La disputa con Argentina sobre las Malvinas no deben ser "obstáculo" a una mejora de las relaciones entre Gran Bretaña y América Latina, estimó este martes el canciller británico William Hague, precisando no obstante que su país no modificará su posición sobre las islas.
La disputa con Argentina sobre las Malvinas no deben ser "obstáculo" a una mejora de las relaciones entre Gran Bretaña y América Latina, estimó este martes el canciller británico William Hague, precisando no obstante que su país no modificará su posición sobre las islas.
LONDRES — El secretario del Foreign Office afirmó en un discurso pronunciado a última hora de la tarde en Londres la intención de su gobierno, que llegó a poder en mayo, de reactivar unos lazos históricamente "descuidados" con esta región que cobra cada día más protagonismo en el ámbito internacional.
"La retirada británica de la región ha terminado", proclamó Hague ante unas 300 personas reunidas en el suntuoso Goldsmith’s Hall de Londres con motivo de la conferencia anual de Canning House, una entidad dedicada desde 1943 a promover las relaciones entre Gran Bretaña e Iberoamérica.
"Es hora de que Gran Bretaña por fin vuelva a pensar en Latinoamérica y en las oportunidades que presenta en materia de cooperación política, de comercio y de inversión", agregó en su inhabitual discurso dedicado exclusivamente a los temas bilaterales coincidiendo con la celebración de los bicentenarios de las independencias latinoamericanas.
Hague reconoció "diferencias" con la región, pero señaló que el objetivo de Londres es evitar que éstas "se interpongan en una mayor cooperación".
En el caso de las Malvinas, el archipiélago del Atlántico Sur ocupado por Gran Bretaña desde 1833 y que Argentina sigue reivindicando por vía diplomática tras la guerra que enfrentó a ambos países en 1982, el ministro afirmó que "no habrá cambios en la posición permanente del Reino Unido".
Argentina protestó enérgicamente este año tras el inicio de la prospección petrolera británica en la cuenca norte del archipiélago y más recientemente debido a unas maniobras militares británicas en aguas de las islas.
Interrogado tras la charla, Hague dijo que no se trataba de "una respuesta a nada, sino de una declaración (…) para dejar clara la posición" británica.
En este discurso que hasta ahora siempre estuvo reservado a jefes de Estado latinoamericanos, Hague se comprometió también a seguir trabajando en favor de una reforma de la ONU y de un puesto "permanente" para Brasil en el Consejo de Seguridad.
"Es totalmente lógico que una región que aportó aproximadamente la mitad de los miembros fundadores de las Naciones Unidas esté plenamente representada en las instituciones internacionales", agregó el ministro.
Ante los 23 embajadores y encargados de negocios iberoamericanos acreditados en la capital, Hague destacó positivamente a casi todos los países de la región, sea por su contribución a la economía, la política, la lucha contra el cambio climático o contra las desigualdades sociales, ámbito en que destacó la iniciativa venezolano conocido como "El Sistema". Pero no mencionó en ningún momento a Cuba.
En el ámbito económico, Gran Bretaña espera que la mejoría de los lazos con el continente que ha superado la crisis más airoso que el mundo desarrollado y cuyo Producto Interior Bruto (PIB) supera conjuntamente los cinco billones de dólares, estimule su maltrecha economía.
Hague subrayó las posibilidades de crecimiento existentes porque aunque las exportaciones británicas antes de la Primera Guerra Mundial (1914-18) representaban "más del 20%" de las importaciones totales de Latinoamérica, desde entonces cayeron hasta "apenas 1%".
"Exportamos más de tres veces más a Irlanda que a toda Latinoamérica", dijo comparando la pequeña república vecina de 4,5 millones de habitantes con una región formada por 20 naciones y una población total de cerca de 600 millones.
Gran Bretaña, explicó, puede ofrecer a la región numerosos servicios, especialmente en ámbitos como los servicios financieros y la ingeniería, y convertirse, en tanto que uno de los mayores defensores del libre comercio, en "la puerta de entrada" a la Unión Europea.
Por Claudia Rahola (AFP)
09/11/10
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