Graf Spee: el 17 de diciembre se cumplen 80 años del hundimiento del acorazado nazi

Graf Spee: el 17 de diciembre se cumplen 80 años del hundimiento del acorazado nazi

El 13 de diciembre de 1939 comenzó la primera batalla naval entre Alemania y Reino Unido de la Segunda Guerra Mundial. No fue en el mar del Norte ni en otras aguas próximas. Se produjo a 11.000 kilómetros de allí, en las costas de Uruguay, país neutral, y fue el único episodio de este conflicto que se localizó en América del Sur.

La Batalla del Río de la Plata, como se conoce a este combate, marcó un antes y un después en la vida de los uruguayos, que vivieron desde el puerto de Montevideo la agonía del acorazado Admiral Graf Spee, uno de los barcos alemanes más potentes del régimen nazi.

El acorazado alemán navegaba las aguas del Atlántico Sur bajo la estricta orden de Adolf Hitler de atacar unidades mercantes, con el ojo puesto principalmente en los buques británicos. De esta forma hundió nueve buques ingleses, aunque en estos duelos los alemanes ponían a salvo a los tripulantes enemigos, apunta el libro “El Graf Spee en el tiempo”, de Fernando Klein.

Ante esta ola de ataques, los británicos crearon un grupo de caza contra el navío rival. Las fuerzas inglesas detectaron que el Graf Spee iba a ir a atacar a los mercantes que se abastecían en la zona próxima al Río de la Plata y desplegaron una estrategia para embestir e iniciar esta histórica disputa naval.

La batalla se desarrolló cerca de las costas de Punta del Este y los navíos implicados fueron el Graf Spee y los ingleses Exeter, Ajax y Achilles. Tras varias horas de combate y bombardeo mutuo, el buque alemán cedió antes sus tres rivales y puso rumbo hacia Montevideo para reparar sus graves daños. Los ingleses intentaron seguirlo, pero la Armada uruguaya les impidió el paso por sus aguas.

El fin del fuego dio inicio a un combate diplomático en el que las embajadas de ambos países presionaron al Gobierno uruguayo. El entonces presidente, Alfredo Baldomir, se mantuvo firme y dio 72 horas al barco alemán para que abandonara las costas uruguayas.

El capitán de la nave, Hans Langsdorff, aguardó hasta el último día del plazo y, finalmente, el 17 de diciembre, hizo estallar el acorazado para que quedase hundido y evitar así que los secretos y su tecnología fueran robados.

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El niño que presenció el estallido

Ochenta años después del suceso son pocos los que pueden presumir de haber estado ahí. El documentalista y docente universitario Mario Handler, de 84 años, era solo un niño cuando estaba en la rambla montevideana en los hombros de su padre mirando hacia la costa.

Ahí, junto a otros miles que durante esas 72 horas colmaron la costa de la capital, fue testigo de una explosión que lo marcó y que aún hoy recuerda.

“Mi viejo me tenía en los hombros y me señalaba. Yo vi claramente ese barco lejos, no estaba tan lejos. Y el humo que salía. Había una multitud bestial, ¿por qué? Porque se anunció”, recuerda.

Handler, quien durante la entrevista se detiene en varias ocasiones para ordenar sus recuerdos, cuenta que había en la rambla muchos “antinazis” que festejaron la explosión del acorazado.

Si hubiese tenido que filmar algo sobre aquel evento, al viejo documentalista le habría gustado, sobre todo, hablar con el capitán alemán para entender sus acciones.

Trampas inglesas

Las historias de espías que rodean esta batalla y el posterior hundimiento son innumerables, y uno de sus más claros protagonistas fue el entonces embajador británico en Uruguay, Eugen Millington-Drake.

Según recuerda el experto inglés Richard Cowley, que lleva más de 50 años documentándose sobre los hechos y más de 15 ofreciendo conferencias, el diplomático hizo llegar al capitán alemán la falsa información de que fuera de las costas uruguayas había cinco o seis buques ingleses aguardando la salida del Graf Spee para atacar.

“Armó toda una trampa para el pobre capitán Langsdorff. En realidad, si hubiera salido después de las 72 horas que dio el presidente Baldomir, casi seguro que se escapaba”, asegura.

Pese a todo su conocimiento de esta batalla, a Cowley le queda una duda para la que cree que no encontrará respuesta: ¿Por qué Langsdorff fue hacia Montevideo y no optó por ir a Buenos Aires, donde el apoyo a los aliados no era tan evidente como en Uruguay?
La radio, la gran vencedora

La radio en Uruguay se desarrolló en los años 20, casi al mismo tiempo que en el resto del mundo, por lo que ya era un medio instalado en los hogares del país en el momento de la batalla. Sin embargo, no fue hasta la llegada del acorazado alemán al puerto de Montevideo cuando se replanteó su trabajo y reinventó su cobertura.

“Esos días de verano fueron días muy conmovidos. Pensar que una guerra que recién empezaba (septiembre), que parecía muy lejana y que de pronto se acerca a las costas era de por sí un acontecimiento que no pasaba inadvertido. Los medios de comunicación le dieron una cobertura absolutamente preferente”, explica Mónica Maronna, la profesora de la Facultad de Información y Comunicación de la Universidad de la República.

Uruguay tenía una gran cantidad de medios escritos y radiofónicos, pero lo que estaba ocurriendo y la expectación que despertaba, necesitaba un seguimiento constante y sin interrupciones. Entonces, la radio tomó el protagonismo.

Ante la preocupación de los ciudadanos, que se aglomeraban en la rambla de Montevideo para observar aquel navío inmenso, las emisoras tomaron la decisión de hacer una amplia cobertura e ir hacia al puerto para transmitir en todo momento, incluso cuando no pasaba nada.

En Uruguay desembarcaron periodistas de la BBC inglesa, la NBC norteamericana y de agencias de noticias que, según Maronna, ayudaron a profesionalizar la tarea de los periodistas uruguayos.

“Desde el punto de vista de la cobertura de la información, diciembre de 1939 marca una inflexión porque marca el protagonismo de la radio como medio informativo y esa idea de este nuevo medio, que es la instantaneidad y fomentar, promover, esa expectativa”, afirma.

Como suele ocurrir en estos casos, los mitos no tardaron en aparecer, y la radio no fue la excepción.

Uno de ellos asegura que un periodista se enteró minutos antes de que el acorazado iba a estallar y, para no perder la primicia, decidió adelantarse a los hechos e imitar con su voz el sonido de una explosión para que su audiencia creyera que era el barco hundiéndose.

La batalla en la voz de Churchill

El impacto por la derrota del Graf Spee llegó a las altas esferas del Reino Unido y el ex primer ministro Winston Churchill, que en esa época era ministro de la Marina inglesa, habló en la BBC el 18 de diciembre de 1939 para anunciar la caída del navío alemán.

“Señoras y señores, hemos recibido una noticia de Montevideo que nos llena de alegría: el acorazado de bolsillo Graf Spee, que durante semanas ha estado causando graves problemas en el Atlántico Sur, ha sido neutralizado y ha quedado restablecida la libertad de navegación de nuestra nación”, se escucha en el audio cedido por Horacio Nigro, experto en radio y creador del portal La Galena del Sur.

Ocho décadas después de este suceso, las historias continúan surgiendo y el país recuerda aquellos días en los que la incertidumbre y la expectativa fueron protagonistas.

El Admiral Graf Spee hoy continúa hundido en las costas de Montevideo. Algunos elementos, como su telémetro, su mascarón de proa o un cañón, fueron retirados, pero el acorazado descansa en el fondo del Río de la Plata tras aquella explosión que llenó de humo por varios días a la capital uruguaya.

Turismo histórico en Montevideo

Los apasionados por el turismo histórico y cultural pueden realizar un interesante circuito por calles y lugares que fueron parte de este suceso que trajo a la 2ª Guerra Mundial por estas latitudes.

Luego de una recorrida por la Aduana y el Puerto de Montevideo, que vale recordar fue el lugar de llegada del Graf Spee el 13 de diciembre de 1939, después del combate librado contra los cruceros HMS Ajax, HMS Achilles y HMS Exeter, todos de bandera británica, el turista puede visitar el ancla de proa del buque nazi, que desde 1964 está colocada en un monumento recordatorio por el 25º aniversario de la batalla, junto a la frase «Que perduren los ideales que hoy juntos defendemos», informaron a LA REPÚBLICA desde el Ministerio de Turismo (Mintur).

Se trata del ancla del lateral izquierdo del barco, recordando que el Graf Spee tenía cuatro anclas de 6 toneladas cada una: una en el lateral derecho de proa más dos en el lateral izquierdo de proa, una en popa y un ancla de respeto de 800 kilos.

En una segunda parada, a metros del ancla, el visitante puede apreciar la impresionante dimensión del telémetro principal del Graf Spee, pieza clave del navío, ya que era uno de sus secretos técnicos que le permitía ver de noche a otros barcos sin ser avistado. Rescatado en 2003, el telémetro estaba ubicado en la cofa de la torre principal, denominada «Coronel». El Graf Spee llevaba 5 y era un prototipo de lo que más tarde se denominó Radar por los científicos ingleses que desarrollaron su propio sistema.

El recorrido histórico y cultural de la Batalla del Río de la Plata puede seguir por el edificio en el que se encontraba la Legación Alemana -donde el ministro alemán Otto Langmann y el capitán Langsdorff recibieron la noticia de la decisión de Adolf Hitler: destruir el barco-, pasar por la Cámara de Comercio del Uruguay -en cuyo 4º piso, en 1939, se ubicaba el Consulado Británico, mientras que en el 5º piso funcionaba el Servicio Secreto inglés- y hacer un alto en el Templo Inglés, sede de la Iglesia Anglicana en Uruguay que guarda las estelas de los fallecidos en el combate naval.

Varios sitios referenciales están en Ciudad Vieja

Otros puntos del recorrido por Ciudad Vieja pueden ser el Cabildo de Montevideo -que en 1939 oficiaba de Ministerio de Relaciones Exteriores y fue lugar de la «batalla diplomática» entre la cancillería uruguaya y los embajadores de Alemania e Inglaterra-, el Palacio Salvo -desde el que la Armada uruguaya vigilaba, en el último piso, los movimientos del Graf Spee, mientras que en el piso 14 se instaló el embajador del Imperio Británico, Eugen Millington-Drake, para ver la partida del Graf Spee y su dramático final.

Otros lugares de interés, así como otras piezas del Graf Spee, como por ejemplo uno de sus ocho cañones de artillería de 150 mm se encuentran más hacia los barrios Centro, Buceo, Cerrito e incluso los departamentos de Maldonado y Durazno. Puntualmente, en el Centro está el Ministerio de Relaciones Exteriores, en el que se encuentra el «Libro Azul», que contiene todos los archivos diplomáticos de investigación, prensa, documentos e informe oficial de la batalla. En Buceo, más precisamente en el Museo Naval, junto a infografía, material documental original, uniformes y maquetas de la Batalla del Río de la Plata, está exhibido en el exterior del predio el cañón de 150 mm del Graf Spee extraído de las aguas en 1996.

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Más hacia el norte de Montevideo, en el límite del barrio Cerrito, se encuentran los restos de 36 soldados alemanes que estaban a bordo del buque alemán. Sobre la tierra, marcados con cruces y sus nombres, los marinos fallecidos recibieron su último adiós de la mano del capitán Langsforff, quien se despidió arrojando un puñado de tierra sobre cada ataúd.

La misteriosa águila

Otra de las piezas emblemáticas del Graf Spree rescatada del Rió de la Plata es un águila de bronce –de 350 kilos y cerca de 3 metros de largo por 2 de alto- que sostiene entre sus garras una esvástica y adornaba la popa del barco. Si bien estuvo exhibida brevemente en el lobby de un hotel céntrico de Montevideo, el águila permanece desde hace tiempo en un depósito de la Armada uruguaya.

Como se dijo, además de las huellas y testimonios presentes en Montevideo, la Batalla del Río de la Plata y el paso del Graf Spee por las aguas del Atlántico sur ha dejado estelas en otros sitos, como por ejemplo Punta del Este, donde se puede ver -entre otras cosas- el ancla del HMS Ajax en la Plaza de los Ingleses, o bien en Sarandí del Yi, más precisamente en el Museo Batalla del Río de la Plata (Cuartel Paso del Rey), único museo dedicado íntegramente al hundimiento del Graf Spee.

En este lugar, entre 1942 y 1945, estuvieron recluidos 100 internos alemanes, por lo que existe mucha documentación original, armas, uniformes y demás pertenencias de las embarcaciones, así como también de los tripulantes.

En suma, en conmemoración del 80o aniversario de la Batalla del Río de la Plata, este circuito temático histórico-cultural es una invitación a recorrer y conocer calles y lugares que fueron parte de aquel suceso que trajo al Graf Spee hasta el Puerto de Montevideo, donde miles de personas presenciaron cómo se hundía, frente a Punta Yeguas, este barco que fue orgullo de la marina alemana.

Charlas sobre el acorazado

En el marco del 80 aniversario, el Instituto Artigas del Ministerio de Relaciones Exteriores (Mercedes 1260) estará realizando una serie de charlas temáticas.

La actividad abierta a todo público transcurrirá el 17 de diciembre a las 10 horas en la Sala A del Ministerio de Relaciones Exteriores (Mercedes 1260), con posterior exhibición de documental. #NUESTROMAR

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