Geopolítica en el Pacífico: el proyecto de la nueva base naval en Perú bajo la lupa de la tensión global

Geopolítica en el Pacífico: el proyecto de la nueva base naval en Perú bajo la lupa de la tensión global

En medio de la escalada bélica en Medio Oriente —con ataques a petroleros en el estrecho de Ormuz y disrupciones en las rutas del Mar Rojo— y la creciente competencia estratégica con China en América Latina, Estados Unidos ha aprobado un ambicioso programa de modernización de la Base Naval del Callao por 1.500 millones de dólares. El proyecto, ejecutado bajo el esquema de Ventas Militares al Extranjero (FMS), no solo actualiza la principal instalación naval peruana, sino que la reposiciona como baluarte de seguridad marítima en el Pacífico Sur.

El Departamento de Estado norteamericano dio luz verde al paquete en enero de 2026 a través de la Defense Security Cooperation Agency (DSCA). Se trata de una venta militar extranjera solicitada por Perú que incluye diseño, construcción de instalaciones marítimas y terrestres, servicios de ciclo de vida, ingeniería y soporte logístico integral. El objetivo central es reubicar la base actual hacia la desembocadura del río Rímac, liberando 80 hectáreas para la expansión del puerto comercial del Callao.

Esta reubicación permitirá separar claramente las operaciones militares de las civiles, reduciendo riesgos operativos y facilitando el crecimiento del nodo logístico más importante del Pacífico Sur. La nueva infraestructura incorporará tecnología de punta adaptada a la futura flota peruana, incluyendo capacidad para buques patrulleros, submarinos y helicópteros recientemente incorporados.

El Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos (USACE) y hasta veinte representantes estadounidenses supervisarán las obras durante un plazo máximo de diez años. Sin embargo, Perú mantiene la plena soberanía: financia íntegramente el proyecto con recursos propios y conserva el control absoluto de la base, integrando mano de obra y proveedores nacionales en todas las etapas.

Expertos peruanos como el exministro Jorge Moscoso destacan que esta modernización dotará a la Marina de Guerra del Perú de instalaciones “modernas y actualizadas en capacidad y tecnología”, preparadas para enfrentar amenazas transnacionales y garantizar la protección de las rutas comerciales. El proyecto se enmarca en la reciente designación de Perú como Aliado Principal No OTAN, un estatus que facilita mayor interoperabilidad y acceso a equipamiento avanzado.

Geopolíticamente, la iniciativa cobra especial relevancia por su proximidad al megapuerto de Chancay, controlado por capital chino. A menos de 80 kilómetros, Callao se perfila como contrapeso estratégico, asegurando que el Pacífico latinoamericano no quede bajo influencia unilateral y fortaleciendo la presencia de un socio confiable para Washington en la región.

El conflicto en Medio Oriente ha modificado el escenario de ejecución. Aunque el plan se gestó a fines de 2024, la actual crisis —con ataques iraníes a buques y volatilidad en los precios del petróleo— ha acelerado la percepción de urgencia. Las disrupciones en las rutas euroasiáticas elevan la importancia del corredor Pacífico, donde un Callao reforzado militarmente garantiza continuidad logística y disuade riesgos de proyección de amenazas navales hacia el hemisferio occidental.

Adicionalmente, la tensión global ha impulsado ajustes implícitos en el alcance técnico del proyecto: mayor énfasis en sistemas de defensa antiaérea y antidrones, capacidades de ciberseguridad marítima y logística para operaciones prolongadas. Estos elementos, incorporados bajo supervisión estadounidense, responden directamente a las lecciones aprendidas en el Mar Rojo y el Mediterráneo, donde buques civiles y militares han sido blanco de ataques asimétricos.

La modernización de la Base Naval del Callao no es solo una obra de ingeniería; representa la consolidación de una alianza madura que posiciona a Perú como actor clave en la seguridad marítima del Pacífico en un contexto de incertidumbre mundial. Al blindar su principal puerto y flota bajo soberanía nacional pero con respaldo tecnológico de primer nivel, Lima refuerza su rol estratégico, protege el comercio exterior y contribuye a la estabilidad regional mientras las tormentas geopolíticas siguen azotando los océanos del planeta.

#NUESTROMAR

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