Futuros ingenieros navales conocieron la capacidad de servicios de SPI Astilleros (Mar del Plata)

Una docena de estudiantes avanzados y jóvenes graduados de la carrera de ingeniería naval de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (UBA) visitaron las instalaciones de SPI Astilleros sobre la escollera sur del puerto local. La visita se enmarca en un convenio de capacitación que la casa de altos estudios firmó con la empresa local en diciembre del 2006.

Una docena de estudiantes avanzados y jóvenes graduados de la carrera de ingeniería naval de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (UBA) visitaron las instalaciones de SPI Astilleros sobre la escollera sur del puerto local. La visita se enmarca en un convenio de capacitación que la casa de altos estudios firmó con la empresa local en diciembre del 2006.

Estuvieron acompañados por el Ingeniero Víctor Ballabio, gerente de Proyectos de SPI ASTILLEROS, y docente de la carrera “Prácticas en Astilleros II” del último año de la carrera, la cual se dicta íntegramente en el Astillero Domeq García, donde la empresa marplatense construye barcazas para distintos armadores.

“Algunos de los alumnos que cursan esa materia se incorporan a la empresa como pasantes y, al finalizar, hubo estudiantes que se sumaron formalmente al equipo de profesionales del astillero”, contó Ballabio. “Es una pasantía especial, intensiva, dura dos meses y tienen una carga horaria de 6 horas, de lunes a viernes”, completó el docente.

En su recorrida, los jóvenes conocieron el elevador sincrónico de buques del astillero, que incorporado en la década del ´70 fue uno de los primeros que funcionaron en el Atlántico Sur, y le permitió a SPI Astilleros prestar un mejor servicio a la flota pesquera. También descubrieron los dos diques flotantes amarrados sobre un muelle lateral de la Escollera Sur, el Mossdok I y el Mossdok 2000.

Los jóvenes miraron la estructura del dique flotante. Lo conocían de los folletos institucionales del astillero y ahora estaban caminando por su interior, al lado de dos barcos que estaban siendo reparados. “Nos habían anticipado que era grande, pero no pensamos que tanto”, reconoce Matías Rodríguez, uno de los que integraron la comitiva. Mayor aún fue el asombro de todos cuando pudieron apreciar directamente las obras de reparación del submarino “ARA Salta” que se están llevando a cabo a bordo del dique.

Marcos Palópolo es otro estudiante avanzado de la carrera. Tiene 27 años y ya trabaja en el Domecq García, donde SPI Astilleros está construyendo 16 barcazas mineraleras para la empresa minera Río Tinto, mediante un acuerdo con el Ministerio de Defensa de la Nación y la Armada Argentina.

Marcos se inició como pasante y ahora, pese a que le falta un par de materias para recibirse, forma parte del elenco estable de profesionales. “En la materia que cursamos en el Domecq básicamente nos permitió conocer como es el trabajo en un astillero que se dedica a la construcción de barcos y artefactos navales”.

Como él, todos en el grupo comenzaron a estudiar ingeniería naval a principios de siglo. Y lo hicieron porque les gustaba, no por existir un contexto favorable. “Por suerte ahora la situación ha cambiado radicalmente y la industria naval argentina tiene claros exponentes, como este astillero, que fortalecen su desarrollo y permite una visión optimista del futuro. Ahora todos podemos encontrar trabajo rápido, incluso antes de recibirnos”.

A partir de la creciente potencialidad que ha mostrado la industria naval para hacer frente a la demanda del mercado nacional e internacional, la matricula de inscriptos para cursar Ingeniería Naval ha crecido de manera significativa en los últimos años en la Universidad de Buenos Aires y ya no sólo se inscriben por vocación, como muchos de estos estudiantes, sino como una posibilidad concreta de un próspero desarrollo laboral.

02/08/08
www.0223.com.ar

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