Los clientes se alojan en confortables cápsulas de fibra de vidrio. Con sus bajas temperaturas y su terreno glaciar deshabitado, a primera vista la Antártida no suele considerarse como un destino cómodo ni lujo. White Desert se ha propuesto cambiar esta idea. Ofrece un par de expediciones al año con destino a un campamento de lujo en el que los viajeros tendrán la oportunidad de vivir una experiencia polar confortable.
Los clientes se alojan en confortables cápsulas de fibra de vidrio. Con sus bajas temperaturas y su terreno glaciar deshabitado, a primera vista la Antártida no suele considerarse como un destino cómodo ni lujo. White Desert se ha propuesto cambiar esta idea. Ofrece un par de expediciones al año con destino a un campamento de lujo en el que los viajeros tendrán la oportunidad de vivir una experiencia polar confortable.
La idea se le ocurrió a Patrick Woodhead, fundador de White Desert, mientras esperaba el paso de una tormenta durante una travesía en la Antártida en 2002.
Los viajes se realizan durante el final de la primavera, y el verano del continente, en los meses de noviembre y diciembre. Comienzan con un vuelo privado de cinco horas desde Ciudad del Cabo a una pista de hielo en lo alto de una cascada congelada de 50 metros de altura situada en la región de Tierra de la Reina Maud, al este de la Antártida.
Los clientes se alojan en el acogedor campamento Whichaway, que es completamente ecológico. Funciona con energía solar y eólica. El refugio incluye una sala de estar equipada con una estufa central de calentamiento, alfombras de piel , una biblioteca y mapas del Polo Sur, en homenaje a los primeros exploradores victorianos. Los dormitorios son unas cápsulas de 6 metros de diámetro, que incluyen una cama doble, un escritorio y un baño privado. Están hechas de fibra de vidrio que resiste los fuertes vientos de la Antártida, y mantiene el interior tranquilo y acogedor.
Un chef profesional sudafricano prepara las comidas para los clientes. Un completo desayuno inglés es seguido por un almuerzo ligero, para poder disfrutar de una gran cena de tres platos, que puede incluir bistec asado a la brasa, o salmón servido con wasabi. Todo ello acompañado de champán.
Durante su estancia en el campamento, los clientes pueden participar en una gran variedad de actividades, como explorar cuevas de hielo, visitar una base científica cercana, realizar kite-esquí o una visita a una colonia de pingüinos emperadores.
Como parte de su compromiso con un impacto medioambiental cero, todo el campamento se desmonta al final de cada temporada.
Se realizan visitas de ocho a diez días con capacidad para doce personas. Los precios por persona oscilan entre los 18.000 euros y los 57.000 euros, dependiendo de la duración del viaje y las actividades que se realicen.
N. de la R. *Glamping:
Los enemigos de los sacos de dormir y las tiendas de campaña escuchan la palabra camping y se echan a temblar. Dormir en plena naturaleza puede ser una experiencia maravillosa para muchos, pero otros son incapaces de pegar ojo tumbados en el suelo y no les atrae nada la idea de lidiar con los insectos o utilizar unos aseos demasiado compartidos. A estos espíritus delicados, cuya versión de la aventura es reservar noche en un hotel de menos de cuatro estrellas, se dirige el fenómeno del “glamping”.
Esta moda turística está causando furor en todo el mundo. Básicamente, los partidarios del «glamping» respetan el concepto de acampada al aire libre, pero tanto el alojamiento en sí como los servicios son de auténtico lujo. Las tiendas de campaña dejan paso a tipis, yurtas o lodges decorados con buen gusto y equipados con cómodas camas king size y un baño privado con amenities, agua caliente y toallas suaves. Ya no hay excusa para disfrutar de la naturaleza de cerca.
29/09/13
ABC VIAJAR

