mercados exportadores”, aseveró.
El mes pasado, la última de las ocho principales cadenas de supermercados de Canadá, Metro, confirmó que dejará de vender reloj anaranjado, ante los problemas en materia de sustentabilidad. También está retirando de la venta la merluza de cola (hoki) neozelandesa. Ambas especies aparentemente se capturan utilizando arrastre de fondo, una técnica muy destructiva. El informe menciona otros 16 minoristas importantes que retiraron el reloj anaranjado de sus mostradores.
El informe también insta a los legisladores a actuar para ayudar a que la industria asegure su propio futuro, protegiendo el futuro de los océanos del planeta.
“El movimiento que promueve los productos del mar sustentables no desaparecerá. Ahora es crucial que se adopten medidas políticas para que esas compañías que no toman la decisión correcta y continúan comercializando pescado cuya captura destruye el medioambiente, cambien sus políticas y actúen antes de que el daño a nuestros océanos y pesquerías sea irreparable. Es momento de establecer un escenario justo sobre la base de las mejores prácticas para toda la industria”, explicó Thomas.
La semana pasada, en el marco de la Convención sobre la Diversidad Biológica (CBD), en Nagoya, Japón, el Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente publicó un informe que detalla cómo contribuye la biodiversidad, incluyendo la vida oceánica, en el planeta, y destaca que la protección ambiental es vital para la prosperidad económica.
Greenpeace ahora demanda que CBD elabore un plan para ‘salvar la vida del planeta’ y propuso ideas para que los Gobiernos delineen un plan de acción para proteger los océanos, el Plan de Emergencia de Rescate de los Océanos, anticipándose a la cumbre de Japón.
29/10/10
FIS.COM

