A propósito que el gobierno local de Gibraltar colocó 75 bloques de cemento con puntas de acero en las costas de este peñasco para evitar la pesca de arrastre de los buques españoles -que por cierto es depredatoria en todo el mundo- el gobierno español de Rajoy en agosto de 2013 busca acordar una estrategia común con la Argentina, porque entiende afín la causa de Malvinas con la de Gibraltar. Por César Augusto Lerena.
A propósito que el gobierno local de Gibraltar colocó 75 bloques de cemento con puntas de acero en las costas de este peñasco para evitar la pesca de arrastre de los buques españoles -que por cierto es depredatoria en todo el mundo- el gobierno español de Rajoy en agosto de 2013 busca acordar una estrategia común con la Argentina, porque entiende afín la causa de Malvinas con la de Gibraltar. Por César Augusto Lerena.
Pero, a nuestro entender emparentar Malvinas a Gibraltar sería un craso error de la Cancillería Argentina. Nada tienen en común, salvo dos gobiernos en dificultades, que utilizan estas ocupaciones británicas para disimular sus problemas internos.
Malvinas fue ocupada a la fuerza por el Reino Unido; el Peñón de Gibraltar fue cedida por el Pacto de Utrecht por España a Gran Bretaña y el Gobierno español incluyó a la población de Gibraltar en sus negociaciones, mientras que la Argentina nunca admitió su participación.
Por otra parte, los treinta mil pobladores de Gibraltar son estables, mientras que de los escasos 2.500 malvinenses plantados, solo el 10% es nativo. Finamente y lo más grave, es que España en 2005 votó a favor de incorporar Malvinas y la Antártida como territorios de ultramar del Reino Unido en la Constitución de Europa, y además, los buques españoles capturan los recursos pesqueros argentinos en el Atlántico Sur con licencia inglesa en Malvinas, bajo la mirada complaciente de los gobiernos de Argentina, contribuyendo de esta manera con el principal sostén económico de los ingleses en Malvinas.
Por su parte la Argentina tiene derechos históricos, geográficos y jurídicos internacionales que el Reino Unido no puede exhibir y a ello se debe en gran parte la negativa de Gran Bretaña a negociar o a confrontar en un Tribunal arbitral los títulos.
El Reino Unido ha aceptado reiteradamente la existencia de una disputa de la soberanía con la Argentina, que la condiciona a “los deseos” (la autodeterminación) de los malvinenses; y este hecho, es seguramente una de las mayores fortalezas de Argentina en la controversia, ya que Gran Bretaña está reconociendo -en los hechos- que los espacios están más sujetos a la voluntad de quienes se encuentran allí que a sus intereses; todo lo contrario a lo que entiende Argentina: que las Malvinas son parte de su territorio.
Para sostener esta suerte de “garante de los deseos kelpers”, Gran Bretaña sostiene el conflicto mediante la ocupación militar de las Islas; circunstancia que, más tarde o más temprano, podría debilitarse, ya sea por razones de orden económico o ante la necesidad de concentrar sus fuerzas para sostener su participación en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (NATO). Ambas cuestiones, que no pueden descartarse en la situación global internacional.
Extracto de: “Política Pesquera para la Soberanía Argentina en el Atlántico Sur y Malvinas (4.8.13). Lerena, César Augusto
27/08/13
FUNDACION NUESTROMAR
