El gobierno planteó ayer una férrea defensa al proyecto de regasificación elegido y a la zona donde se construirá la planta. Jerarcas sostuvieron que en ningún informe de consultoras internacionales se recomendó desarrollarlo en otra zona.
El gobierno planteó ayer una férrea defensa al proyecto de regasificación elegido y a la zona donde se construirá la planta. Jerarcas sostuvieron que en ningún informe de consultoras internacionales se recomendó desarrollarlo en otra zona.
Durante una extensa sesión en el Senado ayer donde comparecieron el ministro de Industria, Roberto Kreimerman, el subsecretario Edgardo Ortuño y el director de Energía, Ramón Méndez, la oposición apuntó sus baterías a criticar la ubicación de la planta regasificadora en Puntas de Sayago y el haber elegido la propuesta más cara cuando el gobierno decidió optar por la propuesta de GDF – Suez.
Las principales recriminaciones fueron realizadas tomando en cuenta un informe de la consultora internacional Foster Wheeler, una de las tantas a las que el gobierno pidió opinión sobre el proyecto de regasificación.
Sin embargo, el gobierno sostiene que este informe -de carácter reservado- no indica en ningún lugar que la planta deba construirse en otra zona del país. “Como no contestaron (los representantes del gobierno) los pedidos de informe que se les realizó, teníamos la información anterior que hablaba de una ubicación en otro lugar y con un costo de US$ 600 millones menos”, dijo el senador del Partido Colorado, Pedro Bordaberrry.
En ese informe, publicado en octubre por El Observador, se señalaba que ubicar la regasificadora en otra zona tendría un costo menor al finalmente elegido.
Consultado por El País, Méndez, señaló que en la reunión del Senado de ayer “se compartió toda la información en relación a este supuesto informe tan misterioso y les mostramos que en ningún lugar indica que haya que hacerlo en un lugar diferente”. Remarcó que “en contrapartida” se presentaron “seis o siete informes que muestran, categóricamente, que el lugar elegido es el adecuado”.
En diálogo con la prensa, el jerarca afirmó que la regasificadora que se construirá en Puntas de Sayago “no es una planta más cara; es la única planta posible, no tenemos ni tuvimos nunca ningún otro proyecto alternativo a este. Mostramos (en el Senado) que hay un único punto donde construir la regasificadora, que es donde la estamos construyendo”.
Méndez dijo que era razonable que la oposición hiciera preguntas, pero recordó que políticos blancos y colorados formaron parte de los directorios de UTE, Ancap y Gas Sayago (compuesta por las dos empresas públicas y encargada de desarrollar el proyecto) “donde curiosamente se tomaron las decisiones de porqué se está haciendo lo que se hace”.
Refiriéndose de nuevo al informe de Foster Wheeler y su confidencialidad, el director de Energía informó que esa fue una condición exigida por la consultora internacional al momento de realizar el estudio.
Añadió que el gobierno pidió recientemente a esa empresa que levantara la reserva de la información, pero esa solicitud no fue tomada en cuenta, ya que la firma reiteró que el informe contenía información confidencial para la empresa.
Por su parte, Kreimerman indicó que actualmente se está en la etapa de comenzar con las obras, luego de finalizadas otras referidas a los contratos y las autorizaciones medioambientales. “Queremos que la planta regasificadora esté operativa para junio de 2015”, expresó el jerarca. Añadió que la terminal de regasificación podrá otorgarle seguridades al país frente a posibles adversidades climáticas para la generación de energía en el invierno de ese año.
Por último, dijo que el país está en condiciones de avanzar en un proyecto que generará mano de obra para muchos trabajadores y servirá para complementar la matriz energética nacional.
Sesión.
En el Senado, Méndez explicó que en este período de gobierno se hacen inversiones para la búsqueda de gas y petróleo por US$ 2.000 millones que no coliden con el proyecto de la regasificadora.
“Va a haber una dependencia climática cada vez menor con la nueva matriz energética”, dijo Méndez.
El titular de Energía afirmó que la regasificadora tiene muy escaso impacto ambiental y que el gas natural líquido no contamina porque en caso de derramarse se evapora.
También indicó que según un informe de una de las principales consultoras del mundo sobre seguridad de operación de estas plantas es que un accidente de la regasificadora podría ocurrir una vez cada 2.600 años y que por eso los riesgos para el ambiente y la población son mínimos. Por último, remarcó que “el proyecto es altamente rentable para el país”.
Por Daniel Isgleas
28/11/13
EL PAÍS (Uruguay)
